Advertencia de Trump y preocupación de Israel

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La escalada de protestas en Irán encendió alertas internacionales y reactivó tensiones latentes en Medio Oriente.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Washington está “listo para ayudar” al pueblo iraní y renovó sus amenazas contra el régimen si se reprime violentamente a los manifestantes.

“Irán está buscando la libertad, quizás como nunca antes. Estados Unidos está listo para ayudar”, escribió el mandatario en Truth Social. Trump y otros altos funcionarios estadounidenses insistieron en que EE UU podría intervenir si Teherán “empieza a matar personas”, aclarando que eso no implicaría tropas en el terreno, sino ataques “muy, muy fuertes donde más duela”.

Las declaraciones fueron rechazadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, que las calificó de “intervencionistas y engañosas”, y denunció una hostilidad histórica de Washington.

Desde diciembre, varias ciudades iraníes registran protestas por la fuerte depreciación del rial y el deterioro económico.

Las autoridades reconocieron las manifestaciones, prometieron atender reclamos económicos y advirtieron contra la violencia y el vandalismo.

ISRAEL EN ALERTA

En paralelo, Israel sigue la situación con atención. El primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que su gobierno “monitorea de cerca” los acontecimientos y elogió el “heroísmo” de los ciudadanos iraníes.

Condenó la muerte de civiles y expresó su deseo de que algún día se reconstruyan las relaciones entre ambos países, una vez que Irán sea “liberado del yugo de la tiranía”. Netanyahu también dialogó con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sobre el tema.

Pese a la retórica, el ejército israelí afirmó que no hay nuevas directrices para la población civil y consideró las protestas como un “asunto interno iraní”, aunque aseguró estar preparado para responder con fuerza si fuera necesario.

Analistas israelíes coinciden en que es poco probable un ataque inmediato, ya que ninguna de las partes parece tener apetito por otra guerra abierta. Sin embargo, Teherán elevó el tono: el presidente del parlamento iraní advirtió que fuerzas estadounidenses e israelíes serán “objetivos legítimos” si hay un ataque, mientras legisladores coreaban consignas contra EE UU.

La incertidumbre domina un escenario regional frágil, donde cualquier paso en falso podría tener consecuencias imprevisibles.

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