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Hace un siglo gritó campeón

Se cumplen hoy 100 años del primer título de Estudiantes, en el torneo de 1913

UNA DE LAS FORMACIONES DEL EQUIPO DE 1913, CON UN DETALLE QUE POCOS CONOCEN: DE FONDO SE PUEDE VER LA CASILLA QUE EXISTIA DETRAS DEL ARCO DE 57
UNA DE LAS FORMACIONES DEL EQUIPO DE 1913, CON UN DETALLE QUE POCOS CONOCEN: DE FONDO SE PUEDE VER LA CASILLA QUE EXISTIA DETRAS DEL ARCO DE 57

INFORME
Por MARTIN CABRERA

Clic para ampliarEsos jóvenes deportistas, estudiantes universitarios la mayoría, ya daban que hablar en las adoquinadas calles de la naciente ciudad de La Plata. A pesar de que hacía apenas ocho años que le habían dado sustento al sueño de fundar un club con raíces futboleras, eran tema de charla en las salas de té, en los recreos del Colegio Nacional, en los bailes o bien en las veladas de gala del anfiteatro del Bosque.

¿Por qué? Porque Estudiantes, ese novel club que se había fundado en agosto de 1905, que había empezado a jugar al año siguiente y que desde 1907 jugaba en un terreno en las calles 57 y 1 (donde antes funcionó el Velódromo), estaba realizando una campaña extraordinaria en el torneo de la Federación Argentina de Fútbol.

Pues bien, esos comentarios no fueron en vano. Tampoco la movilización en tren hacia la cancha de Gimnasia y Esgrima, en Palermo, el domingo 23 de noviembre de 1913, cuando gracias al empate 1-1 contra Argentino de Quilmes, Estudiantes se consagró campeón por primera vez . Fue el campeón amateur que dio inicio a un siglo exitoso.

El equipo albirrojo era uno de los más poderosos de la nueva Federación, que se había confirmado el año anterior, en un momento convulsionado del fútbol argentino. Todo comenzó cuando el 28 de abril de 1912 la Asociación Argentina de Fútbol decidió desafiliar a Alumni, club que se había opuesto a algunos manejos. En simultáneo, GEBA, Porteño y Estudiantes se rebelaron y decidieron pegar el portazo (en la Asociación el equipo albirrojo había empezado a jugar y conseguido el ascenso en 1911). Seis equipos quedaron en la Asociación y ocho, los mejores de esa época, en la Federación.

En 1912 Estudiantes terminó escolta de Porteño, el campeón, a sólo un punto. Y se tomó revancha un año después, gracias a una campaña excepcional: 14 partidos ganados de 18 disputados y una consagración anticipada.

Aquel equipo, que hacía las veces de local en 57 y 1 (recién se había inaugurado la primera platea techada de madera) tenía en los hermanos Jorge y Oscar Hirschi a sus figuras. Pero también sobresalían el arquero Emilio Fernández (al año siguiente se marcharía a jugar a Gimnasia), el defensor Ludovico Pastor, la habilidad de Héctor Isla, el despliegue del Mono Ferreiroa y los goles de Julio Lamas.

LA DEFINICION

Ese domingo 23 de noviembre se jugó el partido de la 15ta fecha. El diario “El Día” hablaba de la importancia que tendría, ya que “podría coronarlo campeón en forma anticipada”. Su rival, Argentino de Quilmes, era el escolta y le respiraba en la nuca. A Estudiantes le faltaba jugar ese último partido, pero a sus rivales entre dos y tres encuentros. Claro, en aquella época se jugaba “cuando se podía”.

Tres días antes, el 19 de noviembre, Estudiantes había jugado un partido clave contra Porteño, el último campeón, al que venció por 5-0 y dio un paso firme hacia su primer título.

Por eso, gracias a ese triunfo, un empate le permitía a los de camiseta roja y blanca (todavía no se lo conocía como Pincha) asegurarse el título. Y fue empate nomás, 1-1, con algo de sufrimiento.

En la cancha de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, ante más de 5 mil personas (entre ellas el futuro presidente de EE UU Franklin Delano Roosvelt, de gira por Sudamérica con su fundamentalismo masónico), el equipo quilmeño se puso en ventaja por un gol de penal a poco de comenzado el partido. Pudo aumentar, pero el travesaño y el arquero Fernández lo impidieron. Y desde hace 100 que existe aquello de que los goles que se erran... Exquisita jugada de Julio Lamas, pase profundo para que Jorge Hirschi (jamás imaginó en ese momento que luego sería técnico y presidente del club, además de intendente de la Ciudad) anotara el empate. Iban 21 minutos del segundo tiempo. Y ya se empezaba a sentir que el partido estaba sentenciado.

Pitazo final del árbitro Jordan. Abrazos, regreso triunfal a La Plata y un caluroso festejo en el centro. Fue el principio de un siglo feliz.

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