Región Pampeana: el maíz temprano ajusta rindes por el estrés hídrico

La falta de lluvias y las altas temperaturas afectaron el llenado de los lotes sembrados en forma temprana, con impacto en Buenos Aires, mientras Santa Fe sostiene las mejores proyecciones de la campaña.

En la Región Pampeana, el maíz temprano comenzó a mostrar una merma en su potencial productivo como consecuencia del déficit hídrico y de episodios de calor intenso registrados a fines de diciembre y comienzos de enero, con mayor impacto en el norte de la provincia de Buenos Aires, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

 

Las expectativas iniciales de rindes elevados se modificaron tras un cambio rápido en las reservas de agua en los suelos. Las precipitaciones se concentraron en el norte del país, mientras que el centro y sur pampeano quedaron al margen de esos aportes, en un contexto que incluyó varios días consecutivos de temperaturas extremas.

 

Este escenario afectó de manera directa a los maíces implantados en fechas tempranas. Técnicos de la región central señalaron que “hay una sensación de que el maíz temprano se pinchó, perdió el potencial en el llenado”, y estimaron recortes de entre el 10% y el 20% en los rendimientos, según la oportunidad y el volumen de las lluvias que puedan registrarse.

 

A pesar de este ajuste, el panorama general de la campaña continúa siendo positivo. Con una superficie estimada en 8 millones de hectáreas, la producción nacional podría alcanzar las 62 millones de toneladas, superando en un millón la proyección inicial y marcando un fuerte incremento frente al ciclo anterior.

 

En Santa Fe, el cultivo mantiene las mejores proyecciones del país, con un rinde promedio estimado de 90,4 qq/ha, aunque condicionado a la llegada de nuevas precipitaciones. Córdoba se ubica en segundo lugar con 88,2 qq/ha, mientras que Buenos Aires alcanza los 78,1 qq/ha, también sujeto a la evolución climática.

 

En el centro norte y norte argentino, en tanto, las perspectivas para los maíces tardíos son favorables. En Chaco y Santiago del Estero, las lluvias acompañan el desarrollo de los cultivos, aunque se mantiene la atención sobre la chicharrita. Los técnicos destacan una mayor preparación, el uso de materiales más resistentes y la disponibilidad de agua como factores clave para afrontar una campaña que exigirá monitoreos permanentes.

Región Pampeana

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