Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Liberación de Auschwitz: la realeza hizo memoria

No todo es frivolidad para la corona. La Segunda Guerra Mundial caló hondo en Europa y los monarcas de las principales casas reales se hicieron presentes en el Foro del Holocausto

Liberación de Auschwitz: la realeza hizo memoria

Los reyes de España en Auschwitz

Por: VIRGINIA BLONDEAU
vivirbien@eldia.com

9 de Febrero de 2020 | 08:55
Edición impresa

Una de las páginas más dolorosas de la historia del hombre es, sin duda, la Segunda Guerra Mundial. Y no solo por los muertos en batalla sino por la humillación y exterminio de prisioneros en los campos de concentración. El escalofriante relato de los supervivientes nos enfrenta al lado más oscuro de la raza humana y, aunque recordarlo duela, nos salva (o debería salvarnos) de cometer los mismos desatinos. Por eso el 27 de enero, al cumplirse 75 años de la liberación de Auschwitz-Birkenau, se realizaron una serie de actos en los que representantes de las Casas Reales europeas estuvieron presentes.

Los actos habían comenzado el 22 de enero en Jerusalén en donde se celebró el 5to Foro Mundial del Holocausto. El jefe del estado español, el rey Felipe VI, tomó la palabra en nombre de los 40 mandatarios mundiales presentes entre los que se encontraban el rey de los belgas; el gran duque Enrique de Luxemburgo; Guillermo Alejandro, rey de los Países Bajos; el príncipe heredero Haakon de Noruega, y Carlos, el príncipe de Gales. Aunque no royal, destaquemos que nuestro país estuvo representado por su máxima figura, el presidente Alberto Fernández.

Ninguno de los miembros de casas reales estaba de casualidad. Ellos, sus padres o sus abuelos fueron víctimas de la guerra. Las familias reales de Holanda y Luxemburgo se exilaron en Canadá; el gran duque Juan, padre de Enrique, actual jefe de estado de Luxemburgo, participó del desembarco de Normandía; los países escandinavos fueron ocupados por los nazis e Inglaterra, bombardeada.

Por eso es curiosa la elección de Felipe VI como orador. Sobre todo si tenemos en cuenta que España no participó en la contienda. Pero, según el diario El País, se debió a la buena relación que hay entre el presidente israelí y el rey y a que su figura es muy respetada y no genera controversias. En todo caso el discurso fue impecable. “Estamos aquí para mostrar el compromiso inquebrantable de que nuestros respectivos países llevarán a cabo todos los esfuerzos necesarios para combatir la intolerancia ignorante, el odio y la falta total de empatía humana que permitió y dio origen al Holocausto. No hay lugar para la indiferencia ante la presencia del racismo, la xenofobia, el discurso del odio y el antisemitismo. Simplemente no podemos mirar para otro lado” fue su frase más aplaudida.

Mafalda se casó con Felipe de Hesse, perteneciente a una de las familias de la nobleza alemana

 

Extrañó la ausencia en el Foro de los miembros de la casa real de Dinamarca. Cristian X, el rey de Dinamarca durante la guerra, fue uno de los pocos monarcas europeos que permaneció en su país durante la ocupación nazi y, si bien se suponía que Dinamarca era neutral, hay fotos que atestiguan que el veterano rey salía todas las tardes sin escolta y acompañado por ciudadanos en bicicleta, a cabalgar por las calles de Copenhague en señal de apoyo a la Resistencia. Gracias a una serie de mitos urbanos, Cristian X se convirtió en un símbolo. Cuenta la leyenda que el rey vio que la bandera nazi ondeaba en el cuartel general alemán de Copenhage y que le dijo a un oficial que debía ser arriada. El oficial se negó y el rey respondió “Entonces haré que un soldado la derribe”. Cuando el oficial le informó que el soldado recibiría un disparo, el monarca respondió: “Ese soldado seré yo”. La anécdota puede ser fruto de la imaginación pero lo cierto es que la bandera fue arriada. También se dice que Cristian se colocó la Estrella de David en su pecho en solidaridad con los judíos a quienes se los obligaba a usarla para distinguirlos.

