Creen que Faroni estaría también vinculado a la Universidad de la AFA

Edición Impresa

La controversia en torno a la Universidad de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha puesto ahora también en el ojo de la tormenta al empresario teatral y exlegislador Javier Faroni, junto a su esposa, Érica D’Alessandro.

Las acusaciones no apuntan a la legalidad de la institución en sí, sino a la presunta estructura de “negocios paralelos y la falta de transparencia” en la adjudicación de contratos vinculados a la educación y el marketing de la casa madre del fútbol argentino.

El vínculo con “Chiqui” Tapia

Faroni no es un extraño en el mundo de la AFA. Se lo considera uno de los asesores de máxima confianza del presidente Claudio Tapia. Esta cercanía es el punto de partida de las críticas, ya que se sospecha que esa relación facilitó el desembarco de sus empresas personales en proyectos oficiales de la entidad, como el Instituto Tecnológico (AFA-FTI) y la propia Universidad.

La tercerización de servicios

El núcleo de la denuncia pública radica en que la AFA habría delegado la explotación comercial y académica de sus proyectos educativos a sociedades vinculadas directamente a Faroni y D’Alessandro.

Se cuestiona si hubo una licitación transparente o si los beneficios económicos de las cuotas y certificaciones de la Universidad terminan en manos privadas en lugar de reinvertirse en el fútbol.

Su esposa, Érica D’Alessandro, aparece ocupando roles operativos y directivos en las sombras de estas gestiones comerciales.

¿“Caja” Política?

Dado que Faroni ha tenido un recorrido político (alineado con el massismo) fue diputado provincial por el Frente de Todos y director en Aerolíneas Argentinas), diversos sectores opositores a la gestión de Tapia denuncian que la Universidad de la AFA funciona como una “caja política”.

Se acusa a la pareja de montar una estructura de cobros por licencias y cursos internacionales donde la AFA pone el “nombre” (la marca campeona del mundo) y las empresas de Faroni se llevan la rentabilidad operativa.

Antes de la Universidad, el modelo se probó con las academias de fútbol tecnológicas (AFA FTI). Faroni fue señalado como el cerebro detrás de la expansión de estas franquicias por el mundo. La acusación es que se utilizaría el patrimonio simbólico de la Selección Argentina para un lucro personal bajo el disfraz de un proyecto institucional de la AFA.

Se los señala por haber privatizado, de facto, las áreas de educación y nuevas tecnologías de la AFA, transformando un proyecto pedagógico en un negocio familiar .

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE