El desafío de muchas pymes para sobrevivir

La actividad muestra mejores señales, pero miles de pequeñas y medianas empresas bajaron la persiana en la era Milei

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Si bien los indicadores macroeconómicos exhiben una mejora durante el gobierno de Javier Milei, el entramado productivo atraviesa un deterioro persistente. La evolución del empleo privado funciona como una radiografía elocuente: entre octubre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 21.046 empleadores en todo el país, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. La desaparición de esas firmas derivó en la destrucción de más de 270.000 puestos de trabajo registrados.

El impacto se concentró con fuerza en las pymes, que explicaron casi la totalidad de las bajas. De acuerdo con un relevamiento del centro CEPA, el 99,63% de los empleadores que dejaron de aportar al sistema correspondió a empresas de hasta 500 trabajadores, lo que confirma que el ajuste golpeó con mayor dureza a los eslabones más frágiles de la estructura productiva.

La industria textil aparece entre los sectores más afectados. Datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria indican el cierre de 523 empresas en toda la cadena, con una caída del 8,6%, mientras que en el segmento de confección desaparecieron unas 225 firmas. En paralelo, el empleo registrado retrocedió 15% en dos años, con desplomes superiores al 20% en rubros como ropa interior, indumentaria deportiva y tejidos de punto.

En ese contexto, el cierre por tiempo indefinido de la planta de la empresa TN & Platex en Los Gutiérrez, Tucumán, se convirtió en uno de los casos más recientes y visibles. La decisión implicó la suspensión de 190 trabajadores, en una provincia donde la actividad industrial ya venía resentida. Si bien la firma abrió negociaciones para reubicar parte del personal en otras compañías, en el sector predomina el escepticismo sobre una reapertura en el corto plazo.

El panorama tampoco resulta alentador en la metalurgia. Según ADIMRA, la actividad cayó 4,6% interanual en octubre de 2025 y el empleo retrocedió 2,9%. Más del 80% de las empresas anticipó que mantendrá o reducirá su dotación, con rubros como autopartes y bienes de capital aún en terreno negativo.

La construcción mostró otro foco de retroceso, con una baja del 8,3% en la cantidad de empleadores tras el freno de la obra pública. En dos años, el sector perdió más de 74.000 puestos formales, cifra que asciende a unos 120.000 si se consideran los trabajadores indirectos.

La industria automotriz también reflejó señales de debilidad, con una fuerte caída de la producción y retrocesos en las exportaciones, en un escenario donde los vehículos importados ganaron terreno en el mercado interno.

Así, la economía argentina transita una recuperación parcial, apoyada en algunos sectores y en el orden fiscal, pero convive con un proceso silencioso de cierre de empresas y pérdida de capacidades productivas.

 

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