Ataque a Irán, en pausa: países árabes disuaden a Trump

Arabia Saudita, Qatar y Omán advirtieron a Washington sobre una escalada regional y lograron desalentar al presidente estadounidense de una acción militar inmediata

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Arabia Saudita, Qatar y Omán desempeñaron un papel clave para disuadir al presidente estadounidense, Donald Trump, de lanzar un ataque militar contra Irán en represalia por la sangrienta represión de las protestas que sacuden al país desde finales de diciembre.

Según reveló un alto cargo saudita, los tres países del Golfo advirtieron a Washington sobre las “graves repercusiones” que una acción armada tendría para la estabilidad regional y llevaron adelante una intensa ofensiva diplomática de último momento para evitar una escalada bélica.

Irán atraviesa desde el 28 de diciembre una ola de protestas que comenzó por el aumento del costo de vida y el colapso de la moneda, y que rápidamente derivó en un movimiento contra el régimen teocrático instaurado tras la revolución de 1979.

Organizaciones de derechos humanos denuncian una represión brutal que habría dejado miles de muertos. De acuerdo con la ONG Iran Human Rights, al menos 3.428 manifestantes fallecieron desde el inicio de las protestas, en un contexto marcado por el bloqueo casi total de internet y la falta de cifras oficiales por parte de las autoridades iraníes.

AMENAZAS MULTIPLICADAS

Durante los días más críticos, Trump multiplicó las amenazas de una posible intervención militar. Sin embargo, el miércoles moderó su tono al asegurar que había sido informado “por fuentes muy importantes” de que las matanzas habían terminado y que las ejecuciones previstas no se llevarían a cabo. “Lo observaremos y veremos qué ocurre después”, afirmó, dejando abierta pero en suspenso la opción militar.

Según el funcionario saudita, Arabia Saudita, Qatar y Omán impulsaron un “esfuerzo diplomático largo e intenso” para convencer al mandatario estadounidense de dar tiempo a Teherán para mostrar señales de distensión.

ADVERTENCIA IRANÍ

En paralelo, el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchi, advirtió que su país se defenderá ante cualquier amenaza extranjera, en una conversación con su par saudita, el príncipe Faisal bin Farhan, y reclamó una condena internacional a cualquier injerencia externa.

La presión para evitar un conflicto se extendió más allá del Golfo. Turquía expresó su rechazo a cualquier operación militar en Irán, mientras Qatar anunció la retirada parcial de personal de la base estadounidense de Al-Udeid por las tensiones regionales. China, por su parte, reiteró su oposición al uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

En Teherán, la situación parecía haberse estabilizado. La vida cotidiana volvió gradualmente a la normalidad y no se registraron grandes manifestaciones en los últimos días, según periodistas en la capital. El Institute for the Study of War informó que no detectó protestas el miércoles, mientras el gobierno iraní aseguró tener el “control total” de la situación. No obstante, la muerte de un miembro de la Media Luna Roja y varios heridos recordó que la crisis aún no está completamente cerrada y que el equilibrio alcanzado sigue siendo frágil.

 

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