“Nunca vio el sol, estaba en peligro de muerte”
Edición Impresa | 7 de Febrero de 2025 | 01:36

“Ella regresó pálida, con graves deficiencias nutricionales y diez kilos menos”. Meirav Leshem Gonen, una de las figuras clave en la lucha por la liberación de los rehenes israelíes en Gaza, relató el calvario de su hija.
Romi Gonen, de 24 años, fue una de las tres primeras israelíes liberadas el 19 de enero por el movimiento integrista islámico Hamás.
En su foto, pegada en todo el país, se veía a una joven rubia de sonrisa radiante. La que salió de los túneles del territorio palestino era una mujer con los ojos hundidos, perdidos en el vacío, con el cabello negro.
“Casi nunca vio el sol, estaba en peligro de muerte”, aseguró su madre, y contó su emoción por el reencuentro y al mismo tiempo sus temores, en una entrevista con la agencia AFP.
Las imágenes de la joven derrumbándose literalmente en los brazos de su madre, en la base de Réim, conmovieron a Israel. “Fue el momento más emotivo de mi vida. En un instante mi hija de 24 años volvió a ser mi bebé. Y finalmente pude respirar y volver a la vida”, describió la mujer recordando ese momento inmortalizado por los canales de la televisión israelí.
Romi Gonen había ido a bailar al festival de música Nova en Réim, cerca de Gaza, cuando fue secuestrada al amanecer del 7 de octubre de 2023 durante el ataque de Hamás. “¡Me dispararon, mamá, estoy sangrando!”, tuvo tiempo de decirle. Hoy “todavía no puede usar su mano. Tendrá que someterse a una operación complicada seguida de una larga convalecencia”, explicó su madre.
SÍMBOLOS DE ISRAEL
La mujer de 50 años dijo que no le hace preguntas a su hija. La deja contar lo que quiera y no dice nada de lo que ella le confió sobre su sufrimiento en cautiverio. “Es su vida privada. Hablará de ello cuando lo decida”, indicó.
Con otros padres de rehenes fue en agosto de 2024 al borde de Gaza para gritar su nombre en un megáfono, esperando que su hija lo escuchara.
Sus captores “la privaron de comida”, y perdió 10 kilos en cautiverio, según su madre, que recorrió el país durante más de 15 meses para hablar de su hija y movilizarse por la liberación de los rehenes.
Ahora, ambas son símbolos. Calificada de “madre absoluta” por algunos, apareciendo con frecuencia en las tapas de los diarios israelíes, Meirav Leshem Gonen se convirtió en una figura pública, desbordante de afecto, combativa al máximo. En cuanto a Romi, “de joven anónima, pasó a ser conocida en todo el país”.
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