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ANÁLISIS

La diputada bajó la tensión con Macri pero siguen las dudas

Por MARIANO SPEZZAPRIA
mspezzapria@gmail.com

Finalmente Elisa Carrió bajó un cambio. Tras un frío encuentro con Mauricio Macri y luego de que el Gobierno advirtiera que “nadie debe condicionar al Presidente”, la jefa de la Coalición Cívica anunció ayer que postergará “por unos días” la presentación del juicio político que su bancada pedirá al ministro de Justicia, Germán Garavano. La socia fundadora de Cambiemos explicó que esa sería una forma de “distender la situación” en el seno de la alianza gubernamental.

Al cabo de una jornada en la que volvió a levantar polvareda en Cambiemos, Carrió sostuvo que había dicho una “broma” cuando afirmó, en un acto en el CCK, que sólo se amigaría con Macri cuando lo saque del Gabinete a Garavano. “Yo no le pedí ni le voy a pedir la renuncia del ministro al Presidente”, intentó aclarar la diputada y aseguró: “No condiciono ni disputo autoridad”. Pero lo cierto es que en la Casa Rosada pensaron todo lo contrario y se enojaron aún más con “Lilita”.

A tal punto, que Garavano fue ratificado en su cargo una vez más y otros dos ministros del Gabinete, Alejandro Finocchiaro (Educación) y Carolina Stanley (Desarrollo Social y Salud) fueron los encargados de poner los límites que Macri considera necesarios en la relación con Carrió. La diputada, ya se sabe, tiene una forma muy peculiar de entrar en escena: ayer se la vio con un vestido adornado con la frase “kiss me” (bésame en inglés) que no pareció elegido al azar.

Macri la saludó, pero no le dedicó ningún gesto especial. Según pudo constatar EL DIA en la Ballena, el imponente auditorio del CCK, el Presidente pasó junto a Carrió y ninguno de los dos amagó con un abrazo. Sólo hubo un contacto protocolar. Es que al mandatario no le cayó nada bien la frase previa de Carrió en referencia al ministro de Justicia. “Me voy a amigar con el Presidente cuando me lo saque a Garavano”, había afirmado la diputada.

La relación entre Macri y Carrió atraviesa por su peor momento. Los socios fundadores de Cambiemos –junto al radical Ernesto Sanz, ahora apartado de los primeros planos- discrepan sobre la forma en que el oficialismo se relaciona con el Poder Judicial. Pese a que postergó la presentación del juicio político, ya se filtraron algunos tramos en los que la CC le reprocha a Garavano arreglar concursos para cubrir vacantes de jueces, entre otras acusaciones.

Carrió afirma que Garavano es un “instrumento” de Daniel Angelici, el presidente de Boca y amigo de Macri. “Pido disculpas por la forma, pero ratifico lo dicho porque es verdad. Ejerzo mi facultad de diputada de pedir juicio político a los funcionarios establecidos por la Constitución Nacional”, afirmó por la tarde Carrió. Por la mañana, habló fuera de programa en la presentación del plan Argentina Exporta, que estuvo a cargo del ministro Dante Sica y el canciller Jorge Faurie.

“Acá hay monopolios y cartelización. Ya voy a ir por ellos, así me peleo con otros y me voy a amigar con el Presidente cuando me lo saque a Garavano”, afirmó en ese contexto Carrió, provocando murmullos en el auditorio. También se escucharon risas.

En tono cómplice, Carrió agregó: “Sé que a veces estamos muy desesperanzados”. Pero enseguida enfatizó: “En el camino de la ley y la República, no puede haber impunidad para nadie”. Como para que no quedaran dudas sobre lo que estaba diciendo, la jefa de la CC precisó: “Hermano, primo, pariente, presidente, ex presidente...”. En esa bolsa entró el empresario Angelo Calcaterra (IECSA), quien fue procesado por el juez federal Claudio Bonadío en la causa de los cuadernos.

Carrió también dejó entrever sus vaivenes anímicos. “A veces me dan ganas de no seguir. Anoche estaba muerta y hoy me levanté resucitada”, dijo en tono de broma, aunque más bien pareció uno de esos chistes que contienen medias verdades. Al ratificar su rol de auditora en Cambiemos, Carrió también dirigió un mensaje al ministro de Producción: “Que se me porte bien Sica, que no se me corra para las grandes y me siga a las pymes”, advirtió con peculiar estructura sintáctica.

Minutos más tarde, cuando el presidente Macri cerró el acto, mostró que las diferencias con Carrió no se ciñen solamente a la lucha contra la corrupción. En materia económica, también tienen miradas distintas. “Es un mensaje espantoso decir que las pymes son buenas y las (empresas) grandes, malas. Ese es un discurso berreta”, dijo el primer mandatario delante de la jefa de la Coalición Cívica, que había hecho justamente esa distinción cuando le tocó hablar.

La ministra Stanley completó más tarde el mensaje: “El Presidente es el principal motor de la lucha contra la corrupción”, aseguró.

 

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