Viajes, bronca y conflicto sin freno: fuerte cruce entre taxistas y ubers

La falta de trenes concentró pasajeros en 4 y 42 y reavivó la disputa. Taxistas denuncian competencia desleal y exigen controles

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La suspensión del servicio del tren Roca volvió a encender ayer un conflicto que lleva años en La Plata. Durante la mañana, la Terminal de Ómnibus - 42 entre 3 y 4 - se convirtió en escenario de un fuerte cruce entre taxistas y conductores de aplicaciones, en medio de una alta demanda de pasajeros que buscaban alternativas para viajar.

Según relataron choferes presentes en el lugar, la tensión comenzó cuando taxis y vehículos de “apps” coincidieron levantando pasajeros en la zona. Con el correr de las horas aparecieron discusiones, insultos y amenazas entre ambos sectores, en una escena que volvió a dejar al descubierto el deterioro de la convivencia.

“Nos vienen sacando viajes en la cara”, resumió uno de los taxistas que participó del reclamo. Del otro lado, conductores de aplicaciones denunciaron hostigamientos y sostuvieron que cada vez que aumenta el movimiento en la Terminal reaparece el conflicto.

Aunque la situación no pasó a mayores, el episodio volvió a reflejar el malestar creciente dentro del sector taxista, que atraviesa una profunda crisis económica. Desde el Sindicato Unión Conductores de Taxímetros de La Plata, su titular Juan Carlos Berón condenó las agresiones, aunque advirtió sobre el nivel de desgaste que atraviesan los trabajadores del sector: “están cansados de que les roben los viajes en la cara”.

Berón vinculó directamente el conflicto con la situación económica que atraviesan los choferes. “Acá no se habla solamente de viajes, se habla de la comida de las familias taxistas”, afirmó. Según explicó, muchos trabajadores deben manejar “de lunes a lunes” y extender las jornadas laborales para sostener sus ingresos.

La crisis del sector viene profundizándose desde hace tiempo. Tal como publicó EL DIA semanas atrás, un estudio de la UNLP y referentes del rubro aseguran que los ingresos cayeron hasta un 44% en el último año y que muchos choferes trabajan hasta 16 horas diarias para compensar la baja de viajes. En ese contexto, la expansión de Uber y otras aplicaciones aparece para los taxistas como una competencia desigual.

“El transporte ilegal trabaja sin pagar lo que pagamos nosotros”, insistió Berón, quien enumeró costos y exigencias que deben afrontar taxis y remises habilitados: seguros, VTV, desinfecciones, registro profesional y reempadronamientos, entre otros requisitos municipales.

En paralelo, el gremio viene reclamando mayor presencia del Estado en puntos estratégicos de la Ciudad. De hecho, en marzo de este año el sindicato presentó en el Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza para exigir “operativos obligatorios contra el transporte ilegal”. La iniciativa solicita controles móviles al menos tres veces por semana en lugares como la Terminal, la estación de trenes y hospitales públicos.

En los fundamentos del proyecto, el sindicato sostiene que el sector “está a la buena de Dios” y cuestiona la falta de controles permanentes sobre las aplicaciones. También reclama mejoras en las paradas de taxis y una modernización del sistema.

Así, por ahora, la convivencia parece cada vez más difícil. Ayer, la suspensión del tren apenas funcionó como detonante de una disputa mucho más profunda que mezcla crisis económica, cambios en los hábitos de consumo y un vacío regulatorio que sigue sin resolverse.

“Dios quiera que nunca pase a mayores”, advirtió Berón, quien también resumió: “Esto en algún momento se va a desbordar”, haciendo referencia al constante clima de tensión.

 

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