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¿Que nos pasó?

Roberto G. Abrodos

Qué fue de aquél tiempo donde la cortesía era una distinción, si lo que nace de los corteses es la demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona, quiere decir que estamos muy lejos del sentido común y del cuidado al prójimo como persona.

Es no significa que nos humillemos, se trata de los pequeños gestos que pueden cambiar una situación social en cualquier lugar que esta se ponga en práctica, un gesto simpático, el apretón fuerte de manos un “muchas gracias” desde el corazón, logran la gran sintonía.

En la locura del tránsito diario, toda acción de circulación permite un gesto atento, el dar a conocer nuestro giro es uno de ellos, el sobrepasar por la izquierda y el respeto de los motociclistas aunque su sentido de la libertad les dé otras posibilidades, sería grato que respetaran las normas generales, igual que los ciclistas poco iluminados que transitan por la noche.

El respeto es, también, la aceptación de una diferencia. Si tu vecino es de una religión y tú de otra, bien pueden hablar, compartir, "respetarse" sin suponer que uno quiere convertir al otro o explicarle los fundamentos de su propia religión, siempre se puede aprender de todos, todos tenemos algo bueno que podemos aprovechar, ya sea para ponerlo en práctica o para no hacerlo.

La falta de coraje para actuar con paciencia en un mundo tan caótico, ser simpático y dar el lugar para que el otro pase antes. El ser humano carece de osadía para actuar diferente a lo que se adaptó.

No sé si todo tiempo pasado fue mejor, a veces pareciera que hoy el apuro diario hace el cambio, pero creo que estamos a tiempo de cambiar, qué culpa tiene el otro de nuestras carencias, por qué descargar nuestra bronca con él o con la bocina de nuestro auto. El respeto hacia el otro se puede practicar ya sea tirando la basura donde corresponde. Hay cosas que no podemos cambiar pero podemos sentirnos mejor actuando distinto, el respetar el sueño ajeno bajando la música o el tono de nuestra voz en la calle es ser distintos y mejores.

No siempre podemos tener la razón, hay situaciones que se pueden ver distintas desde otras ópticas y hay que atenderlas, mirando a los ojos y escuchando.

Respeto y comprensión, eso es lo que importa para convivir con los demás, y sobre todo no creerse que uno es mejor que nadie.

Nada se consigue sin esfuerzo, los que han sobresalido en la vida es porque han perseverado, el éxito a veces es sentirse digno y necesario.

Mi nombre es Roberto G. Abrodos soy un apasionado investigador de la ciudad de La Plata, un divulgador de cosas del pasado, es la nuestra una ciudad muy bonita con un nacimiento inusual para la época en que fue fundada. La “nueva capital” tiene excelentes lugares para visitar y muchas historias. Evocar el pasado es la premisa de este blog, La Plata con más de 130 años de fundada acumula gran cantidad de testimonio de distinto tenor pero siempre interesantes. La capital de la provincia no escapa a la generalidad de lo que esencialmente somos, un país formado por inmigrantes, nosotros no pertenecemos a un origen milenario, como los aztecas o los mayas. Creo firmemente que mirar hacia atrás suele ser un medio de encaminarse hacia adelante y no caer en antiguos errores.

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