La Fed frena las tasas y Wall Street se hunde por el shock del petróleo
Edición Impresa | 19 de Marzo de 2026 | 00:39
La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener ayer sin cambios las tasas de interés por segunda reunión consecutiva, en un contexto marcado por la creciente incertidumbre global. La decisión, que dejó el rango entre 3,50% y 3,75%, coincidió con una fuerte caída en Wall Street, golpeado por el temor a un repunte inflacionario impulsado por el alza del petróleo.
El presidente del organismo, Jerome Powell, advirtió que el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre la economía estadounidense es aún incierto. Sin embargo, reconoció que el encarecimiento de la energía podría empujar la inflación al alza en el corto plazo. “Es demasiado pronto para determinar la magnitud de los efectos”, señaló, aunque dejó en claro que el escenario obliga a la cautela.
El petróleo Brent pasó los 107 dólares por barril, mientras que el WTI rondó los 96 dólares
En este contexto, la Fed optó por sostener su política de “esperar y ver”, priorizando su credibilidad en la lucha contra la inflación, que aún se mantiene por encima del objetivo del 2%. Las proyecciones actualizadas indican que el índice de precios podría alcanzar el 2,7% en 2026, por encima de estimaciones previas. A su vez, el crecimiento económico fue levemente revisado al alza, mientras que el desempleo se mantendría estable.
DESCONTENTO EN LOS MERCADOS
La decisión no cayó bien en los mercados. Los principales índices de la bolsa de Nueva York cerraron con pérdidas: el S&P 500 cayó 1,4%, el Dow Jones retrocedió 1,6% y el Nasdaq bajó 1,5%. Los inversores reaccionaron negativamente ante la menor probabilidad de recortes de tasas en el corto plazo, un factor clave para impulsar la actividad económica y los activos financieros.
El trasfondo de esta tensión es el fuerte aumento del precio del crudo. El petróleo Brent (referente global) superó los 107 dólares por barril, mientras que el WTI (West Texas Intermediate) se mantuvo cerca de los 96 dólares. La escalada responde a las disrupciones en el suministro energético global provocadas por el conflicto con Irán y las amenazas a infraestructuras clave en el Golfo.
Este encarecimiento energético ya comienza a trasladarse a otros indicadores. Un informe reciente mostró que la inflación mayorista en Estados Unidos se aceleró al 3,4% antes incluso del impacto pleno de la guerra, lo que refuerza la cautela de la Fed. Para los analistas, una prolongación del conflicto podría consolidar una nueva ola inflacionaria a nivel global.
En el plano político, el presidente Donald Trump volvió a presionar por una baja de tasas para aliviar el costo del crédito. Sin embargo, dentro del comité de la Fed predominó la postura de mantenerlas sin cambios: 11 de los 12 miembros votaron por el statu quo.
El mercado también reflejó este giro de expectativas. Las probabilidades de un recorte de tasas este año cayeron drásticamente, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron, encareciendo el financiamiento. Incluso activos refugio como el oro perdieron atractivo frente a mayores tasas de interés.
Así, entre la incertidumbre geopolítica, la presión inflacionaria y un banco central decidido a actuar con prudencia, la economía estadounidense enfrenta un escenario complejo. Wall Street, mientras tanto, acusa el golpe de un panorama en el que el dinero barato parece, por ahora, fuera de alcance.
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