Se acabó. Noche de despedida. La última función del mejor jugador de la historia del fútbol mundial en Buenos Aires. La despedida de Lionel Messi de la Selección con la que logró una copa del Mundo, dos copas América, una medalla de oro en los Juegos Olímpicos y batió decenas de récords, se desarrolló anoche en el estadio Monumental. La anécdota fue el sufrido triunfo de Argentina 3-0 sobre Benín.
El partido fue lo menos emotivo de la jornada. Digamos que el encuentro de fútbol estuvo de más. Lo mejor se vivió antes y después, con más de 87 mil personas disfrutando, gritando y llorando por el adiós del capitán de la Selección en su última función con la camiseta celeste y blanca.
Para este partido Messi tuvo a su lado a los compañeros con los que logró el título en Qatar 2022. Salgo Agustín Giay que se ganó el lugar porque no fueron convocados Gonzalo Montiel ni Marcos Acuña, los demás fueron los héroes del otro lado del mundo que hace cuatro años trajeron la “Tercera” para nuestro país con la Pulga con la cinta de capitán otra vez y el centro de todas las miradas.
“Jugamos y hacemos goles, así lo vamos a disfrutar este partido”, les avisó Leo a sus compañeros mientras realizaban la caminata final hacia el campo de juego. Estuvo serio y concentrado como en un partido de “verdad”. Luego se distendió cuando vio a los niños que lo esperaban para salir a la cancha, entre ellos sus tres hijos. Todos llevaban la remera “Gracias Goat”.
Fabio Santana es un excombatiente de Malvinas y cantante. Fue el encargado de entonar las estrofas del Himno Nacional. El capitán, junto a sus tres hijos y al lado del Dibu Martínez en la fila, no pudo contener su emoción en el final, cuando las 86 mil almas gritaban “oh juremos con gloria morir”. Se quebró pero no lagrimeó como Lionel Scaloni.
Su primera ovación en el partido fue a los 2 minutos, cuando fue a ejecutar un tiro de esquina desde la izquierda. Ese sector de la platea se levantó y el 99 por ciento de los presentes sacó sus celulares para inmortalizar ese momento. Cuatro minutos después remató al arco desde afuera del área. Estuvo cerca del gol.
A los 10 el partido se detuvo. Fue el primer homenaje del partido. Fuegos artificiales y el grito de “Olé, Messi, Messi”. El dato curioso: todos los jugadores se Benín se acercaron para saludarlo y agradecerle. Leo se emocionó y levantó sus grazos. Duró unos 20 segundos y luego siguió el partido.
La emoción del partido se fue disminuyendo. No hubo momentos de alegría en ese primer tiempo. Benín fue, en definitiva, el mejor rival que tuvo la Selección en esta serie de amistosos, mucho más que Bolivia y muchísimo que los juveniles de Burkina Faso. Messi no se pudo destacar y hubo momentos de extremo silencio en un estadio que estaba colmado con hinchas que pagaron más de un millón y medio de pesos por una platea.
El primer tiempo terminó 0-0, sin emociones ni situaciones para la Selección. En tanto que el rival erró un gol debajo del arco y Dibu Martínez tuvo un par de atajadas made in Mundial. No estaba en los planes ese nivel de Benín.
El segundo tiempo empezó con el gol de Nicolás Otamendi que aprovechó la ocasión para tener su reconocimiento y despedirse con honores de la Selección al igual que Messi. Marcó y dos minutos después dejó la cancha. Hasta siempre para el General también.
A esa altura de la noche los presentes esperaban el final del partido para poder despedir realmente al capitán y -de paso- conocer cuáles serían las sorpresas de las que tanto se hablaba.
El golazo de Nicolás Paz, en teoría el sucesor de Messi en la Selección, devolvió un poco de entusiasmo por el partido, al que le sobraban minutos y le faltaba el gol del jugador al que fueron a ver todos.
Al minuto 23 Agustín Giay pisó el área y recibió un fuerte impacto. No dudó el árbitro chileno en sancionar penal que obviamente tuvo a Lionel Messi como el responsable de la ejecución. Era lo único que le faltaba al capitán que tomó poca carrera y con un fuerte zurdazo clavó la pelota al palo izquierdo del arquero que se arrojó al otro lado.
