Más lluvias agravan la tragedia en Brasil

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El estado brasileño de Minas Gerais volvió a amanecer bajo el impacto de lluvias intensas que anegaron calles, obligaron a cerrar carreteras y comercios y agravaron una tragedia que ya dejó 55 muertos. Las autoridades confirmaron que el número de víctimas fatales aumentó mientras continúan las tareas de búsqueda de personas desaparecidas.

La catástrofe comenzó a última hora del lunes con inundaciones, deslizamientos de tierra y derrumbes de viviendas que afectaron principalmente a las ciudades de Juiz de Fora y Ubá, ubicadas a unos 310 kilómetros al norte de Río de Janeiro. Todas las víctimas fatales fueron halladas en esos municipios. El cuerpo de bomberos informó que 13 personas siguen desaparecidas y que más de 230 fueron rescatadas desde el inicio de la emergencia. Además, al menos 5.500 residentes debieron abandonar sus hogares.

En Juiz de Fora se declaró el estado de calamidad pública y se ordenó la evacuación de viviendas ubicadas a lo largo de decenas de carreteras. Las autoridades habilitaron escuelas como refugios temporales.

“El martes ya había causado daños y esta madrugada hubo aún más”, relató el reverendo Ananias Simões, pastor en Juiz de Fora, cuya iglesia brinda alojamiento y suministros a los damnificados. “La situación es muy caótica. Todos están haciendo lo posible para asegurarse de que todos se mantengan a salvo”, agregó.

Alerta por más tormentas y riesgos estructurales

El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) advirtió que se prevén más lluvias acompañadas de vientos fuertes, con riesgo de cortes de energía, caída de árboles, inundaciones y descargas eléctricas.

El coronel del cuerpo de bomberos Joselito Oliveira de Paula confirmó que desde el miércoles se recuperaron seis cuerpos más y señaló que las precipitaciones podrían dificultar nuevas tareas de rescate.

Las autoridades recomendaron a la población extremar precauciones ante señales de posible colapso estructural, como grietas en paredes, fisuras, puertas trabadas, postes inclinados o ruidos provenientes del suelo. “No esperen. Si hay alguna duda, salgan de la casa”, enfatizó Oliveira de Paula.

Riesgo sanitario y asistencia federal

Ante la magnitud del desastre, la secretaría de Salud de Minas Gerais emitió una alerta epidemiológica para prevenir enfermedades vinculadas al agua contaminada, como la leptospirosis. La defensa civil distribuyó alimentos, colchones, kits de higiene y lonas para las familias afectadas.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva informó que fuerzas de seguridad fueron desplegadas para tareas de rescate y asistencia inmediata. El gobierno federal autorizó el desembolso de 3,4 millones de reales (unos 660.000 dólares) para acciones de reconstrucción y ayuda humanitaria.

Un informe de 2023 del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (Cemaden) indicó que casi una cuarta parte de los 540.000 habitantes de Juiz de Fora vive en áreas consideradas de riesgo.

Especialistas advierten que este tipo de eventos extremos son cada vez más frecuentes. “No sabemos cuándo ocurrirán las lluvias intensas, pero sabemos que ocurrirán. La adaptación climática debe ser una prioridad”, sostuvo Natalie Unterstell, directora del Instituto Talanoa.

La tragedia en Minas Gerais se suma a otros desastres recientes en Brasil. En mayo de 2024, inundaciones masivas en Rio Grande do Sul dejaron al menos 185 muertos y pérdidas económicas superiores a los 10.000 millones de reales, en uno de los peores episodios climáticos de la historia del país.

Mientras se esperan nuevas tormentas, Minas Gerais permanece en alerta máxima, con miles de familias desplazadas y equipos de rescate trabajando contrarreloj para evitar que la cifra de víctimas continúe en aumento.

 

 

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