¡Habló Nahuel Gallo!: la emotiva charla con su mujer
Edición Impresa | 27 de Febrero de 2026 | 02:14
Después de 445 días de oscuridad absoluta, de incertidumbre y silencio forzado, el teléfono sonó. Y del otro lado estaba Nahuel Gallo.
El gendarme argentino, detenido en Venezuela desde el 8 de diciembre de 2024, logró comunicarse con su esposa, María Alexandra Gómez, en un llamado que duró apenas diez minutos pero que tuvo la fuerza de un terremoto emocional.
“Llamó para decirme que seguía fuerte, que nos necesitaba fuertes”, escribió ella en su cuenta de X, todavía conmovida. Más tarde, en diálogo con medios, reveló que escuchar su voz fue “como si me volviera el alma al cuerpo”.
La escena fue impactante: Alexandra estaba dando una entrevista en vivo cuando su celular comenzó a sonar. Atendió. Y gritó: “¡Mi amor!”. Del otro lado, después de más de un año sin contacto, estaba Nahuel.
445 días de silencio y encierro
Desde su detención en el penal de El Rodeo 1, en Venezuela, la familia de Gallo sólo había recibido referencias indirectas sobre su estado a través de otros detenidos liberados.
No había llamadas. No había visitas. No había confirmación oficial clara sobre su situación judicial.
Su defensa sostiene que no existe causa penal abierta ni registros formales en el sistema venezolano. “Nahuel no figura en ningún expediente. Esto es un secuestro”, remarcan sus allegados. El aislamiento, aseguran, fue total durante más de un año. Hasta ahora.
Diez minutos cargados de vida
Durante la breve comunicación, Gallo preguntó por todos. Por su hijo —que no pudo atender porque estaba en el jardín—, por su madre, por su abuelo, por sus hermanos.
Quiso saber cómo estaba el bebé, cómo estaba Alexandra, en qué trabajaba ella, cómo estaban los perros. Detalles cotidianos que evidencian el tiempo que le fue arrebatado.
“Fueron un montón de preguntas en muy poco tiempo”, contó su esposa. “Después de tanto tiempo, que se haya comunicado con nosotros es una curita al corazón”.
Según relató, lo sintió firme, entero, con esperanza. “Está muy esperanzado”, dijo.
Pero el alivio convive con la angustia: el reclamo ahora es más fuerte que nunca. “El pedido tiene que ser la libertad inmediata y que regrese a casa”, insistió.
La huelga de hambre que encendió las alarmas
La llamada se produjo en un momento límite. Gallo participaba desde hacía cinco días en una huelga de hambre junto a otros 213 presos políticos detenidos en El Rodeo 1. La medida extrema buscaba exigir la liberación y denunciar las condiciones de detención.
De acuerdo con familiares y organizaciones de derechos humanos, 81 presos venezolanos sólo ingerían agua, mientras que otros 132 —entre ellos extranjeros— habían dejado incluso de hidratarse. El riesgo físico era inminente.
Según confirmó Elisa Trotta, referente del Foro Argentino por la Defensa de la Democracia, el gendarme debió levantar la huelga para poder acceder a la llamada telefónica.
El dato agrega tensión: la comunicación llegó, pero tuvo un costo.
Gritos desde adentro: denuncias de tortura
La situación en el penal volvió a escalar en las últimas horas cuando comenzaron a circular videos que muestran a familiares apostados en las inmediaciones de El Rodeo 1 escuchando gritos desesperados desde el interior.
En las grabaciones se oye a los allegados reclamar la intervención urgente de la Cruz Roja y asistencia médica para un detenido identificado como Enzo Flores. “Lo están torturando”, denuncian.
Según los reportes difundidos, Flores —quien llevaría 16 meses utilizando un tutor médico— habría sido golpeado por un custodio en una zona previamente lesionada y presentaría un sangrado activo.
Las imágenes generaron indignación y renovaron las acusaciones sobre el funcionamiento del penal, al que algunos familiares ya describen como un “centro de tortura”.
“Se tiene que hacer lo imposible para acceder a Nahuel en ese lugar”, había advertido Alexandra días antes del llamado.
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