Furia, fuego y piedras: atacan una sede del Partido Comunista en Cuba

Los apagones y la falta de alimentos desataron la violencia en el centro de la isla. Hubo destrozos, incendios y detenidos

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La desesperación acumulada por los prolongados apagones y la escasez de alimentos estalló de madrugada cuando un grupo de manifestantes asaltó una sede del Partido Comunista —la única fuerza política legal en la isla— en el municipio de Morón, provincia de Ciego de Ávila.

Según un reporte del periódico oficial Invasor, lo que comenzó como una protesta pacífica derivó rápidamente en escenas de violencia: pedradas contra el edificio, incendios en la vía pública y destrucción del mobiliario de la recepción.

Las imágenes que circularon en redes sociales —cuya autenticidad no pudo ser verificada— muestran momentos de alta tensión, con personas gritando, corriendo y arrojando objetos contra la sede partidaria.

Las autoridades confirmaron la detención de al menos cinco personas tras los incidentes, que también provocaron daños en otros establecimientos estatales, como una farmacia y una tienda.

Uno de los episodios más confusos fue la lesión sufrida por un manifestante. Mientras la prensa oficial sostuvo que el hombre, en aparente estado de ebriedad, se cayó y debió ser hospitalizado, la ONG Justicia11 advirtió que podría tratarse de una herida de bala.

La organización aseguró además que durante la protesta se escucharon detonaciones en las inmediaciones de la sede del Partido Comunista, lo que alimentó las sospechas sobre una posible intervención armada.

Protestas que se multiplican

El ataque se produjo en un contexto de creciente malestar social en Cuba, donde los cortes de electricidad superan en algunos casos las 15 horas diarias. La falta de combustible y de productos básicos golpea con fuerza a los 9,6 millones de habitantes del país. En las últimas semanas, las manifestaciones nocturnas —muchas veces limitadas a cacerolazos desde viviendas o en la vía pública— se extendieron desde La Habana hacia distintas provincias, reflejando una tensión que no deja de escalar.

La situación económica se agravó tras la abrupta suspensión del envío de crudo desde Venezuela, luego de la caída del gobierno de Nicolás Maduro en una intervención militar de EE.UU. A esto se suma el bloqueo petrolero de facto impuesto por Washington, que profundiza el colapso energético.

Mientras tanto, el gobierno cubano confirmó que mantiene conversaciones con Estados Unidos para intentar encauzar las diferencias bilaterales mediante el diálogo. En paralelo, comenzó la liberación de presos políticos en el marco de un acuerdo con el Vaticano, histórico mediador entre ambos países.

Sin embargo, desde la Casa Blanca el presidente Donald Trump insiste en la necesidad de un cambio de régimen en la isla, a la que considera una “amenaza excepcional” por sus vínculos con Rusia, China e Irán.

 

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