Gimnasia confirmó por qué no juega Nacho Fernández: ¿qué es la bursitis infecciosa?

Gimnasia confirmó que Ignacio Nacho Fernández padece una bursitis infecciosa en su codo derecho, acompañada por un síndrome de repercusión general, motivo por el cual no podrá estar presente en el partido de hoy frente a Aldosivi. La institución informó que el mediocampista presenta un cuadro que requiere tratamiento médico inmediato y seguimiento clínico, ya que se trata de una infección que provoca inflamación, dolor y síntomas generales como fiebre o malestar.

La bursitis infecciosa es una inflamación de la bursa causada por bacterias, generalmente asociada a heridas, microtraumatismos o la diseminación de una infección desde otra parte del cuerpo. En estos casos, el tratamiento se basa en la administración de antibióticos específicos y reposo de la articulación afectada, con el objetivo de controlar la infección y evitar complicaciones mayores que puedan prolongar los tiempos de recuperación.

Según los plazos habituales para este tipo de patologías, la recuperación suele demandar entre dos y tres semanas con el tratamiento antibiótico adecuado, aunque el tiempo final dependerá de la evolución clínica del jugador y de su respuesta a la medicación. Ya pasaron cinco días del último encuentro, ante River.

 

¿Qué es la bursitis infecciosa?

La bursitis infecciosa es una inflamación de una bursa causada por bacterias u otros microorganismos. Las bursas son pequeñas bolsas llenas de líquido que actúan como amortiguadores entre huesos, músculos y tendones, reduciendo la fricción durante el movimiento. Cuando una bursa se infecta, suele provocar dolor localizado, enrojecimiento, hinchazón, aumento de la temperatura en la zona y, en algunos casos, fiebre o malestar general. Las áreas más afectadas suelen ser el codo, la rodilla, el hombro y la cadera, especialmente en personas que realizan movimientos repetitivos o apoyan de forma constante esas articulaciones.

El contagio de la bursitis infecciosa no ocurre de persona a persona en forma directa, sino a través de la entrada de gérmenes en la bursa. Esto puede suceder por heridas en la piel, raspaduras, pinchazos, cortes o incluso por procedimientos médicos como inyecciones o cirugías cercanas a la articulación. También puede desarrollarse cuando una infección en otra parte del cuerpo se disemina por la sangre y alcanza la bursa. Las bacterias más frecuentes involucradas son el Staphylococcus aureus y otros microorganismos presentes en la piel o el ambiente.

El riesgo de contraer bursitis infecciosa aumenta en personas con defensas bajas, diabetes, enfermedades crónicas, consumo excesivo de alcohol o antecedentes de traumatismos en las articulaciones. Para prevenirla, es importante mantener una buena higiene de la piel, limpiar y cubrir correctamente las heridas, evitar la presión prolongada sobre las articulaciones y consultar a un profesional ante síntomas persistentes. Un diagnóstico y tratamiento tempranos son clave para evitar complicaciones, ya que en algunos casos puede ser necesario el uso de antibióticos o el drenaje del líquido infectado.

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