Curiosa invasión de largartijas en la Ciudad
Edición Impresa | 12 de Enero de 2026 | 01:35
Se mueven con agilidad al caer la noche, buscando los focos de luz que concentran su alimento. Las pequeñas lagartijas que se han vuelto un fenómeno común en La Plata, la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires son reptiles de un grupo conocidos como gekkos y su presencia masiva es el resultado de un viaje transoceánico iniciado hace más de medio siglo.
Según detalla el Dr. Jorge D. Williams, Profesor Emérito de la UNLP y ex-Jefe de Herpetología del Museo de La Plata, “un par de especies ingresaron a la Argentina en cargas de barcos”. Los primeros avistamientos se registraron en la década de 1970, en lo que hoy se conoce como Puerto Madero.
Según el profesional, las lagartijas van a seguir observándose, a pesar que el termómetro mermó un poco y dio un poco de respiro. Están en plena etapa de reproducción y actividad. Probablemente se verán hasta entrado el invierno.
La colonización fue rápida y efectiva. Para la década de 1980, estos reptiles ya comenzaban a ser vistos en algunos barrios de CABA, extendiéndose también a Montevideo. Desde entonces, su distribución se ha ampliado exponencialmente por vastas zonas metropolitanas y otras provincias.
ESPECIES INVASORAS
El éxito de su proliferación radica en una característica crucial: son especies invasoras. En este nuevo hábitat, carecen de los depredadores naturales que mantenían sus poblaciones a raya en sus lugares de origen. A esto se suma, tal como explica el especialista en herpetología, un “altísimo potencial reproductivo”.
La temporada cálida es, precisamente, el momento de mayor actividad. Como todos los reptiles, son animales de sangre fría (poiquilotermos), lo que implica que su metabolismo aumenta al subir la temperatura. Por eso, aparecen más en esta época, que además coincide con su ciclo reproductivo.
En cuanto a su interacción con los humanos, la tranquilidad debe ser total. El doctor Williams asegura que son “absolutamente inofensivas para las personas, no pasa nada si llegaran a morder, lo que solo ocurriría si se las agarra con la mano”. Su dieta se basa en insectos, aunque pueden caer en el canibalismo al alimentarse de crías de su misma especie.
Su principal depredador no natural en el entorno urbano es el gato doméstico.
Un rasgo llamativo de estos reptiles es su mecanismo de defensa conocido como autotomía. Si se sienten amenazados o son molestados, tienen la capacidad de auto-cortar y desprender su cola para entretener al atacante mientras ellas escapan.
Respecto a su reproducción, depositan huevos esféricos de unos pocos milímetros, protegidos por una fina cáscara calcárea. Suelen tener solo dos o, como máximo, tres crías por puesta. Sin embargo, si el alimento abunda, pueden llegar a tener dos puestas por temporada, lo que explica su rápido crecimiento poblacional.
CONTROL EN CASA
Para aquellos vecinos que deseen desalentar la presencia de estos visitantes nocturnos, el experto recomienda limitar sus refugios y fuentes de alimento. Se sugiere “mantener limpias las paredes, sin enredaderas ni recovecos”, y de vez en cuando, “rociar con algún insecticida” para reducir la población de insectos que les sirven de alimento.
La lagartija predominante en la región es la tarantola mauritánica, un pequeño reptil. Los adultos pueden llegar a medir de 5 a 15 cm, sumado a una longitud similar para la cola. Los machos se distinguen de las hembras por presentar un mayor tamaño corporal y una cabeza más grande. Se alimentan de insectos o incluso pueden ser caníbales, alimentándosela de crías de la misma especie. Si se las molesta pueden auto cortar su cola para entretener al depredador eventual, algo muy común en muchos reptiles que se llama autonomía
Quienes hayan viajado a las playas de Brasil tal vez recuerden haber visto al atardecer o a la noche lagartijas correteando por el techo o las paredes. Esa es otra especie de Gekko, Hemidactylus mabouia que es originaria del oeste de Africa y que invadió Brasil en los siglos XVII y XVIII, posiblemente acompañando la llegada de los barcos con esclavos. Esa especie se halló hace un par de décadas en la zona de Iguazú en Misiones, y se ha distribuido hacia el sur llegando al conturbado. Es parecida, aunque algo más esbelta y rosada que la salamanquesa.
Esta misma especie se halló hace un par de décadas en la zona de Iguazú, Misiones, y ha logrado distribuirse hacia el sur, alcanzando el conurbano. Es parecida a la que abunda en el área metropolitana, aunque se la describe como algo “más esbelta y rosada”. También se han encontrado, aunque de forma muy poco frecuente, ejemplares de una tercera especie en el país: Hemidactylus turcicus.
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