Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Temas del día:
Buscar

La última película de Denys Arcand

"Las invasiones bárbaras", del canadiense Denys Arcand, retoma 17 años después a los personajes de "La decadencia del imperio americano", de 1987, película muy vista en esa época en La Plata.

8 de Febrero de 2004 | 00:00
POR AMILCAR MORETTI


Los canadienses, desde la segunda posguerra integrados en bloque con Estados Unidos, más aún después del NAFTA (tratado de libre comercio) de 1992-1994, tienen una larga historia de discordancias y coincidencias con la primera potencia mundial. Con una parte importante de población francófona del lado del Québec, sobre el Atlántico, Canadá forma parte del Commonwealth, conjunto de estados soberanos instituido en 1926 por antiguas colonias británicas para mantener la unidad político-económica con la metrópoli de antaño. Los norteamericanos, a partir de su revolución de la independencia, trataron de sumar a Canadá a sus territorios, motivo por lo cual invadieron numerosas veces y otras tantas fueron rechazados con la ayuda que Inglaterra y Francia dieron a los canadienses.

En Canadá, con inversiones de capital principalmente controladas por Estados Unidos y el 70 por ciento del comercio dirigido a ese país, francófonos y angloparlantes componen dos culturas en cuanto a lengua, religión y concepciones políticas profundamente distintas. Canadá tiene actividad cinematográfica desde 1913 y siempre se destacó en el documental y cine de animación, llegando a ser en un momento la primera potencia mundial en el primer género. La creación en 1939 del National Film Board permitió cierta diferenciación de la omnipresencia de Hollywood. La zona quebequista, desde los años 60 y 70, con el apoyo del Estado auspició el surgimiento de una brillante generación de cineastas, entre los más conocidos Cronenberg y Patricia Rozema. Denys Arcand (1941), el director de "Las invasiones bárbaras", forma parte de esa camada. Su película de ahora es la "continuación" de "La decadencia del imperio americano", que en 1987 tuvo buena acogida en Argentina y también La Plata. En "Las invasiones bárbaras" retoma a los mismos personajes -unos intelectuales treintañeros en los ochenta- 17 años después. Se trata de esos "liberals" (social-democrátas del norte desarrollado) que Tom Wolfe, el creador del llamado "nuevo periodismo", bautizó ya en 1970 como "izquierda exquisita", esto es, gente de muy buen vivir y con ideas reformistas. Protagonistas en los 60 del hippismo, la revolución sexual y un izquierdismo "soft" de clase media, ya en "La decadencia..." estos personajes reconocían la derrota y sólo les quedaba la liberalidad en las relaciones sexuales abiertas.

Pero, claro, en "Las invasiones bárbaras" son cincuentones y casi nadie los toma muy en serio. Estos pequeños burgueses tienen hijos -según reconocen y acusan- que "nunca leyeron un libro pero ganan en un mes lo que yo en un año." (A propósito, algo parecido plantea Aristarain en "Lugares comunes" entre Luppi, un profesor jubilado, y su hijo emigrado). La película de Arcand vale como artefacto cultural más que como producto artístico. Entre otras interpretaciones, cabe la de reconocerla como ambigua. Arcand le hace decir a su protagonista moribundo que mientras él es un "socialista voluptuoso, mi hijo es un capitalista ambicioso y puritano". Lo cierto que el hijo, agente de bolsa, se la pasa coimeando para hacer funcionar la ineficiencia de lo que queda del Estado de Bienestar. Pero Arcand -y esto es lo ambiguo- presenta sólo sindicalistas corruptos y cuasi mafiosos, directores de hospital que aceptan sobornos, heroinómanos que culpan a la "liberación sexual" de sus padres, el divorcio como el origen de la infelicidad e iglesias vacías con reliquias religiosas que no tienen siquiera valor económico. Para colmo por todos lados están los "bárbaros", que,claro, son extranjeros, esto es, orientales, árabes, latinos y gente de Europa central. Todo huele a fracaso de las utopías revolucionarias; la incidencia de los 90 no aparece mencionada. Como compensación, antes de despedirse, el intelectual cincuentón, tras reconocer: "No hallo el sentido", insiste: "Tengo que seguir buscando". Y, me parece, tiene razón.


¿Y quiénes son los bárbaros?

El francés Guy Sorman, liberal de derecha, profesor universitario, periodista (colabora en un tradicional diario porteño), viajero y apasionado de la Argentina, publicó en 1992 un libro que tuvo una atendible repercusión. Se tituló "Esperando a los bárbaros". ¿Y quiénes eran los bárbaros, según este pensador? Sencillo y, tal vez, sorprendente: los bárbaros eran (y es probable que sigan siéndolo, de acuerdo al mismo criterio) los inmigrantes y los drogadictos, que "invadían" el norte desarrollado, que asolaban y asuelan la vieja Europa. Sorman parece alarmado y a la vez toma una posición que parece comprensiva. Cita a Montaigne, eximio ensayista francés del siglo XVI, quien, con agudeza, decía: "La gente llama barbarie a aquello que va contra sus costumbres". Inclusive, Sorman se pregunta: "¿Tememos realmente a los emigrados y a los drogados o necesitamos tener enemigos, chivos expiatorios?". Termina su libro con un célebre poema del griego Constantin Cavafy, titulado justamente "Esperando a los bárbaros", y cuyos dos últimos versos traducen la preocupación de los senadores sentados en el antiguo ágora, cuando confirman que los invasores no llegan. Dicen: "¿Pero entonces qué será de nosotros sin bárbaros?/Esa gente era en suma una solución."

Desde la historia, en la Grecia antigua los bárbaros eran ... ¡los extranjeros! Para los romanos eran los ajenos a su cultura. Después se llamó así a los pueblos germánicos que en el 410 entraron en Roma y terminaron con el imperio más prolongado de Occidente. Los bárbaros eran los hunos de Atila, mongoles que venían de Siberia, pero también los visigodos que llegaron hasta España y de los cuales descendemos los argentinos. Se sumaban los lombardos, vándalos, suevos, alanos, burgundios y, para sorpresa hoy de muchos, los francos y también los anglos y sajones que ocuparon lo que ahora es Inglaterra, madre patria de los estadounidenses actuales.

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
+ Comentarios

Para comentar suscribite haciendo click aquí

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS

Para disfrutar este artículo, análisis y más,
por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Full Promocional mensual

$740/mes

*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $6990

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

Básico Promocional mensual

$570/mes

*LOS PRIMEROS 3 MESES, LUEGO $4500

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme
Ver todos los planes Ir al Inicio
cargando...
Básico Promocional mensual
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$570.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $4500.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla