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Luciano Mellera: “Cuando el humor no subestima al público se logran cosas extraordinarias”

Referente del stand up, el joven que hizo de la observación cotidiana un sello personal, trae a La Plata su unipersonal

Luciano Mellera: “Cuando el humor no subestima al público se logran cosas extraordinarias”

En medio de otros proyectos que lo tienen agrupado y antes de que Netflix estrene su especial en la tevé on demand, Lucho Mellera, uno de los grandes referentes del stand up actual, regresa a La Plata para revelarnos su costado más neurótico.

Porque en su espectáculo, con el que se presentará mañana desde las 21 en El Teatro Bar, nos contará de su “neurosis en general”, aquellas situaciones que lo abruman a la hora de relacionarse en esta vida social y que tiene que hacerlas porque otra... ¡no hay!

Con su humor perspicaz, hablará Lucho “de lo mal que me cae la gente, no así las personas”, algo que tratará de dilucidar en medio de chistes y con invitados sorpresa que no quiso develar porque sino, claro, dejarían de ser sorpresa.

Definido como un “comediante de observación”, asegura en diálogo con EL DÍA que le divierte “buscar cosas graciosas en donde no hay algo gracioso aparentemente”, guiándose por una frase que lo identifica que reza “no es tanto ver lo que nadie ha visto sino pensar lo que nadie ha pensado sobre aquello que todos ven”.

Así va Mellera por la vida, divertido tratando de “encontrar cositas en situaciones aburridas o en cosas con las que estamos acostumbrados a convivir”, lo que le genera “un desafío muy interesante”.

Dice que por más que no se manifieste a carcajadas “todo me causa gracia”, desde las cosas tontas hasta lo más elaborado aunque, claro, lo más elaborado lo saborea más. “Me gusta más cuando el humor es astuto, inteligente, cuando tiene una vuelta de tuerca. Me gusta el humor que no subestima al interlocutor. Cuando el humor no subestima al público, se logran cosas extraordinarias”, remarca.

No le gusta limitarse a la hora de la creación porque, entiende, “eso sería, justamente, limitarte, ponerte barreras, y esa no es la idea”. Según considera, “se puede hacer chistes de todo, el tema es desde dónde te parás vos como comediante. Creo que la clave está en que la víctima del tópico no sea la víctima del chiste. Cuando un tema es complicadísimo, y está vivo en la sociedad, va a ser más difícil buscarle la vuelta. Pero con respeto e inteligencia el comediante lo puede lograr”.

Cuando un tema está vivo en la sociedad, va a ser difícil buscarle la vuelta. Pero con inteligencia el comediante lo puede lograr

No es tanto ver lo que nadie ha visto sino pensar lo que nadie ha pensado sobre aquello que todos ven”

Gracias al stand up, Lucho pudo dejar de lado la vida de oficinista y aprovechar, para él, ese horario diario de 9 a 18 como “tiempo libre para mí”, para mirar series de comedia, pasar tiempo con su novia o jugar con su perrita Casimira. También para producir contenidos para redes, obvio, algo que demanda bastante. Claro que para lograrlo tuvo -y tiene- que tener el apoyo del público, algo que valora desde siempre: “El hecho de poder vivir de lo que me gusta, tener un espacio para decir cosas que a mí me parece que valen la pena ser compartidas, y que haya gente que se tome el trabajo, más allá de pagar la entrada, y que invierta su tiempo en ir a verme, es de las mejores cosas que me han pasado”.

No hay aspectos negativos dentro del stand up para el humorista aunque lo dice en silencio, bajito, “que no se entere la gente porque van a querer serrucharme el piso”, bromea. “El miedo de que no se me ocurran cosas nuevas y no poder renovar el material es quizás lo más feo pero, a la vez, ese vértigo me pone en el lugar de querer lograrlo y esforzarme por hacerlo. Me encanta ser comediante. Es todo lindo”.

Formado con Fernando Sanjiao y luego con Martín Pugliese, incursionó antes en el rubro publicitario pero se “aburrió” y quiso probar suerte con esto: el stand up.

Entre sus logros, destaca la nominación a la Revelación en los Premios Estrella de Mar en 2015, que no ganó pero que no le importó porque ¿lo importante es competir? También sobresale la primera actuación que, con su amigo y colega Lucas Lauriente, hicieron en el Luna Park en 2016, siendo la primera vez que el género llegaba a un estadio. Juntos giraron por el país y, cada tanto, hacen shows por aquí y allá: uno como observador, otro como narrador de anécdotas, se complementan a la perfección.

Entusiasmado por este regreso a La Plata, ciudad que lo recibe desde sus inicios con nuestro perfil de público “tribunero y alegre” que lo predispone siempre para bien, Lucho asegura que desde que comenzó, hace ya una década, ha cambiado muchísimo la escena del stand up, algo que no puede más que celebrar.

“La gente ahora sabe lo que es el stand up, reconoce comediantes y estilos, y elige cuál es el que más le gusta, y consume lo que quiere. Me pone muy contento cuando alguien me reconoce en la calle no tanto por mi nombre sino más como ‘¡mirá, un comediante, ése hace stand up!’ porque es saber que el stand up está incorporado en el saber popular como género, y parte del entretenimiento argentino”, dice y cierra: “Eso me da mucho orgullo”.

En la gatera está el especial que grabó para Netflix, de estreno inminente, que espera poder ver en su televisor y con su propia cuenta porque, dice, todavía usa de prestada la de su novia...

 

 

 

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