El Gobierno, con desafíos y reclamos en escala

Funcionarios reconocen escasez de fondos pese al optimismo del Presidente. Mientras, ¿qué pasará con los gobernadores?

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Las palabras de Javier Milei, ponderando en cada oportunidad su gestión económica y señalando que “lo peor ya pasó”, no prenden en funcionarios de primer y segundo orden. Todos en mayor o menor medida transmiten que hay escasez de fondos que complican la gestión y que escenarios como el que transitó el PAMI pueden convertirse en una moneda corriente. Incluso, será un desafío para el ministro del Interior, Diego Santilli, cuando le toque negociar votos y plata con gobernadores que aparecen con necesidades.

¿Cuál es el motivo central de este espiral de complicaciones? La falta de recaudación impositiva opera como factor decisivo. Nadie lo quiere decir en voz alta pero todos, en mayor o menor medida, ven que el Estado se encuentra recaudando menos por la caída de la actividad económica. Hay un número básico para entender el fenómeno: la recaudación real sufrió una contracción del 8% solo en el primer bimestre.

La consultora Scentia aportó otra cifra para comprender el contexto en el que se mueve la administración Javier Milei: el consumo masivo registró en marzo una caída interanual del 5,1% y encadenó así su tercer mes consecutivo en baja. En La Libertad Avanza hay quienes se desmarcan de los pronósticos espectaculares que realiza el Presidente y anticipan que no habrá mejoras en el corto plazo pero al menos los números no van a ser tan negativos. Hay chances de amesetamiento de la caída.

El jefe de Estado por lo pronto trató, con mucho esfuerzo, de inaugurar una nueva narrativa, criticando a los medios de comunicación por encarar una cadena de malas noticias. “Pasa que es entendible que lo malo vende más que lo bueno, siempre es así, pero pasan cosas buenas, estamos gestionando”, dicen desde un ministerio en línea con el discurso presidencial que puja por dar optimismo en épocas de bolsillos flacos.

El tema provincias

Luis “Toto” Caputo, ministro de Economía tiene todas las cifras en su cabeza. Por eso, como confiesa un funcionario, responde con la palabra “fondeate porque no hay plata” cuando enfrenta reclamos de presupuestos. Todo un problema cuando la gestión libertaria debe tener, en las próximas semanas, renovados diálogos con gobernadores para tratar de avanzar con la agenda legislativa que prácticamente quedó en pausa gracias al informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, pero que tendrá que motorizarse en algún momento.

Los mandatarios buscarán fondos. Ya lo dejaron trascender porque cuentan en sus distritos con reclamos de todo tipo y color, especialmente de parte de su planta estatal que busca actualizar salarios ante una inflación que se mantiene en alza. Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, blanqueó de alguna manera que la suba de precios es muy alta en la era libertaria y quiere cerrar una paritaria con los siete sindicatos de trabajadores de la administración pública en torno al 40%. No quiere conflictos.

Otros mandatarios provinciales deberán seguir sus pasos sino quieren problemas. El problema es que la caída de la coparticipación obliga a que las solicitudes a Nación se incrementen. Para calmar ánimos, sobre todo de los aliados, el Gobierno giró en marzo pasado 47 millones de pesos en concepto de ATN. ¿Podrá sostener nuevas demandas en un contexto de vacas flacas?

Hay más datos: Las transferencias automáticas de recursos del Estado a las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) totalizaron $ 5,58 billones en abril, que al descontar el efecto de la inflación, representan una caída real del 3,3% en comparación con el mismo mes del año anterior.

Desde la óptica de Milei, van a llover dólares y se encargar de alimentar el optimismo. Desde la visión de otros funcionarios que disponen de números y analizan contextos, el panorama no es tan sencillo.

 

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