Hablan de un intento de “prender la chispa” de un levantamiento en Cuba
Edición Impresa | 27 de Febrero de 2026 | 02:12
Michel Ortega Casanova, de 54 años y residente en Estados Unidos, era uno de los diez ocupantes de la lancha interceptada por fuerzas cubanas a 1,6 kilómetros al noreste de Cayo Falcones, en la costa norte de la isla. Murió junto a otros tres tripulantes en un tiroteo con Tropas Guardafronteras.
Según Wilfredo Beyra, responsable en Tampa del Partido Republicano de Cuba —organización opositora con sede en Florida— Ortega Casanova buscaba iniciar una acción armada que generara un levantamiento interno.
“El objetivo era ir a combatir contra una narcotiranía criminal y asesina, ver si eso prendía la chispa y el pueblo se levantaba y los apoyaba”, declaró Beyra.
El dirigente sostuvo que había advertido a Ortega Casanova que “no era el momento” para ese tipo de acciones y que era preferible esperar. Ambos mantenían contacto frecuente y habían hablado por última vez unos diez días antes del incidente.
Beyra también indicó que en Florida existen grupos de exiliados cubanos que manifiestan abiertamente su disposición a entrenarse militarmente para actuar contra el gobierno de La Habana y aseguró que Ortega Casanova integraba uno de esos espacios.
La denuncia del gobierno cubano
El Ministerio del Interior de Cuba informó que la embarcación procedente de Florida ingresó en aguas territoriales cubanas y que sus ocupantes dispararon contra la unidad que intentó identificarla. En el enfrentamiento murió el comandante de la nave cubana y resultaron heridos seis de los tripulantes de la lancha.
Las autoridades señalaron que dentro de la embarcación se hallaron fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de fabricación artesanal, chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes camuflados. Según el parte oficial, el grupo pretendía realizar una “infiltración con fines terroristas”.
Dos de los involucrados, Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez, figuraban en una lista internacional de personas buscadas por su presunta participación en actividades vinculadas al terrorismo, de acuerdo con el gobierno cubano.
Además, una persona fue arrestada en tierra acusada de colaborar con la operación.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel afirmó que la isla defenderá su soberanía frente a cualquier incursión extranjera. “Cuba no agrede ni amenaza. Se defenderá con determinación y firmeza frente a cualquier agresión terrorista y mercenaria”, escribió en la red social X.
En Estados Unidos, el fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció la apertura de una investigación judicial sobre lo ocurrido y cuestionó la versión oficial cubana. La fiscalía del Distrito Sur de Florida indicó que busca esclarecer los hechos “a través de todos los canales legales y diplomáticos disponibles”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que Washington está recopilando información adicional, incluyendo la posible condición migratoria de los atacantes.
El episodio se produce en un contexto de renovada tensión entre Washington y La Habana, tras el endurecimiento de sanciones económicas y energéticas impulsadas por la administración estadounidense. Analistas en Washington señalaron que el incidente podría agravar aún más el clima bilateral, dependiendo de la información que se confirme en los próximos días.
Ortega Casanova fue el único de los fallecidos cuya identidad fue confirmada oficialmente por las autoridades cubanas. Su hermano, Misael Ortega Casanova, declaró a medios estadounidenses que el hombre estaba obsesionado con derrocar al gobierno cubano debido a experiencias sufridas antes de emigrar.
“Se obsesionaron tanto que no pensaron en las consecuencias ni en su propia vida”, afirmó.
Mientras continúan las investigaciones en ambos países, el caso vuelve a poner en el centro de la escena la actividad de grupos opositores en el exilio y el delicado equilibrio político entre Cuba y Estados Unidos.
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