Un platense en medio de la guerra: “Te dormís pensando que el misil no caiga cerca de tu casa”
Edición Impresa | 4 de Marzo de 2026 | 02:05
La guerra en Medio Oriente se vive con crudeza a miles de kilómetros de la Argentina. Pero para los vecinos de La Plata el conflicto tiene una cara cercana: la de Pedro Verde, entrenador platense que vive en Doha, Qatar, y que por estos días atraviesa la escalada bélica prácticamente desde la primera línea.
Hijo del exfutbolista Pedro Verde, recordado jugador de Estudiantes en la década del ‘60, y primo hermano del presidente del club, Juan Sebastián Verón, el técnico contó cómo cambió la vida cotidiana desde que comenzaron los ataques vinculados al conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.
“Acá son casi las dos de la mañana. Tenemos el sueño cambiado porque dormís cuando podés, entre las explosiones y las alarmas del teléfono del Ministerio de Defensa”, relató en una entrevista en la segunda edición de “El Equipo Deportivo”, en La Redonda FM 100.3.
“ES COMO UNA PELÍCULA HECHA REALIDAD”
Verde vive en Doha junto a su esposa Paula y su hijo de 15 años. Desde que comenzaron los ataques, la rutina se transformó por completo.
“Está toda la actividad parada. No hay colegio, no hay deporte, no hay nada. El espacio aéreo está cerrado y lo único que podés hacer es seguir las indicaciones que van dando y tratar de mantener la calma”, explicó.
En su relato aparecen escenas que parecen sacadas de un film de Hollywood. “Es una película hecha realidad. Salí a guardar el auto el primer día y (los proyectiles) estaban explotando arriba nuestro. Literalmente arriba nuestro”, contó.
Según explicó, los sistemas de defensa antimisiles interceptan proyectiles en el cielo, generando explosiones visibles desde la ciudad.
“Justo filmé cuando interceptaban un misil. Se escuchan las alarmas todo el tiempo”, agregó.
VIVIR CON INCERTIDUMBRE
Aunque intenta mantener la tranquilidad, reconoce que la incertidumbre es constante.
“Lo que te agarra es impotencia. Estás en tu departamento y cerrás los ojos pensando: ‘que no sea por acá donde caiga un misil’”, describió.
Las autoridades de Qatar mantienen a la población informada permanentemente.
“Tenemos alarmas y mensajes SMS constantes del Ministerio de Defensa y del Ministerio del Interior. Te dicen cuántos misiles detectaron, cuántos interceptaron y qué pasó durante el día”, explicó.
También reciben información de la embajada argentina, que sigue de cerca la situación de los ciudadanos en el país.
En un principio, explicó Verde, creía que los ataques iban dirigidos exclusivamente a bases militares estadounidenses en la región. Pero el escenario cambió rápidamente.
“El primer día pensamos que iban a atacar solo la base militar. Después empezaron a atacar cualquier cosa: el aeropuerto, refinerías de gas, instalaciones eléctricas”, relató.
Ese cambio fue el que llevó a las autoridades qataríes a suspender prácticamente toda la actividad. “No hay vida afuera. Es como volver a la pandemia, pero en guerra”, resumió.
CON LAS VALIJAS LISTAS PARA VOLVER
La situación tiene además un componente inesperado: la familia estaba a punto de regresar a la Argentina cuando comenzó la escalada militar.
“Mi esposa y mi hijo ya tenían las valijas listas para volver para empezar el ciclo lectivo en Argentina. Faltaban diez días”, contó.
Pero el cierre del espacio aéreo frustró los planes. “No hay vuelos. El aeropuerto está cerrado y hay miles de personas varadas porque Doha es escala para viajar a Asia”, explicó.
DE ESTUDIANTES AL FÚTBOL DE QATAR
Verde lleva cuatro años trabajando en Qatar. Primero lo hizo en selecciones juveniles del país y actualmente se desempeña en el club Al Arabi, uno de los más importantes de Doha.
Antes de emigrar había trabajado durante años en las divisiones inferiores de Estudiantes, donde dirigió a futbolistas que luego llegaron a la Selección argentina, como Gerónimo Rulli, Juan Foyth y Joaquín Correa.
“El fútbol acá tiene recursos increíbles. Los campos de entrenamiento que se construyeron para el Mundial quedaron para los clubes. Todo es de primer nivel”, contó.
En medio de la incertidumbre, el entrenador reconoce que extraña a La Plata. “Se extraña el asado, juntarse con los amigos, tomar una copa de vino y charlar”, dijo. Y cerró con una mezcla de esperanza y deseo. “Ojalá que todo esto pase pronto. Nadie quiere vivir en un mundo en guerra”.
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