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Paradoja del sistema educativo. “Argentinos por la Educación” revela que la tasa de matriculación es 34,5% mayor en esos colegios

Técnicas: las escuelas más buscadas, de mejor desempeño y las más escasas

La matrícula crece por encima de las secundarias comunes. Sobresalen en las pruebas Aprender. Pero la mayoría tiene listas de espera, una brecha de género preocupante y una bajísima inversión del sector privado

Entre 2011 y 2018, la matrícula de las escuelas secundarias técnicas creció casi 4% por encima de la matrícula de las secundarias comunes (14,4% frente a 10,7%). Esos puntos porcentuales implican una tasa de crecimiento 34,5% mayor para las primeras. Las técnicas obtuvieron mejores resultados en las evaluaciones Aprender, incluso en Lengua. Son las que soportan mayor demanda, por lo cual varias instituciones de la Región suelen tener largas listas de espera. Pero (siempre hay un pero) persiste en esa modalidad de la enseñanza una fuerte brecha de género -menos de un tercio son mujeres-, la cantidad de centros educativos es muy escasa y la inversión de los privados, bajísima: el 88,4% de los establecimientos son estatales.

En la comparación entre provincias, de acuerdo a un informe recientemente publicado por el Observatorio Argentinos por la Educación, la de Buenos Aires ocupa el último lugar en la relación varones/mujeres. Con el 27,4% de alumnas, es la única que perfora el piso del 30% y se ubica por debajo de la media nacional, que es de 32,9% (ver gráfico).

En este ítem, la diferencia entre jurisdicciones es importante. San Luis es la que se acerca más al ideal, con un 44% de la matrícula de sexo femenino, seguida por Chubut, Formosa, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, que se ubican en una franja que va del 40,2 al 40,7% de alumnas en sus escuelas técnicas.

En el periodo analizado, las provincias en las que más creció la matrícula femenina fueron Jujuy (4,4%), Neuquén (4,3%), Río Negro (3%) y Entre Ríos (2,9%).

Volviendo a territorio bonaerense, distintas notas publicadas por este diario hablan de un fuerte crecimiento hasta 2011 y de un -igualmente fuerte- amesetamiento desde entonces. En septiembre de 2009, un artículo daba cuenta de que la matrícula femenina en las escuelas técnicas de la Provincia representaba entonces el 10% del total. Dos años después llegaba al 27%. Y hoy es del 27,4%. Una variación de +0,4% en los últimos ocho años.

Muy pocas y (casi) sin privadas

Ahora bien, como se dijo, ello se da en un marco de importante expansión de la educación técnica, que vio aumentar su matrícula general un 14,4% desde 2011 frente a un 10,7% de las secundarias comunes. A esa comparación hay que añadirle un dato clave: las técnicas siguen representando un universo muy pequeño que las lleva, como ocurre desde hace mucho en nuestra ciudad, a trazar una línea en las planillas de inscripción y armar listas de espera. Por caso, en la Región hay solamente 16 (9 en La Plata, 2 en Berisso, 2 en Ensenada y una en Brandsen, Magdalena y Punta Indio) frente a 167 secundarias comunes. En la Ciudad, la relación es 9 a 105.

Preguntas: Si la demanda sobre las escuelas técnicas no cesa de crecer, ¿por qué no se crean más instituciones en esa modalidad? Y en otro orden, ¿qué se hace para atraer -y retener, porque de ello también se trata- a estudiantes mujeres?

“La educación secundaria técnica en Argentina tiene muchos rasgos a destacar. Se trata de una escuela de doble escolaridad, de carácter tecnológico, donde se articulan teoría y práctica. Este aspecto suele ser fuente de motivación para los y las estudiantes”, describió la investigadora del Conicet, Claudia Jacinto, y remarcó que “el seguimiento de los egresados muestra que, cuatro años después de finalizar la escuela, los alumnos y alumnas exhiben mayor continuidad en los estudios universitarios, al tiempo que ocupan puestos de mayor calificación (en las empresas) que los jóvenes que cursaron en secundarias comunes”.

Pese a todo, el estudio que llevó a cabo el Observatorio Argentinos por la Educación muestra que la inversión del sector privado en esta modalidad de la enseñanza, clave para todo país que piensa en desarrollo industrial propio con trabajo de calidad, se encuentra en niveles mínimos. Del total de escuelas técnicas que hay en el país -a día de hoy 1.628- el 88,4% son de gestión estatal y tan solo el 11,6% de gestión privada.

Mejor performance

A la hora de comparar rendimientos, además del “éxito universitario” al que hizo referencia la investigadora Jacinto, si se toman como parámetro las evaluaciones Aprender, las escuelas de educación técnica obtuvieron una diferencia significativa en Matemática respecto de las secundarias comunes y, contra lo que pudiese esperarse, una diferencia a favor también en Lengua; leve, pero diferencia al fin.

A nivel nacional, el 64% de los estudiantes de escuelas técnicas alcanzaron los niveles “satisfactorio” o “avanzado”, mientras que en las secundarias comunes lo hizo el 62,3%.

En Matemática, la gran asignatura pendiente de todo el sistema educativo argentino, el 40,4% de los alumnos y alumnas de escuelas técnicas aprobaron con “satisfactorio” o “avanzado”, frente a un 29,6% de pares de las escuelas de enseñanza media comunes.

En cuestión de números y cálculos -el fuerte por excelencia de los otrora industriales-, el informe destaca las variaciones entre provincias. “La brecha entre técnicas y comunes es mayor en favor de las primeras en Jujuy (22,5 puntos porcentuales de diferencia), seguida por la capital federal (16,2%). La brecha se invierte en favor de las comunes en San Luis (-4,3%), Santiago del Estero (-1,7%) y Córdoba (-0,2%).

Auge, caída y (lenta) recuperación

Se puede ubicar la etapa fundacional de la enseñanza técnica a fines del siglo XIX y principios del XX, cuando tienen lugar las primeras experiencias de formación y una incipiente institucionalización.

En la década de los ‘40 se dio el puntapié inicial de un proceso de fuerte institucionalidad, el cual arrancó con el peronismo y continuó con el desarrollismo. El primero creó la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (CNAOP) y el segundo el Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET).

Con la creación de las emblemáticas ENET (escuelas nacionales de educación técnica) se logró “el mayor desarrollo de la formación técnica en el país, asociado a los procesos de desarrollo industrial de las décadas de los ‘60 y ‘70. A partir de los años 70 comienza un período de declinación de la oferta, vinculado a la pérdida de perspectiva de crecimiento industrial en la Argentina. Esto culmina con la transferencia de las escuelas técnicas (y el resto de las secundarias) a las provincias, mediante la Ley Federal de Educación de 1993”, reseña el estudio. Así, los ‘90 se convirtieron en una década nefasta para la modalidad.

Tras la megacrisis de 2001 llegó la Ley de Educación Técnico Profesional en 2005, y el inicio de un lento proceso de recuperación.

 

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