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Latinoamérica preocupada y dividida por la crisis en Bolivia
Latinoamérica preocupada y dividida por la crisis en Bolivia

Por: María Verza | Columnista de AP

12 de Noviembre de 2019 | 02:37
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La crisis política en Bolivia ha generado preocupación en toda América Latina, así como distintas percepciones sobre si lo ocurrido puede considerarse o no un golpe de Estado. La Organización de Estados Americanos (OEA) eludió referirse a un golpe en un comunicado en el que rechazó “cualquier salida inconstitucional a la situación” en el país andino.

Asimismo, lanzó un llamamiento “a la pacificación y al respeto al Estado de Derecho” y pidió “de forma urgente” que se reúna la Asamblea Legislativa boliviana para garantizar el funcionamiento del país y nombrar nuevas autoridades que garanticen un nuevo proceso electoral.

Bolivia entró en un vacío de poder e incertidumbre política tras la renuncia de Evo Morales a la presidencia, presionado por el Ejército y después de semanas de protestas masivas y denuncias de fraude en las últimas elecciones. También renunciaron todas las autoridades que, según la Constitución, estaban facultadas para sucederlo.

Guatemala, que preside el consejo permanente de la OEA, anunció la convocatoria a una reunión especial para abordar la crisis.

Más allá de los aliados incondicionales del gobierno de Morales -como Venezuela y Cuba-, México y Uruguay no dudaron en calificar lo sucedido como un golpe de Estado, postura a la que también se unió el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, que asumirá el poder el próximo 10 de diciembre.

Pero como ha ocurrido en las últimas crisis políticas de la región, aunque todos los gobiernos se manifestaron preocupados y abogaron por la no violencia, los ejecutivos de tinte conservador evitaron hablar de golpe y recordaron que los comicios presidenciales en Bolivia estuvieron marcados por irregularidades y que se debe cuidar que las próximas sean limpias.

Tras los delitos electorales

La OEA pidió que se sigan investigando los delitos electorales denunciados y Washington ya abogó para que esta organización envíe una misión para supervisar la repetición de los comicios cuando éstos se realicen, una postura a la que se unieron Perú, Guatemala, Paraguay y Ecuador y la comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de representantes de Estados Unidos.

Mientras, los gobiernos de izquierda defendieron a Morales y pidieron que se garantice su seguridad. En algunas embajadas bolivianas en la región se convocaron manifestaciones a favor del que fuera el primer presidente indígena del país andino.

“El Ejército de Bolivia pidió la renuncia del presidente y Evo Morales resolvió presentar su renuncia para evitar una guerra civil. Por consiguiente es un golpe, porque el Ejército pidió la renuncia del presidente y eso violenta el orden constitucional”, dijo Marcelo Ebrard, el canciller mexicano.

Según explicó, en Bolivia no existe previsión constitucional para el caso de que el Ejército exija la dimisión del mandatario y por eso México considera a Morales el líder legítimo de ese país aunque haya renunciado tras convocar nuevas elecciones.

“México no aceptaría un gobierno de carácter militar... Lo que ocurrió es un retroceso para todo el continente”, agregó el secretario de Relaciones Exteriores. “Estamos muy preocupados”.

Uruguay fue igual de contundente al expresar “su consternación por el quiebre del Estado de Derecho producido en el Estado Plurinacional de Bolivia, que forzó la salida del poder del presidente Evo Morales y sumió al país en el caos y la violencia”.

También se pronunciaron en esta línea el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien aseguró que “se quebró la legalidad y se debe velar por la integridad física de Evo, otros líderes y pueblo boliviano” y el venezolano Nicolás Maduro, que llamó a una movilización internacional.

“Violencia, saña y racismo”

“Es un golpe preparado con violencia, con saña, con mucho racismo”, dijo Maduro en una declaración telefónica difundida por la televisión estatal. “Vamos a movilizar a la conciencia mundial, debemos declararnos en el mundo entero en una vigilia de protección” al mandatario boliviano.

En el extremo opuesto, el más contundente fue el brasileño Jair Bolsonaro en sus declaraciones al diario O Globo. “La palabra golpe se usa mucho cuando pierde la izquierda, ¿verdad? Cuando ganan, es legítimo. Cuando pierden, es un golpe. No entraré en esta narrativa”.

Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional venezolana y autoproclamado presidente interino en enero, dijo sentir un aire de “libertad, siento un fresquito de justicia” por la renuncia de Morales “producto del fraude electoral”. Y ante los paralelismos que pueda haber con la situación de Venezuela, resaltó que lo más importante ha sido la gente, las protestas, “la exigencia sostenida, constante, orientada a una solución”.

La posición de Argentina

Desde Argentina, el presidente Mauricio Macri se limitó a mostrar su preocupación mientras su canciller, Jorge Faurie, indicó que “en este momento y siguiéndolo paso a paso, no están los elementos para considerar esto como un golpe de Estado” porque el Ejército no ha asumido el poder. Agregó que el papel de las fuerzas armadas “es muy importante” para “garantizar la continuidad de la vida institucional de Bolivia y no asumir un rol más protagónico que el que marcan las leyes”, ya que nadie quiere “reeditar” los golpes de Estado de la historia latinoamericana que tuvieron “trágicas consecuencias para todas nuestras naciones”.

Al otro lado del Atlántico, el jefe electo de la diplomacia europea y ministro de Asuntos Exteriores español Josep Borrell, alabó la nueva convocatoria de elecciones pero mostró su preocupación por el hecho de que haya sido el Ejército quien “haya provocado una situación que es de vacío de poder”.

“Esperamos que se restauren los marcos constitucionales, que sean los adecuados en el país, que se convoquen de nuevo elecciones y pedimos a todos los actores que garanticen la seguridad de todos los bolivianos, pero también del presidente Morales y de los miembros de su gobierno”, declaró.

“Es muy importante garantizar la continuidad de la vida institucional de Bolivia”, aseguró el canciller argentino Jorge Faurie

“La palabra golpe se usa mucho cuando pierde la izquierda. Cuando ganan, es legítimo. Cuando pierden, es un golpe”, dijo Bolsonaro

 

 

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