Acuerdo Mercosur-UE: quiénes ganan y quiénes pierden
Edición Impresa | 17 de Enero de 2026 | 01:44
El Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, cuya firma está prevista para hoy en Asunción, marcará un cambio estructural en la relación comercial y política entre ambos bloques. Luego de más de dos décadas de negociaciones, el tratado comenzará a regir de manera provisoria hasta su ratificación por los parlamentos nacionales del Mercosur y por el Parlamento Europeo.
Su puesta en marcha modificará el esquema de aranceles, el acceso a mercados y las reglas de competencia, con impactos diferenciados según los sectores productivos y los países involucrados.
El tratado conforma una zona de libre comercio integrada por 31 países y unos 720 millones de personas, con un producto bruto interno combinado de 24,2 billones de dólares, equivalente a algo más del 20% del PBI mundial. La mayor parte de ese peso económico corresponde a la Unión Europea.
Se trata del acuerdo más ambicioso firmado entre dos bloques regionales consolidados. A diferencia de otros pactos de gran escala, incorpora compromisos amplios en materia regulatoria, servicios, compras públicas y estándares ambientales.
Aranceles y apertura comercial
Cerca del 92% del comercio bilateral quedará libre de aranceles, de forma inmediata o tras períodos de transición que van de cinco a quince años, según el sector. La liberalización abarca la mayor parte de los bienes industriales y agropecuarios.
Las empresas europeas se ahorrarían unos 4.000 millones de euros anuales en derechos de importación, mientras que el Mercosur obtendrá acceso preferencial para el 99% de sus exportaciones agrícolas al mercado europeo.
Industria y manufacturas: ventajas para Europa
Uno de los puntos más sensibles del acuerdo es la eliminación progresiva del arancel del 35% que hoy pagan los autos europeos para ingresar al Mercosur. La reducción será gradual, pero irreversible, y se extenderá también a maquinaria, equipos industriales y productos tecnológicos.
Esto favorece especialmente a los grandes grupos automotrices y manufactureros europeos, así como a sus cadenas de proveedores, que ganarán competitividad en los mercados sudamericanos. También se beneficiarán sectores como el farmacéutico, el textil y el tecnológico europeo.
En contrapartida, en países como Argentina, aparecen como sectores más expuestos la industria automotriz, la metalurgia, el textil, el calzado y la química, que deberán competir con productos europeos con menor carga arancelaria.
Agro: oportunidades con límites
El sector agroexportador del Mercosur figura entre los principales beneficiados del acuerdo. La mayoría de los productos agrícolas y agroindustriales ingresará a la Unión Europea sin aranceles, aunque con excepciones y cupos para rubros sensibles como carne vacuna, carne aviar, azúcar y etanol.
Las exigencias sanitarias y ambientales europeas se mantienen sin cambios, lo que limita el aprovechamiento del acuerdo a los productores que puedan cumplir con esos estándares. Además, se incorporan mecanismos de salvaguarda que permitirán a la Unión Europea adoptar medidas si las importaciones del Mercosur generan distorsiones de precios.
En este marco, los principales ganadores serán los grandes exportadores agroindustriales y los productos de mayor valor agregado, mientras que los pequeños productores o aquellos que no logren adaptarse a las normas europeas quedarán al margen de los beneficios.
Servicios y contratación pública
El acuerdo abre el acceso recíproco a los mercados de servicios y a las licitaciones públicas. Empresas de ambos bloques podrán competir en obras, servicios financieros, logística, energía y consultoría bajo las regulaciones nacionales.
Si bien el beneficio es formalmente compartido, las compañías europeas parten con ventaja por su mayor escala y presencia previa en la región, lo que refuerza su posición como uno de los sectores ganadores del tratado.
Medio ambiente y política
El pacto incluye compromisos vinculados al Acuerdo de París y mecanismos de diálogo ante incumplimientos, aunque sin sanciones económicas automáticas. Este punto genera resistencias en sectores ambientalistas europeos, que consideran insuficientes las garantías.
Ganadores y perdedores
En términos generales, los análisis coinciden en que el impacto económico a largo plazo será mayor para las economías europeas, especialmente en industria, servicios y tecnología. En el Mercosur, los principales ganadores serán los sectores agroexportadores más competitivos y concentrados.
Entre los perdedores potenciales se ubican las industrias manufactureras menos eficientes y los sectores productivos que no puedan adaptarse a la competencia europea ni cumplir con los estándares del mercado comunitario.
Dimensión geopolítica
Más allá del comercio, el acuerdo consolida un marco de asociación política en un contexto internacional marcado por tensiones globales. Europa busca diversificar proveedores y reducir su dependencia de China, mientras que el Mercosur amplía su inserción internacional y diversifica destinos de exportación.
Para sus defensores, el tratado aporta previsibilidad y estabilidad a la relación entre ambos bloques. Para sus críticos, profundiza asimetrías que podrían acentuarse en el mediano plazo.
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