Alarma internacional por los ataques y la captura del dictador
Edición Impresa | 4 de Enero de 2026 | 03:11
La operación militar lanzada por Estados Unidos para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, provocó una inmediata reacción de la comunidad internacional y encendió alertas tanto entre aliados como entre adversarios de Washington y de Caracas.
Desde Caracas, las autoridades calificaron la operación como una violación de la soberanía nacional y responsabilizaron a Estados Unidos por la integridad física del mandatario capturado. El Ejecutivo chavista activó medidas excepcionales y denunció el ataque ante la comunidad internacional.
Mientras, las primeras condenas llegaron desde países que mantienen vínculos estrechos con Venezuela. China sostuvo que el ataque constituye una amenaza para “la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe” y denunció el “comportamiento hegemónico” de Washington.
Rusia reclamó “firmemente” a Estados Unidos que libere a Maduro y a su esposa, mientras que Irán condenó “enérgicamente” la ofensiva militar. Cuba, en tanto, llamó a los países de América Latina a “cerrar filas” frente a la acción estadounidense y afirmó que Washington “no tiene autoridad moral” para sacar por la fuerza al presidente venezolano, aunque sí es responsable por su integridad física.
En América Latina, preocupación
En la región, las reacciones fueron mayoritariamente críticas. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que la captura de Maduro “sobrepasa una línea inaceptable” y pidió a la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, que responda “de forma vigorosa”.
México condenó “las acciones militares ejecutadas unilateralmente” contra Venezuela. En Colombia, el presidente Gustavo Petro rechazó los ataques “con misiles” en Caracas, ordenó la movilización de tropas hacia la frontera y solicitó una reunión “inmediata” del Consejo de Seguridad de la ONU, del cual su país es miembro no permanente este año.
El presidente saliente de Chile, Gabriel Boric, expresó su “enérgica condena” a la intervención estadounidense y advirtió sobre el riesgo de que un Estado extranjero pretenda “ejercer un control directo” sobre Venezuela. “Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro”, alertó.
Posturas divididas en Europa
En el ámbito europeo, las reacciones fueron dispares. El secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó su preocupación por el respeto del derecho internacional, mientras que la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, pidió “contención” tras dialogar con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
España sostuvo que no reconoce al régimen de Maduro, pero tampoco avala una intervención que viole el derecho internacional. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, advirtió que la acción militar “empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo” y pidió una transición “justa y dialogada”.
Francia adoptó una postura diferente. El presidente Emmanuel Macron consideró que el pueblo venezolano solo puede “alegrarse” del fin de la “dictadura Maduro” y reclamó una transición pacífica. En Alemania, el canciller Friedrich Merz afirmó que Maduro “llevó a su país a la ruina” y lo vinculó con actividades criminales en la región.
Italia expresó una posición ambigua. La primera ministra Giorgia Meloni consideró “legítima la intervención defensiva” de Estados Unidos, aunque sostuvo que la acción militar externa no es el camino para poner fin a regímenes totalitarios. El primer ministro británico, Keir Starmer, remarcó que todos los países deben respetar el derecho internacional y aclaró que el Reino Unido no participó de la operación.
En América Central, en tanto, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, pidió un “proceso de transición ordenado y legítimo” en Venezuela. Su par de Guatemala, Bernardo Arévalo, reclamó el cese de toda acción militar unilateral y el respeto a la Carta de las Naciones Unidas.
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