Epstein y la fallida venta de un helicóptero a Argentina
Edición Impresa | 12 de Febrero de 2026 | 02:24
A comienzos de 2010, Jeffrey Epstein activó una operación comercial con destino inesperado: el Estado argentino. El objetivo era colocar un helicóptero Sikorsky S-76C++, identificado en los correos electrónicos como el “750”, a través de una licitación oficial.
La reconstrucción de esos intercambios, surgidos de la más reciente publicación de documentos vinculados al financista, permite seguir el derrotero de una negociación intensa, con idas y vueltas, expectativas millonarias y un desenlace frustrado.
El 3 de enero de ese año, Epstein escribió a sus abogados personales, Larry y Darren Indyke, para conocer el estado del negocio. En paralelo consultó a su bróker, George Reenstra, por demoras y por la posibilidad de ofrecer otro modelo.
INDEFINICIÓN SOBRE LA PROPUESTA
La respuesta fue rápida: la propuesta ya había sido presentada en una licitación del gobierno argentino -por entonces la presidente era Cristina Fernández de Kirchner- y restaba esperar definición. Había, incluso, una fecha clave: el 21 de enero, cuando la aeronave debía estar disponible para exhibición.
Durante varios meses no hubo avances formales. Pero en julio de 2010 la estrategia cambió. Reenstra informó que un acuerdo previo había caído, aunque surgía una nueva oportunidad con la Argentina como cliente potencial. Sikorsky buscaba un compromiso para septiembre con entrega inmediata. Según el bróker, funcionarios argentinos ya habían visto fotos del “750” y estaban conformes. Sobre la mesa aparecieron dos esquemas de intercambio: un nuevo S-76C++ idéntico para el verano de 2011 o un modelo D configurado como clon del “750”. Epstein reaccionó con escepticismo y marcó límites: no seguiría invirtiendo tiempo sin un acuerdo concreto.
En agosto, las gestiones se intensificaron. El día 10, Reenstra relató que había pasado tres horas en el Consulado Argentino, invitado en representación del helicóptero. Los interlocutores dudaban entre incorporar esa unidad, operativa en enero, o esperar un C++ nuevo con entrega en agosto.
El bróker buscaba evitar dilaciones e incluso propuso llevarlos a St. Thomas para ver la aeronave en persona. Si la venta o el canje se cerraban en US$12,5 millones, aspiraba a una comisión de US$100.000.
Un día después, anticipó una reunión en Nueva York y deslizó que el gobierno argentino podría aceptar un valor superior por el “750”, al que describió como el mejor de su tipo. También reflotó el modelo D, valuado en US$13 millones, con entrega estimada para 2013.
EL QUIEBRE
El 23 de agosto llegó el quiebre. Reenstra comunicó que la operación no prosperaría. Sikorsky había planteado una oferta de alrededor de US$11,4 millones para competir en la licitación, cifra considerada demasiado baja. Propuso entonces renovar el contrato de corretaje y mantener el helicóptero en el mercado. Epstein respondió de inmediato, molesto, preguntando qué había sucedido con la negociación argentina y advirtiendo que, si no había resultados, buscaría contacto directo con las autoridades.
El intercambio subió de tono. Reenstra sostuvo que sin una utilidad concreta para otro modelo -como un Blackhawk- no había margen para avanzar y que la posición de Sikorsky era determinante.
El 26 de agosto intentaron coordinar una llamada, pero no hay registros posteriores que indiquen que la gestión se reactivara.
En los años siguientes no figuran compras argentinas de helicópteros Sikorsky, aunque las bases de datos de licitaciones no están completamente digitalizadas. En septiembre de 2010, el Ministerio de Defensa firmó con Rusia la adquisición de dos helicópteros Mil Mi-17. También hubo acuerdos con proveedores de Italia y Canadá para futuras compras, cuya concreción formal se registró más allá de 2012.
Así, el “750” quedó como una operación fallida: una negociación insistente, tejida entre correos y reuniones diplomáticas, que nunca logró despegar.
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