Hantavirus en Ushuaia: expertos buscan el origen

Especialistas capturaron unos 70 roedores para analizar muestras; vecinos de la zona aseguran que “aquí no hay riesgos”

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Mientras cientos de turistas navegan por el canal Beagle o recorren las calles heladas de Ushuaia, un grupo de científicos busca respuestas entre bosques y montañas del extremo sur argentino. Con trampas, guantes y tapabocas, especialistas capturaron decenas de roedores para descartar la presencia de hantavirus tras el brote registrado en el crucero Hondius, que dejó tres muertos luego de partir de la ciudad el 1 de abril. Desde el amanecer, biólogos del instituto Malbrán y expertos locales revisan más de cien trampas distribuidas en zonas forestales cercanas a la ciudad. Uno de los puntos de trabajo fue Baliza Escarpados, un mirador natural desde donde se observa la bahía y el famoso faro del “fin del mundo”. Allí, los investigadores retiraron cuidadosamente los ejemplares atrapados para analizar sangre y tejidos en laboratorios de Buenos Aires.

Hasta ahora fueron capturados cerca de 70 roedores silvestres conocidos como colilargos, principales transmisores del virus. “Lo ideal sería capturar pocos ratones pero de muchos lugares”, explicó el biólogo Sebastián Poljak, del Centro Austral de Investigaciones Científicas. Según detalló, si el virus estuviera presente en una zona, probablemente todos los animales serían portadores. El objetivo es determinar si los turistas neerlandeses fallecidos pudieron haberse contagiado en Ushuaia, una ciudad donde nunca se registraron casos de hantavirus. Los resultados del operativo recién estarán disponibles dentro de un mes.

Sin embargo, lejos de generar alarma, el tema parece pasar inadvertido entre los visitantes. Los catamaranes continúan saliendo llenos pese al frío y al cielo gris de la temporada baja. “Supimos del caso del crucero, pero ni pensamos cancelar el viaje”, contó María Julia Tadeo, una turista argentina que esperaba embarcar junto a sus hijas para intentar avistar ballenas.

En la ciudad también predomina la calma. “No hay preocupación como en la pandemia”, resumió una empleada gastronómica local. Muchos habitantes confían en que el aislamiento geográfico de Tierra del Fuego actúa como barrera natural frente al virus, cuya cepa más peligrosa circula principalmente en otras regiones del sur argentino y en Chile.

 

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