Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp

La fábrica llegó a casa

El diseño industrial llegó para quedarse. Lejos de la frialdad aparente, este tipo de mobiliario se adapta a la perfección en el hogar.

Toques industriales fáciles de acoplar a cualquier tipo de decoración y en la que cada habitación deja abierta la espita a una decoración más sencilla, de líneas rectas y que, sin embargo, no pierde calidez. De esto se trata este estilo que cada día gana más adeptos en el rubro del interiorismo.

Cajones y “palets” se utilizan para formalizar sillones, sofás o estanterías dejando un toque de deshecho, a pesar de que se trata de materiales recién sacados del almacén.

Espacios abiertos en los que una decoración fluida encadena muebles de líneas rectas, tonos blancos que se combinan con metales, madera tostada y clara como el roble, además del gris como protagonista.

Lámparas sencillas, que penden de un hilo desde el techo y no se detienen en barroquismos en ninguna de las estancias, coinciden con luminarias de pie que se sostienen sobre pies esqueléticos sin muchos aderezos.

Las ruedas son otro de los elementos más visuales sin que tengan una utilidad inmediata y real, a pesar de que cuando se quiere cambiar la ubicación del mobiliario resulten muy prácticas.

HIERRO Y LATÓN

El hierro de las estructuras de mesas auxiliares y principales suele ser una dinámica habitual en este tipo de decoraciones, material que se apoya sobre la mullida superficie de una alfombra que mitiga la frialdad que a priori infunde este material.

Cristales o madera es la superficie sobre la que se apoyan y que contribuye a demandar una imagen que se queda entre lo sencillo y lo artesanal, lo modesto diseñado con materiales de primera categoría.
En las cocinas, el latón es el material más recurrente. Complementos como bandejas, estantes o cajas nos devuelven a un estilo “vintage” que se utiliza de manera colorida y divertida también en recipientes y tazas.

Mesas serigrafiadas, que son el complemento perfecto para el jardín, pasan a formar parte de la cocina sin ningún pudor; cajas de madera como asientos, taburetes de latón y sillas plegables de hierro con divertidas impresiones de cervezas y hielos son algunas de las opciones.


DECAPADOS Y “COLLAGES”

Los decapados en los muebles dan paso a “collages” de maderas muy bien avenidas que, mezcladas con tapizados en piel de potro o vaca, crean un diseño ecléctico de una visualidad impactante.
Los sofás vasculan entre el terciopelo a la piedra en gris y la piel, en el que se visualiza un punto de desgaste, brazos rectos, dibujados con un camino que pespuntean tachuelas, para confeccionar un apartado metalizado y más frío, que sin embargo, se esfuma con respaldo y asientos mullidos.

Un sofá de piel, aun estando impoluto, parece recién sacado de una pila de muebles viejos al lucir una piel desgastada, con unos tramos de intensidad y de esplendor mayor en unas zonas que otras, pero amplio y acogedor. Combinado con cojines con mensajes y letras sobrepuestas crea una atmósfera informal, atractiva y acogedora.

Una mesa de despacho con un caballete de madera y como soporte un sencillo tablón de madera sobre el que depositar la agenda y el ordenador con las estanterías al fondo es otra de las posibilidades más acertadas para combinar sentido práctico y diseño industrial.

En los baños, el blanco inmaculado es la estrella. Mesadas de obra forradas de plaquetas que soportan los lavabos sobre los que se superponen espejos de gran tamaño son la opción más habitual en este tipo de diseños en los que el espacio es una opción fundamental.

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...