Chile retira su respaldo y complica la carrera de Bachelet por la ONU
Edición Impresa | 25 de Marzo de 2026 | 02:48
El gobierno de José Antonio Kast decidió retirar el respaldo de Chile a la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para ocupar la secretaría general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en un giro político que reconfigura el tablero regional de cara a la sucesión del actual titular del organismo.
La decisión fue comunicada oficialmente mediante un breve mensaje en el que el Ejecutivo argumentó que “el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas en América Latina y las diferencias con actores relevantes hacen inviable esta postulación”. El proceso definirá al reemplazante del portugués António Guterres, cuyo segundo mandato concluye a fines de este año, para el período que comenzará en 2027.
Pese a la pérdida del respaldo institucional de su país, Bachelet no queda automáticamente fuera de la contienda. De hecho, su eventual continuidad podría sostenerse con el apoyo de gobiernos afines como Brasil y México, que ya habían manifestado simpatía por su candidatura. En ese escenario, Chile adoptaría una posición neutral y se abstendría de apoyar a cualquier otro postulante.
El movimiento refleja también un cambio de rumbo en la política exterior chilena tras la llegada de Kast al poder. El mandatario, identificado con la derecha dura regional, había cuestionado en reiteradas ocasiones la postulación impulsada por su antecesor, Gabriel Boric, quien la presentó en septiembre durante la Asamblea General de la ONU y destacó la trayectoria internacional de la exmandataria.
Con dos períodos presidenciales en Chile (2006-2010 y 2014-2018), Bachelet cuenta con una extensa carrera en el ámbito multilateral. Fue directora ejecutiva de ONU Mujeres, secretaria general adjunta del organismo y, más recientemente, alta comisionada para los derechos humanos entre 2018 y 2022. De resultar electa, se convertiría en la primera mujer en liderar la ONU.
COMPETENCIA AMPLIA
La competencia, sin embargo, promete ser amplia. Entre los nombres que circulan figuran el argentino Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica, y la costarricense Rebeca Grynspan, ex vicepresidenta de su país. El proceso de selección incluye audiencias públicas con los candidatos y una instancia clave: la votación en el Consejo de Seguridad.
Allí, los cinco miembros permanentes -Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia- tendrán la última palabra, en una negociación donde pesan tanto los equilibrios geopolíticos como los respaldos diplomáticos.
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