Mendoza sufrió una violenta tormenta que provocó inundaciones en numerosas localidades

Un temporal de una violencia inusitada azotó a la provincia de Mendoza este viernes, dejando a su paso un rastro de destrucción urbana y escenas de pánico que se viralizaron rápidamente. Lo que comenzó como una tarde calurosa se transformó en un escenario crítico donde la combinación de ráfagas intensas, granizo y un volumen de agua descontrolado paralizó por completo la actividad en diversos puntos del Gran Mendoza y zonas rurales.

El fenómeno meteorológico se desató pasadas las dos de la tarde, ganando fuerza con una rapidez que dio poco margen de maniobra a los ciudadanos. En cuestión de minutos, la visibilidad se redujo drásticamente y el cielo descargó una lluvia torrencial acompañada de piedras de pequeño tamaño, suficientes para saturar de inmediato los sistemas de drenaje y convertir las avenidas principales en auténticos ríos.

La situación más dramática se vivió en el departamento de Luján de Cuyo, específicamente sobre la calle Anchorena, donde la fuerza de la escorrentía transformó la calzada en un torrente imparable. Los testigos capturaron imágenes impactantes de un vehículo arrastrado por la corriente como si fuera de papel, impactando contra otros rodados que se encontraban estacionados y sumando pérdidas materiales considerables en medio del caos vial.

El sector comercial tampoco salió indemne de la furia climática, siendo el centro de compras Palmares, en Godoy Cruz, uno de los puntos más afectados. Allí, la infraestructura se vio superada por la presión del agua, que comenzó a filtrarse por los techos y a inundar los pasillos en segundos, obligando a los clientes a buscar refugio mientras observaban cómo el interior del complejo se anegaba por completo.

A pocos kilómetros de allí, sobre la Ruta 40, la naturaleza demostró su lado más peligroso en el área del puente Anchoris. Una crecida repentina sorprendió a una topadora que realizaba tareas de mantenimiento, arrastrando la pesada maquinaria y dejando a su operario en una situación límite; el trabajador logró salvar su vida milagrosamente al quedar suspendido de una soga, resistiendo hasta que los equipos de emergencia pudieron concretar un rescate que mantuvo en vilo a los presentes.

La red fluvial de la provincia, diseñada para conducir el agua de deshielo y riego, se vio al borde del colapso ante el ingreso masivo de lluvia. El emblemático canal Cacique Guaymallén, que atraviesa la zona de la Costanera, mostró un caudal amenazante que rozó los bordes de su cauce, generando una alerta máxima entre las autoridades ante el riesgo inminente de desbordes en una de las arterias más transitadas de la región.

El Valle de Uco no fue ajeno al desastre, reportando complicaciones similares en el departamento de Tupungato. En esta zona, los cauces locales no dieron abasto y el desborde de los canales afectó la transitabilidad y la seguridad de los vecinos, quienes vieron cómo el agua ganaba terreno sobre las zonas productivas y residenciales con una fuerza inusual para la época.

La infraestructura de transporte también sufrió las consecuencias del viento, que con sus ráfagas derribó ejemplares de gran porte en pleno centro mendocino. Un árbol de dimensiones considerables se desplomó en la intersección de Belgrano y Emilio Civit, dañando el tendido eléctrico y forzando la suspensión del servicio del Metrotranvía durante gran parte de la tarde, lo que complicó el regreso a casa de miles de usuarios.

Pese a la peligrosidad del escenario y las advertencias oficiales, se registraron conductas temerarias por parte de algunos ciudadanos que, ignorando los riesgos de contaminación y la fuerza de las corrientes, utilizaron las zonas anegadas como balnearios improvisados. Estas imprudencias fueron duramente cuestionadas por los servicios de emergencia, dado que el agua de lluvia en entornos urbanos arrastra sedimentos y residuos que representan un peligro sanitario y físico.

El panorama para las próximas horas no permite bajar la guardia, ya que los informes de la Dirección de Contingencias Climáticas sugieren que la inestabilidad persistirá. Se espera que durante la jornada del sábado se repitan las condiciones de tormentas severas, con potencial de caída de granizo y vientos intensos, manteniendo a toda la provincia en estado de vigilancia meteorológica.

Mendoza

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