Cuadro del saqueo nazi: revelan su autoría y su alto valor
Edición Impresa | 15 de Enero de 2026 | 01:19
Después de años de dudas, versiones cruzadas y una pista tan inesperada como decisiva, el misterio comenzó a resolverse. La Justicia argentina confirmó quién pintó el Retrato de una dama, la pintura robada por el régimen nazi durante la ocupación de los Países Bajos y hallada en una casa de Mar del Plata en agosto pasado. El peritaje también permitió estimar su valor: alrededor de 250.000 euros.
La conclusión surgió a partir de los análisis realizados por los especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes, Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo, cuyos informes fueron incorporados recientemente a la causa que lleva adelante la Unidad Fiscal de Mar del Plata. La obra, denunciada como sustraída al marchante judío neerlandés Jacques Goudstikker, fue atribuida al pintor italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “Il Pitocchetto”.
De este modo quedó descartada la hipótesis inicial que señalaba como autor a Giuseppe Ghislandi, también llamado Fra’ Galgario. Durante años, incluso, se creyó que la mujer retratada era la condesa Colleoni, integrante de una influyente familia de Bérgamo. Sin embargo, consultas realizadas a instituciones culturales italianas indicaron que no existen pruebas firmes sobre la identidad de la modelo ni sobre la autoría de Ghislandi.
La obra formaba parte de la extraordinaria colección de Goudstikker, que incluía más de 1.100 piezas, entre ellas trabajos de Rembrandt y Vermeer. Durante la ocupación nazi, el galerista fue forzado a desprenderse de su patrimonio por una fracción mínima de su valor real. Y en 1940, mientras huía de Europa, murió al caer de un barco en el Canal de la Mancha.
El cuadro reapareció recién en agosto pasado, cuando periodistas del diario neerlandés Algemeen Dagblad lo detectaron en una publicación inmobiliaria que mostraba el living de una casa en Mar del Plata. La vivienda pertenecía a Patricia Kadgien, hija de Friedrich Gustav Kadgien, un alto funcionario financiero del régimen nazi, y a su esposo, Juan Carlos Cortegoso.
Cuando la Justicia allanó el lugar, la pintura ya no estaba: en su lugar colgaba un tapiz. Finalmente, tras idas y vueltas, el matrimonio entregó la obra, que quedó bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El peritaje confirmó no sólo la autenticidad del cuadro, sino también su pertenencia a la colección saqueada a Goudstikker. La identificación fue posible mediante el análisis de documentación histórica y del archivo fotográfico del Instituto Neerlandés de Historia del Arte, donde una imagen antigua coincidía con la pieza recuperada.
Según los expertos, el estado de conservación es “estable” y su calidad pictórica justifica la valuación estimada. Ahora, la investigación judicial continúa para resolver el interrogante que aún persiste: cómo una obra robada por el nazismo terminó, después de más de 80 años, colgada en el living de una casa marplatense.
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