“El horizonte de Keops”: desde Palermo, un viaje al pasado
Edición Impresa | 2 de Enero de 2026 | 03:12
Si estás buscando una actividad distinta para hacer en Buenos Aires este verano, hay una propuesta que ya está dando que hablar: “El horizonte de Keops” , una experiencia inmersiva de realidad virtual que permite explorar por dentro la Gran Pirámide de Guiza. Luego de recorrer ciudades como París, Londres, Nueva York, Sídney, Lisboa y Shanghái, llegó por primera vez a la Argentina y se puede recorrer hasta el 1 de febrero en La Rural (Av. Sarmiento 2704, Palermo) .
Lejos de ser una mera simulación, la experiencia combina rigor histórico, reconstrucción digital de alta precisión y narrativa envolvente , convirtiéndola en una de las propuestas tecnológicas y culturales más sorprendentes de la temporada porteña. El trabajo se desarrolló sobre los estudios más recientes del Giza Project de la Universidad de Harvard, lo que asegura una base científica sólida y actualizada.
Quienes participan comienzan creando su avatar y colocándose los visores de realidad virtual. Desde ese instante, el entorno cotidiano se desvanece y la sensación es la de haber ingresado en otro tiempo. La guía del viaje es Mona , una figura que acompaña todo el recorrido, señalando espacios, abriendo portales simbólicos y marcando el pulso de lo que se descubrirá más adelante. También irrumpe la diosa Bastet , representada como una gata, aportando un tono espiritual y recordando la importancia del mito en la cultura egipcia.
A lo largo del recorrido, la experiencia juega con la escala y la perspectiva. En un momento, el visitante observa la meseta de Guiza desde lo alto, como si fuera un gigante mirando las pirámides en miniatura sobre la arena. En otro, atraviesa corredores secretos y cámaras funerarias inaccesibles en la vida real. También es posible “ascender” hasta la cúspide de la pirámide, “sobrevolar” el complejo y “navegar” el Nilo en la ceremonia funeraria del faraón Keops, presenciando su proceso de embalsamamiento.
La narrativa está pensada para que el visitante no vea el pasado a distancia, sino que se sienta dentro de él , rodeado por sonido espacial, imágenes de altísima definición y animaciones que reconstruyen espacios cerrados durante miles de años.
Los visores se pueden usar sin problema con anteojos, y el personal asiste para garantizar un ajuste cómodo. Toda la muestra está adaptada para personas con movilidad reducida. No está recomendada para menores de 6 años ni para personas con epilepsia.
Además, se ofrecen dos modos de recorrido: uno más suave, ideal para quienes se inician en realidad virtual; y otro completamente inmersivo, para quienes buscan una experiencia más desafiante.
Con entradas generales a 30 mil pesos, hay descuento para menores de 14 años (pagan 20 mil) y packs familiares por 75 mil que incluyen a dos adultos y dos menores. Los tickets se pueden reservar en la web de La Rural.
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