Con "terror" y evalúa ser "arrepentido": cómo pasa las horas Diego Spagnuolo tras el escándalo por presuntas coimas

Diego Spagnuolo, extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), se encuentra en una encrucijada política y judicial. Según fuentes cercanas, manifestó que un emisario del Gobierno le ofreció dos estudios jurídicos, los cuales rechazó. Frente a esta situación, está evaluando presentarse como imputado colaborador, es decir, acogerse al régimen de “arrepentido”, aunque aún no ha tomado una decisión definitiva.

En soledad y con un futuro incierto, Diego Spagnuolo está marcado por un "silencio temeroso". Un allegado al exfuncionario aceptó dialogar con La Nación y confirmó que "rechaza los llamados de la prensa y le asegura a sus allegados que su intención era "limpiar el área, anular las pensiones mal otorgadas y volver al sector privado con la frente en alto".

La tensión personal es evidente: Spagnuolo admitió sentir miedo por su propia vida. Ese temor lo ha llevado a borrar todos los mensajes que había intercambiado con el presidente Javier Milei y su hermana Karina antes de entregar sus dispositivos a la Justicia.

Su entorno lo describe como en una montaña rusa emocional: alterna entre furia, tristeza y decepción, especialmente dirigida hacia los Milei, la familia Menem y la ministra Sandra Pettovello. Aseguran que su pulseada política terminó mal, después de haber intentado “limpiar” irregularidades del sistema de pensiones mal otorgadas.El ex titular de la Andis, a quien Milei había firmado un poder general para representarlo en tribunales el pasado octubre, se apoya en amigos de confianza, ya que su pareja vive en España, su madre en Bahía Blanca y su hermano enfrenta problemas de salud. A uno de ellos le habría dicho: "Si yo hablo, armo un quilombo padre".

Este comentario contrasta con la revelación de que Spagnuolo borró todos los mensajes que cruzó con Javier y Karina Milei en los teléfonos entregados a la Justicia. Sus amigos lo defienden argumentando que "todos tenemos todas nuestras vidas en los teléfonos" y que "si Diego habló de otras cosas con Javier, ¿por qué tendría eso que salir a la luz? ¡Tiene lógica que los haya borrado!".

Sin embargo, Spagnuolo "siente que lo usaron y terminó metido en un baile que no era suyo", y asegura haber transmitido sus inquietudes a Sandra Pettovello, quien se lo habría comunicado a Milei. La conclusión, según él, fue que Karina Milei le dijo que "él con Javier no iba a hablar más".

"Es un bocón"

Sus allegados lo defienden, admitiendo que era "un bocón" por su falta de experiencia política, lo que lo llevó a "hablar con cualquiera como si fuera un ciudadano más". Lo que nunca imaginó, según sus amigos, es que "le iban a intervenir el teléfono".

La gran pregunta que inquieta a la Casa Rosada es quién grabó a Spagnuolo, con sospechas que van desde "dueños de droguerías a sectores afines al kirchnerismo", pasando por la exdiputada Marcela Pagano y su pareja Franco Bindi (negado por Pagano), y hasta "adláteres de Santiago Caputo".

Sin embargo, el entorno del exfuncionario tiene su propia sospecha: "Él sospecha de Cerimedo", en referencia a Fernando Cerimedo, consultor y pareja de Natalia Basil, quien trabajó con Spagnuolo en la Andis. Cerimedo, por su parte, confirmó el vínculo y que conocía el malestar de Spagnuolo "en cuotas, pero me lo había contado".

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