“Recuerdos del futuro”: abuelas al frente

Tras abordar el vínculo entre madres e hijas, Blas Arrese Igor escarba detrás de una figura fundamental y expone cómo su rol ha mutado a lo largo del tiempo

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Si en “Rosa Ciclamen” abordaba el vínculo de madres e hijas, en “Recuerdos del futuro: mi abuela es una súper modelo” el dramaturgo y director Blas Arrese Igor puso el foco en las abuelas, una figura poco revisitada y cuyo rol fue cambiando a lo largo del tiempo.

Verónica Alurralde, Estefanía Bonafine y Ana Paula Lopes Periquito protagonizan la pieza que se estrena esta noche en Teatro Abierto. La obra, que se vale de elementos documentales que enriquecen la ficción con el valor de la verdad en la piel, explora el lugar de las abuelas en la construcción de las subjetividades femeninas y propone, a partir de recuerdos, anécdotas e imágenes, pensar los vínculos entre memoria y futuro.

“Rosa Ciclamen”, su obra anterior, funciona como prólogo de esta nueva producción que le sirvió al equipo, investigación mediante, para descubrir que había otras abuelas detrás de la típica figura de los cuentos. “Había mujeres que habían sido -también- disruptivas e inspiradoras, y que sobre todo habían tenido el impulso vital de seguir sus propios deseos y anhelos”, asegura Arrese Igor en diálogo con EL DIA.

De esa búsqueda surgió también el cuestionamiento de “un estereotipo de mujer de tercera edad -o algo parecido- siempre asociado al abuelazgo”. ¿Se puede ser mayor sin ser abuela? Claro que se puede: de hecho, la famosa abuela del último Mundial -la que se hizo conocida por el “abuela la la la la la”- resultó que nunca había tenido nietos; como tantas.

A partir de diferentes procedimientos escénicos, el equipo volvió a trabajar temas ya presentes en la obra anterior -la memoria, el recuerdo y su proyección hacia el futuro- pero ahora desde esta nueva figura. En ese camino, la obra combina registros documentales y ficcionales. Fotos, objetos y grabaciones de voces reales aparecen en escena para recuperar historias atravesadas por relaciones amorosas complejas, tensiones cotidianas y decisiones personales postergadas. “Todo eso permite ver cómo esos mandatos que parecían inquebrantables, a veces también podían torcerse”, explica el director.

El proceso también permitió revisar la imagen tradicional de la abuela, muchas veces reducida a un rol pasivo. Para Arrese Igor, esa simplificación -la viejita que teje, toma té o cocina tortas- dejó de lado la potencia de la experiencia y de la vida vivida. Sin embargo, durante los ensayos el equipo descubrió cuánto aparecen esas figuras en momentos clave de sus propias historias.

“Nos dimos cuenta de cuánto aparecen nuestras abuelas en los momentos importantes de nuestras vidas”, reflexiona. No solo como referencias de cuidado y afecto, sino también como ejemplos de decisión, lucha y disrupción. En ese recorrido emergió inevitablemente la figura de Estela de Carlotto, que para el grupo funciona como un símbolo de vitalidad y resistencia.

El título de la obra condensa ese juego de sentidos. Pensar a la abuela como una “súper modelo” introduce una ironía que cuestiona los valores tradicionales asociados a la belleza. “Nos interesaba contrastar esa idea de la modelo fashionista -asociada a una belleza vacía y estandarizada- con todo lo que una abuela supuestamente no representaría”, explica.

“Muchas veces nos dimos cuenta de que nos construimos tomándolas como modelos -o incluso como modelos a evitar-”, remarca, por otro lado el director. Y en ese gesto, la obra intenta recuperar algo de esa humanidad compleja que todavía sigue resonando en las generaciones que vinieron después.

Las entradas para ver “Recuerdos del futuro: mi abuela es una supermodelo”, en la sala ubicada en 38 entre 20 y 21, se pueden reservar a través de Alternativa Teatral.

 

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