VIDEO. Más dolor y llantos en los relatos del juicio por Kim
Edición Impresa | 20 de Febrero de 2026 | 02:31
La segunda jornada del juicio oral por la muerte de Kim Gómez en La Plata estuvo atravesada por una carga emocional difícil de describir. Desde temprano, la sala de la calle 7 entre 524 y 525 se transformó en un espacio de profundo dolor, donde cada relato volvió a reconstruir, fragmento por fragmento, una historia que todavía duele.
Los primeros testigos ingresaron con paso lento y la voz quebrada. Muchos apenas pudieron sostener la mirada. Las palabras se interrumpían una y otra vez, ahogadas en sollozos. Hubo declaraciones que debieron detenerse porque el llanto impedía continuar. Por ejemplo el del hombre que asistió a Florencia Barboza cuando la mujer corría desesperada detrás del auto donde iba su hija rehén de los delincuentes.
El testigo recordó que la levantó y que siguieron al Palio rojo hasta el momento más dramático. El despiste, el choque y la muerte.
El silencio en la sala era absoluto, pesado, apenas interrumpido por el tiempo que el tribunal concedía para que los declarantes pudieran recomponerse.
Algunos describieron momentos previos al hecho, otros recordaron lo que vieron después. Entre ellos fueron cuatro testigos, dos con funciones en la Policía.
También hubo espacio para escuchar a los primeros peritos, que aportaron sus conocimientos técnicos sobre la mecánica del evento trágico.
Cada escena narrada parecía volver a traer a Kim al centro de la sala. La crudeza de ciertos detalles provocó que familiares y allegados se abrazaran en largos minutos de contención, buscando fuerza en el contacto físico para soportar la exposición pública del dolor.
La jornada sin dudas no solo avanzó en términos procesales; también dejó en evidencia la dimensión humana del caso.
Mientras la acusación siguió incorporando pruebas y testimonios, el eje estuvo puesto en reconstruir los hechos y en sostener, a través de las voces de quienes conocieron a Kim, la memoria de la joven cuya muerte conmocionó a la Ciudad.
Así, la segunda audiencia no fue solo un paso más en el proceso judicial. Fue un día atravesado por el desconsuelo, por relatos entrecortados y por una comunidad que, a través de lágrimas y abrazos, volvió a enfrentar una pérdida que aún late con fuerza en La Plata.
SOLO Y AISLADO
Respecto del acusado, se supo que estuvo en una oficina contigua, sin contacto visual con ninguna de las personas que estaban en el recinto donde se desarrollan las audiencias. Solo un familiar -sería una abuela- se hizo presente para acompañarlo.
La idea, según voceros del caso, es evitar cualquier tipo de situación que pueda motivar un cruce.
Igual por ahora, más allá de la tensión propia del caso, no se produjeron incidentes.
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