Asalto millonario en una joyería del centro de City Bell a plena luz del día

Actuaron tres sujetos armados. Entraron dos y uno los esperaba en una moto. Maniataron a la empleada y se llevaron joyas de oro y relojes “por un valor que no terminamos de calcular”, contó la propietaria del local

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“Lo que vimos fue mucha impunidad, saben que no les va a pasar nada. Tenían tapaboca pero no guantes, tocaron todo sin que les importara dejar las huellas”, le contó -sin ocultar su fastidio- Juliana (51) a EL DIA. La propietaria de la joyería “María Addiechi” hizo referencia al atraco del que fueron víctimas el miércoles pasado el mediodía, a manos de tres ladrones que actuaron “como si nada fuera a pasarles”.

Uno de los sujetos simuló ser un cliente para conseguir el ingreso al local y luego redujo a Mariana (51), la empleada que estaba atendiendo. Luego, hizo entrar a uno de los cómplices.

“Nos robaron mucho oro, relojes. No sabemos cuánto en total pero estamos hablando de una cifra millonaria”, aseguró la damnificada.

El hecho, particular por varios detalles, tiene correlación con otros episodios que ocurrieron en agosto, con dos días de diferencia, y en las inmediaciones del asalto a la relojería. Uno fue el robo a un kiosco de Cantilo y Centenario, sucedido el viernes 21 de agosto.

Dos trabajadores estaban detrás del mostrador cuando llegaron otros tantos en una moto y uno de ellos les apuntó de cerca con un arma de fuego.

“Sólo les importó robar la recaudación, que era de 13.500 pesos. Cuando tuvieron la caja, escaparon enseguida”, relató en aquella oportunidad Mariano Loureiro (35).

El caso restante fue más violento y con las acciones invertidas. Se trató del linchamiento de un presunto ladrón en 473 entre 13 B y 13 C (ver aparte).

Dos cuestiones del atraco llamaron la atención de Juliana. La primera fue la hora, ya que el golpe se produjo a las 12.45, cuando el centro de City Bell “era un hormiguero de gente” (la joyería está situada en Cantilo entre 14 y 14 a.

La segunda, que los malvivientes “sabían a qué habían venido. No tocaron el dinero en efectivo, ni celulares ni las joyas de menor valor”, aseguró la mujer.

Como se dijo, uno de ellos entró y fue directo hasta el sector en el que se encontraba Mariana. Pidió ver algo al azar y usó ese instante en el que la empleada le fue a mostrar mercadería para enseñarle el arma.

La mujer no se resistió. Entonces, el sujeto la ató de pies y manos con precintos y la obligó a colocarse boca abajo en el suelo.

“Le sacó la botonera para abrir la puerta (tiene una cerradura magnética) y dejó pasar” a su compinche, explicó Juliana. Con la única testigo bajo control, se encaramaron hacia uno de los exhibidores que contenía las alhajas de oro. De allí sustrajo todo y también de un mostrador situado un poco más abajo, en el que se exponían relojes “Swarovski” y “Swatch”.

Cargaron todo en una mochila y un bolso. Una vez que terminaron en esa sección, se movilizaron hasta la parte trasera del local. “Nosotros teníamos una compra grande de relojes que habíamos hecho para el Día de la Madre. Uno va adquiriendo mercadería a lo largo de los años para capitalizarse y se llevaron esa operación grande”.

Toda la secuencia duró unos cinco minutos y fue filmada por las cámaras de seguridad del comercio. Los dos hombres se fueron junto al cómplice que los esperaba en una moto y Mariana quedó sola. A duras penas logró incorporarse y gritar por ayuda. “Un vecino la vio, me llamó y nosotros avisamos a la comisaría”, indicó Juliana.

Por otra parte, manifestó que “ya no vemos más a los policías caminantes y menos a los patrulleros pasar por la calle”. Tras el hecho, la Científica trabajó en la escena y levantó tres huellas.

“Acá tenés muchas cosas que son a valor dólar, así que se dispara el precio y ya ni sabés lo que salen. Nos robaron un montón”, lamentó.

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