Trump pospone su viaje a China y se enfoca en la guerra en Medio Oriente
Edición Impresa | 18 de Marzo de 2026 | 00:51
La agenda internacional de Donald Trump dio un giro abrupto. El viaje a China, planificado durante meses como una escala clave para afianzar la tregua comercial con Xi Jinping y que estaba planeado para fines de este mes, quedó postergado. En su lugar, la crisis en Irán y la tensión en el estratégico estrecho de Ormuz pasaron al centro de la escena.
El anuncio se produjo en la Casa Blanca, durante una reunión con el primer ministro irlandés Micheál Martin.
Allí, Trump confirmó que la visita a Beijing se reprogramará para dentro de cinco o seis semanas. La decisión, explicó, responde a la necesidad de concentrarse en un conflicto que amenaza con desestabilizar el flujo global de energía.
El trasfondo es tan geopolítico como económico. Por el estrecho de Ormuz circula cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, y Washington busca que otras potencias asuman un rol activo en su resguardo. Trump presionó especialmente a China, pero también a Japón, Corea del Sur y países europeos. Sin embargo, la respuesta ha sido tibia. Ninguno de los aliados mostró disposición concreta a desplegar fuerzas, y Beijing evitó comprometerse.
En ese marco, el mandatario estadounidense endureció su discurso. Aseguró que Estados Unidos no necesita ayuda, aunque al mismo tiempo insistió en que otras economías, más dependientes del crudo de la región, deberían involucrarse.
La ambigüedad refleja un escenario complejo, donde la diplomacia se mezcla con la presión estratégica. La postergación del viaje no es un dato menor. La cumbre con Xi era vista como una oportunidad para consolidar una frágil tregua tras la guerra comercial que enfrentó a ambas potencias con aranceles récord. Incluso desde Beijing habían dejado señales de apertura, al calificar este año como “histórico” para la relación bilateral.
Pero la guerra cambió las prioridades. El alza del precio del petróleo, en un año electoral sensible, obligó a Trump a mover fichas: liberó reservas estratégicas y flexibilizó sanciones sobre el crudo ruso. Así, la política exterior quedó subordinada a la urgencia energética.
El viaje a China no está cancelado, pero sí condicionado. En el tablero global, hoy manda el conflicto, y la diplomacia deberá esperar su turno.
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