La VTV, un castigo a la paciencia y al bolsillo de la gente
Edición Impresa | 30 de Agosto de 2025 | 00:56

“Saca turno y en las plantas serás atendido muy rápido”, dice en las redes una propaganda del sistema de la Verificación Técnica Vehicular (VTV), que es obligatorio para todos los automotores particulares en la Provincia. Sin embargo, esa promesa no tiene vigencia efectiva en La Plata, en cuya planta de VTV –con turno obtenido días antes- hay que esperaren horas y horas para poder ingresar a las naves en donde, al costo de 80 mil pesos para los automóviles, se realiza el trámite.
Ocurre que una vez más en la planta de la VTV platense, ubicada en la zona de 19 y 520, no hay turno que valga y las colas para efectuar la revisión se extienden varias cuadras. Este panorama se repite año tras año y origina un gran disgusto y protestas en quienes, además de esa espera, deben volcar una suma de dinero equivalente al del costo de una reparación mecánica importante en cualquier taller.
Pero en la VTV no se repara ninguna pieza, se revisa tan sólo si algunas partes funcionan. La verificación ya en marcha no excede los 5 minutos por automotor. De modo que la demora es antes, en donde uno de los automovilistas alegó que “tenía turno y lo mismo tuve que afrontar una larga fila. Llegué a las 8.45 y a las 10 sigo aguardando el ingreso a la planta”.
“La VTV es un curro y, con lo que te hacen pagar, encima tenés que esperar”, dijo otro conductor y calculó que a media mañana la fila era “de casi de tres cuadras”. En la misma línea, un hombre que aguardaba a entrar al predio de 19 y 518 contó que “con turno y todo tuve que esperar. Pero no es una espera normal, te lleva buena parte de la mañana”, afirmó.
Se ha dicho ya que la VTV no debería existir para marcar récords de recaudación, sino, en todo caso, para que sirviera a la seguridad vial. Sin embargo, basta con mirar el estado promedio del parque automotor que circula por las calles y rutas para desconfiar de esa conclusión.
Realizada la verificación, lo primero que vuelve a comprobar el automovilista es la presencia de muchos vehículos sin luces, sin frenos y, si hay un accidente, también sin VTV ni seguros.
Desde que se inició la VTV hace más de tres décadas, la siniestralidad vial no bajó sus niveles, tal como lo confirmó el año pasado la Asociación Luchemos por la Vida. El tránsito sigue siendo caótico y son muchos los factores que inciden. La VTV, convertida en un castigo para la economía de la gente -tal como está concebida- no aporta beneficios concretos para la seguridad vial. Y además de ser costosa, obliga a la población a realizar un trámite engorroso, que demanda horas de espera y de paciencia.
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