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Información General |una tendencia que se extiende

Canosas: la moda de la cabeza blanca va expandiéndose entre las argentinas

Cansadas de la tintura buscan lucir coquetas y modernas con un look más natural

8 de Febrero de 2016 | 02:35

La tendencia no es masiva pero viene sumando adeptas desde hace unos años. Cada vez más mujeres se rebelan contra el hábito de la tintura y muestran orgullosas sus canas. La economía, la practicidad, la comodidad, evitar los productos químicos y la tendencia a valorar la “belleza natural” figuran entre los motivos que las impulsa a lucir la cabeza blanca.

Las seguidoras de esta moda se animan a desafiar los modelos estéticos tradicionales que vinculan las canas a mujeres seniles o descuidadas. Ellas, por el contrario, buscan verse bellas, elegantes, modernas y coquetas.

Aunque no se sabe a ciencia cierta dónde nació esta tendencia, se estima que las europeas fueron las primeras en imponerla. Después habría prendido en Estados Unidos y más tarde comenzó a hacer pie en Argentina, donde va sumando adeptas de manera sostenida.

“Tengo muchas clientas que se dejaron las canas porque se cansaron de teñirse. Creo que esa moda nació en España. Hace unos años empezó a verse acá”, dice la estilista Viviana Lucci, dueña de una peluquería sobre calle 49.

Personajes como el que interpretó Meryl Streep en la película “El diablo viste a la moda” (2006), en la que se la vio con una impactante cabellera blanca, fueron de gran ayuda para enfrentar la mala prensa de las canas en la cultura occidental y, por el contrario, convertirlas en una característica capaz de atribuir un “look muy personal”.

Otras personalidades fuertes del ámbito internacional contribuyeron al mismo fin. En este sentido, uno de los casos más emblemáticos es el caso de la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que suele resaltar su cabellera blanca con joyas llamativas o pañuelos. Lejos de un estilo avejentado o descuidado, irradia un aire muy sofisticado.

También la modelo estadounidense Kristen Mcmenamy usa el pelo cano, como la editora de la revista Vogue, Sarah Harris, la diseñadora francesa Isabel Marrant y la actriz Jamie Lee Curtis, entre otras.

En el ámbito local, la intelectual Beatriz Sarlo y la escritora María Kodama (viuda de Jorge Luis Borges) son un emblema del pelo blanco.

Pero para el común de las mortales (para los hombres es otra historia) no resulta tan sencillo dejar de tapar las canas. En una sociedad que postula a la juventud como un valor y no como una etapa, las canas fuera de los escenarios, los flashes y las cámaras suelen ser muy cuestionadas por “transmitir” una imagen de abandono. Quienes pretenden llevarlas suelen enfrentar y soportar críticas y prejuicios.

“Los estereotipos, que facilitan la formación de identidad y la integración grupal, generan una fuerte resistencia al cambio, generan expectativas que no se modifican fácilmente”, dice la socióloga Mora Blaser, y explica: “La estética, tanto la femenina como masculina, es completamente cultural y si las personas se corren de los límites establecidos se exponen a sanciones morales, críticas y prejuicios”.

La especialista manifiesta que en la cultura existen normas que establecen cómo se debe lucir según el género y la edad, y que quienes no se ajusten al modelo probablemente sean juzgados: “Nuestra cultura está plagada de estereotipos vinculados a la apariencia física, a modelos estéticos que nos dicen que figura y rostro tenemos que tener. Y en nuestro país, donde el culto a la juventud es muy fuerte, seguramente se esperará que una mujer que comienza a tener canas responda a los cánones de belleza y estéticos establecidos y las oculte”.

“La estética es completamente cultural y si las personas se corren de los límites establecidos se exponen a sanciones morales, críticas y prejuicios”

De hecho, la actriz Alejandra Darín, que en un momento debió dejarse las canas para interpretar a un personaje, contó su experiencia espantada: “Es un desastre lo que genera en la gente. Amigos, conocidos y desconocidos te dicen que te tiñas. No se tolera la libertad de los demás con su cuerpo. La gente tiene tanto miedo a envejecer que al ver a alguien que no tiene miedo revela su falta de fortaleza. Llegaron a decir: ‘qué sucia’ en Twitter”.

En el caso de los hombres es distinto: tradicionalmente las canas connotaron madurez y fueron bien aceptadas. De hecho, dentro del universo masculino, está tomando fuerza un proceso en sentido inverso: cada vez más hombres se tiñen el pelo.

“Antes las mujeres venían a buscar el shampoo para las canas para que lo usen sus maridos, ahora lo buscan para ellas”, dice Mariela Percara, que atiende un local de venta de productos para el pelo.

La costumbre de teñirse nació con los antiguos egipcios, que se cambiaban el color del pelo con productos naturales como la henna, el nogal o la manzanilla. Los motivos podían ser bélicos, religiosos o estéticos. En 1907 Eugéne Schueller creó la primera tintura sintética, pero no logró gran repercusión. Recién en la década del ‘50 algunas mujeres incorporaron el hábito y después de los ‘70 se popularizó al punto que dejó de ser sólo “un cubre cana” para transformarse en una herramienta para cambiar el color.

Los cuidados necesarios

Pero no sólo es cosa de enfrentar prejuicios y críticas, dejarse las canas también tiene sus complicaciones y hasta lograr una cabeza completamente blanca (que es lo que normalmente se busca) es necesario atravesar un proceso que suele resultar bastante arduo.

“Lo más difícil es la primera etapa después de la decisión. Cuando empiezan a verse las raíces blancas. Porque queda desprolijo y a las mujeres no les gusta pero se la tienen que bancar hasta que crezcan y cubran la cabeza”, dice Lucci.

La estilista cuenta que para atenuar los contrastes que aparecen durante la etapa en la que el color de la tintura se mezcla con el blanco de las canas existen algunos trucos: “Generalmente se hacen muchos reflejos de un color muy clarito, medio platinado, para dismular el crecimiento de las raíces blancas, hasta que éstas alcancen el largo del resto del pelo. Otras directamente se tiñen toda la cabeza en esos tonos”.

Tampoco es cuestión de quedarse con los brazos cruzados una vez que se logró el look cano deseado: “Hay que lavar el pelo con un shampoo especial para que las canas brillen y no se pongan amarillentas”, dice Lucci. Además, para evitar un aspecto descuidado, la estilista recomienda llevar el pelo siempre arreglado y con cortes modernos.

“Generalmente necesitan Brushing o keratina. Las canas raramente son disciplinadas. Por el contrario, suelen ser más erizadas”, afirma Lucci.

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