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SIGUE LA OLA IMPARABLE DE ataques

Menores fuera de control: seis chicos entraron a robar y uno estaba armado

Ocurrió ayer a la tarde en una confitería de 6 y 56. Eran tres parejitas que no pasaban los 14 años. Sacaron la plata de la caja y se fueron. En el Centro hubo otros episodios. Crece la preocupación de los comerciantes

los rastros del delito. el blíndex quedó hecho añicos y tuvieron que tirar los vidrios en una caja. ocurrió en 11 entre 50 y diag. 74/ sebastián casali

en la juguetería de diagonal 74 entre 47 y 10 actuaron tres menores con una trincheta/sebastián casali

Los comerciantes del Centro de la Ciudad ya no saben qué hacer frente a la imparable ola de robos y violencia que tiene como principal protagonista a un grupo de menores fuera de control.

Ayer hubo un caso que pareció salir de los parámetros a los que todos estaban acostumbrados. Fue en una confitería de 6 y 56, donde entraron tres parejitas de adolescentes, que no superaban los 14 años. El dato aterrador es que uno de ellos exhibió un arma de fuego.

Eran cerca de las 15.30 cuando un cliente degustaba un café en el salón principal del negocio. Se trata de una sucursal de la cadena Monserrat.

En diálogo con EL DIA, una empleada del local contó que “uno de los chicos sacó un arma que tenía debajo de una remera y fue a la caja registradora”.

“No puede ser que a las tres o cuatro de la tarde se tenga que trabajar con la puerta cerrada. Da mucha impotencia hacerlo en estas condiciones. Viene acá gente mayor, mujeres con sus hijos y estamos a una cuadra y media de la Casa de Gobierno y de la Legislatura”, se quejó.

Según la empleada, “uno de los pies se nos reía en la cara. Saben que, por más que el local tienen cámaras de seguridad, si los agarran, entran por una puerta y salen enseguida”.

Siempre en base a su testimonio, de la confitería robaron algo más de 1.000 pesos, con los que se fueron a seguir deambulando por el barrio a la espera de una nueva oportunidad para actuar.

NO FUE EL ÚNICO CASO

Ayer muy temprano, la saga de violencia y descontrol comenzó en una pizzería.

Se trata del comercio “Te parto en ocho”, situado en 11 entre 50 y Diagonal 74.

A la una de la madrugada, rompieron un vidrio de blíndex de la puerta principal de acceso para llegar hasta la caja registradora, de donde sacaron todo el dinero que tenía adentro.

También robaron una motocicleta y el casco del conductor, que después apareció tirado en 51 entre 11 y 12. Pero curiosamente, cuando los encargados del negocio se enteraron y lo fueron a buscar, ya no estaba. “Alguien se lo llevó”, contaron.

En el local creen -como ya les pasó hace unos 40 días- que detrás de este ataque hay menores involucrados.

Si bien cuentan con un sistema de alarma, que se activó e hizo que llegara la Policía al lugar, de los precoces delincuentes ya no quedaba ningún rastro.

“Ahora vamos a poner una cámara de video. Otro no nos queda”, confió un allegado al propietario del negocio.

Por último, en la juguetería “Giro Didáctico, de diagonal 74, 10 y 47, actuaron tres chicos de entre 12 y 15 años armados con una trincheta.

Virginia Ramos (36), empleada del local, le contó a EL DIA que “pasó a la una (de la tarde), cuando entraron tres menores que, cuando le preguntamos qué necesitaban, respondieron que entraban sólo a mirar”.

Esa coartada se desmoronó rápidamente cuando se dividieron para dar el golpe: dos de ellos pasaron del otro lado del mostrador y el restante siguió de cerca los movimientos de sus cómplices.

“A mí y a un compañero nos robaron la billetera, donde teníamos un poco de dinero y documentación personal”, lamentó Virginia. Paralelamente, los precoces ladrones se ocuparon también de vaciar la caja registradora. La vendedora precisó que sustrajeron “3.100 pesos de la recaudación”.

Virginia hizo saber además que, colmada de bronca e indignación, “quise impedir que estos pibes se escaparan del local como si nada. Pero cuando intenté sacarle a uno de ellos la plata que acababa de robar, me amenazó con una trincheta”.

“Es la tercera vez en 8 meses que nos vienen a robar, aunque en las dos anteriores fueron más leves. Esta vez el episodio fue más traumático”, señaló Virginia.

En ese negocio, donde los asaltantes estuvieron 3 o 4 minutos, reprocharon que “estamos en pleno centro y no había ni un solo policía. Después vinieron sólo para pedirnos los datos”.

 

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