Fin de un símbolo: Delcy Rodríguez desmanteló el “Salón Néstor Kirchner”
Edición Impresa | 17 de Abril de 2026 | 01:37
Durante más de una década, el llamado “Salón Néstor Kirchner” fue uno de los espacios más emblemáticos del Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo venezolano. Allí se realizaban reuniones oficiales y actividades del gobierno, rodeadas de retratos, frases y símbolos que recordaban al ex presidente argentino y al estrecho vínculo político entre Caracas y Buenos Aires durante los años del chavismo.
Pero ese espacio ya no existe como tal.
La presidenta interina Delcy Rodríguez ordenó desmontar el salón, retirar los cuadros y eliminar las referencias al ex mandatario argentino, en una decisión que muchos interpretan como un gesto cargado de significado político en la nueva etapa que atraviesa Venezuela.
De homenaje chavista a sala vacía
El salón había sido inaugurado el 1 de diciembre de 2011, durante una visita oficial de Cristina Fernández de Kirchner a Caracas. Tras una reunión bilateral con Hugo Chávez, ambos mandatarios participaron del acto en el que se bautizó el espacio con el nombre del ex presidente argentino.
En aquella ceremonia, Chávez celebró el homenaje con una frase que sintetizaba la alianza política entre ambos gobiernos: “Honor a quien honor merece, ¡Viva Néstor, viva Argentina!”, dijo el líder venezolano.
La sala quedó decorada con retratos de Kirchner, imágenes junto a Chávez y símbolos argentinos, en una puesta en escena que reflejaba la cercanía ideológica entre el chavismo y el kirchnerismo en la región.
Las primeras señales del giro aparecieron en imágenes difundidas por la propia presidencia venezolana.
En fotografías de diciembre de 2025, cuando Nicolás Maduro todavía ejercía el poder, el salón conservaba sus cuadros, frases y referencias a Kirchner. En el fondo se podían ver retratos, una pintura realizada por el propio Chávez y varias imágenes históricas vinculadas al ex mandatario argentino.
Pero semanas después, en nuevas imágenes de reuniones oficiales, los símbolos habían desaparecido. Ya no estaban los cuadros ni las referencias a Argentina. En su lugar quedaban únicamente imágenes de Chávez, Maduro y Simón Bolívar.
Más tarde, otra fotografía difundida en marzo mostró un cambio todavía mayor: las paredes habían sido completamente blanqueadas y el espacio había perdido toda la iconografía política que lo caracterizó durante años.
El misterio de los cuadros
La desaparición de los retratos generó preguntas incluso dentro del propio universo chavista. En redes sociales, usuarios cercanos al movimiento comenzaron a preguntarse qué había ocurrido con las pinturas que durante años formaron parte del salón.
Entre ellas se destacaba un cuadro pintado por el propio Chávez, en el que aparecía junto a Néstor Kirchner, una obra que el líder venezolano había mostrado con orgullo durante la inauguración del espacio.
El desmontaje del salón ocurre en un contexto de profundos cambios en la estructura de poder venezolana. Tras la captura de Nicolás Maduro por un comando militar enviado por Estados Unidos y la conformación de un gobierno interino encabezado por Rodríguez, la nueva administración comenzó a modificar símbolos y estructuras vinculadas al antiguo régimen.
En ese marco, el retiro del “Salón Néstor Kirchner” aparece como un gesto altamente simbólico: la eliminación de uno de los espacios que mejor representaba la alianza política entre el chavismo y el kirchnerismo. Un gesto que, más allá de lo decorativo, refleja que en Miraflores soplan nuevos vientos y que parte de la iconografía del viejo proyecto bolivariano empieza a desaparecer de las paredes del poder.
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