Lo festejó con todos sus compañeros que le cantaron a su alrededor. No podía pasar la fiesta son un gol suyo, el número 126 en total para hacerle más difícil las cosas a quien quiera superar sus récords.
Tuvo otra oportunidad en el minuto final. Un tiro libre en la puerta del área que Fernando Véjar sancionó una falta que se luciera Messi. Pero su remate se fue muy alto y allí se terminó el partido, una excusa para despedir al más grande de todos.
DRONES, BRINDIS Y MÁS SORPRESAS PARA EL FINAL
Una vez terminado el partido un show de drones encendió el cielo del Monumental. “Gracias Leo” fue la mejor imagen que dibujaron: la copa del mundo en sus brazos, el Obelisco repleto de hinchas y una particularidad: fue un Messi diestro. La perla negra fue que el sponsor que lo pagó estampó su nombre en el inicio del show y fue tendencia en redes.
Luego llegó la Sole para cantar el emotivo Brindis, que comenzó en la zona de los bancos de suplentes y terminó junto al propio Lionel Messi y el resto de los compañeros. Al final le cambió la letra y le pidió que siga jugando, además de agradecerle por todo lo hecho a lo largo de su carrera. Muy cerca de ellos estaba la familia, con Antonella Rocuzzo y sus hijos.
Habló, hizo llorar a Enzo Fernández y a miles de hinchas en las tribunas, saltó y cantó y se terminó de despedir del fútbol. Se lo va a extrañar muchísimo a partir de hoy mismo. “Hay que bancar a la Selección”, pidió.
UNA PREVIA DE EMOCIONES, MÚSICA Y BAILE EN EL MONUMENTAL
La cumbia, el cuarteto y el rock and roll también tuvieron un rol protagónico en la despedida de Lionel Messi de la Selección Argentina, para animar la previa y cerrar una noche inolvidable.
La apertura del espectáculo estuvo en manos de Un Poco de Ruido, el exitoso ciclo de streaming encabezado por Pinky, Damos y DJ Pipo, que recientemente protagonizó la zapada más multitudinaria de la historia en el estadio José Amalfitani.
Más tarde subieron al escenario Sebastián Mendoza, una de las voces más reconocidas de la cumbia romántica, y Román El Original, figura emblemática de la cumbia villera.
Luego fue el turno de volver a los viejos tiempos, reminiscencias de noches eternas donde dolían los pies por tanto bailar. En este sentido, Amar Azul, histórico grupo de la música tropical argentina comandado por Gonzalo “Gonzalito” Ferrer, quien hizo su ingreso al campo interpretando el clásico “Yo Tomo Licor…”, y seguido de “Me enamoré”, al mismo tiempo que el baile se mezclaba entre besos y abrazos en las populares del Monumental
La fiesta también contó con la presencia de Santi Cairo, quien integró Yerba Brava como cantante entre 2003 y 2007. El parido de Campana también rememoró viejos clásicos que hicieron mover varios cuerpos.
La representación cordobesa llegó de la mano de Q’Lokura. Nicolás Sattler y Facundo “Chino” Herrera encendieron al público del Monumental y aportaron la cuota de cuarteto con Gracias, Lionel, la canción que se volvió furor en homenaje a Messi.
A continuación apareció uno de los pesos pesados de la jornada: Damas Gratis, encargada de cerrar la previa con varios de sus éxitos más populares, mientras el plantel de la Selección arribaba al estadio encabezado por Lionel Messi. En este sentido, Pablo Lescano se hizo presente sobre el césped con su característico teclado para interpretar temas emblemáticos como Me vas a extrañar y Mirá cómo está la vagancia.
SOCIO HONORARIO DE RIVER
Al llegar al Monumental, en un viaje que se demoró más de la cuenta, el presidente de River Stéfano Di Carlo lo esperó en la puerta del vestuario y tal cual estaba acordado, el capitán de la Selección recibió el carnet de socio honorario del Millonario.
Además, se le entregaron una camiseta personalizada con su nombre y una placa conmemorativa. La foto recorrió el mundo y fue un guiño pensando en una posible vuelta al fútbol argentino. Está claro que lo quiere Newell’s pero también el Millonario.
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