Volviendo al Foro del Holocausto, fue muy emocionante la intervención de Carlos, príncipe de Gales, quien asistió en representación de la reina Isabel II. Recordó a su abuela, la princesa Alicia. Quienes siguen la serie The Crown, recordarán a ese personaje que aparece con los hábitos de monja. Se trata de la madre de Felipe, duque de Edimburgo. “Durante mucho tiempo me inspiré en las acciones desinteresadas de mi querida abuela, la princesa Alicia de Grecia, quien en 1943 en la Atenas ocupada por los nazis, salvó a una familia judía llevándolos a su casa y escondiéndolos. Mi abuela, que está enterrada en el Monte de los Olivos, tiene un árbol plantado a su nombre aquí en Yad Vashem y se la considera Justa entre las Naciones, un hecho que nos da a mí y a mi familia un orgullo inmenso”. Justo entre las Naciones es un título-homenaje que otorga el pueblo de Israel a personas y organizaciones no judías que ayudaron a evitar que familias judías fueran apresadas por los nazis.

Si el Foro Mundial del Holocausto fue intenso ¿qué decir del acto que se celebró el mismo 27 de enero en lo que fue el campo de concentración más escalofriante de los nazis? Ese día, en Polonia, se sumaron a los reyes de los Países Bajos, España y Bélgica, sus esposas, las reinas consortes Máxima, Letizia y Matilde. También llegó, desde Suecia, la princesa heredera Victoria. La reina de Inglaterra estuvo representada, en este acto, por su nuera Camila quien casi no suele acudir a actos de esta naturaleza en solitario. Señal, tal vez, de que su esposo está cada vez asumiendo mayor protagonismo.

Es imposible describir lo sobrecogedor que debe haber sido para los líderes presentes escuchar el testimonio de los sobrevivientes y caminar junto a ellos por los corredores de Auschwitz entre las mismas barracas en que muchos de ellos habían estado a punto de morir.

Pero es imposible hacer una reseña de los horrores los campos de concentración y su relación con la realeza y no nombrar a la princesa Mafalda de Hesse. Mafalda era la segunda hija del rey de Italia, Víctor Manuel III. Cuando tenía apenas seis años se convirtió en madrina del trasatlántico más grande, lujoso y moderno de Italia: el Principessa Mafalda. Fue como un presagio ya que tanto la princesa como el barco tuvieron trágicos destinos. Y lo nombramos en estas páginas porque los lectores de origen italiano encontrarán que sus abuelos o bisabuelos llegaron a estas tierras en uno de los ocho viajes que el Principessa Mafalda unió Italia con Buenos Aires. También, en su camino inverso, el buque llevaba a las familias adineradas de nuestro país que realizaban sus largos viajes, cargados de baúles, al Viejo Continente. Y decimos ocho viajes porque el noveno nunca llegó a destino. En 1927 el Mafalda no estaba en condiciones de navegar y, de hecho, ya se estaba construyendo un barco que lo reemplazaría, el Giulio Cesare. Sin embargo, la codicia hizo que la empresa naviera exigiera al capitán una última travesía. El 25 de octubre a las 18, frente a las costas de Brasil y luego de un accidentado cruce del océano, al barco se le parte la hélice izquierda y sus palas chocan contra el casco y lo parten. Como si de la película Titanic se tratara pronto fue todo confusión. El barco comenzó a hundirse, los botes no alcanzaron y murieron 426 personas de las 1.261 que estaban a bordo (digamos como curiosidad que en ese barco debían viajar el padre y abuelos de Jorge Bergoglio, nuestro Papa, y que a último momento decidieron posponer el viaje).

Extrañó, en el Foro del Holocausto, la ausencia de los miembros de la casa real de Dinamarca

 

Justo un mes antes del naufragio había comenzado el hundimiento de la madrina de ese barco: la princesa Mafalda había contraído matrimonio con Felipe de Hesse, perteneciente a una de las más distinguidas familias de la nobleza alemana. Felipe era uno de los príncipes más apuestos de su generación y habrá causado impacto en Mafalda. Ignoramos si llegaron hasta ella los rumores de la bisexualidad del muchacho pero sí sabemos que Mafalda, aunque no estaba de acuerdo, sabía perfectamente que su esposo estaba afiliado al Partido Nacionalista Alemán, que admiraba a Hitler y que esperaba que, de la mano de Benito Mussolini, pudiera implantarse un régimen similar al germano en Italia.

Su suegro, el padre de Mafalda, apoyó en principio la causa fascista y no se opuso a que Mussolini tomara el poder. Pero en 1943, cuando la decadencia del régimen se hizo patente, Víctor Manuel destituyó a Mussolini y lo forzó al exilio. Esto provocó la furia de Hitler quien juró vengarse de él y su familia.

A todo esto, Mafalda estaba en Italia cuando se enteró que habían asesinado a su cuñado, el rey de Bulgaria, de modo que en plena guerra, con países sitiados y pocos medios seguros de locomoción, Mafalda decidió ir a la ciudad de Sofía a acompañar a su hermana Juana en sus primeros días de viudez. Solo se entiende que haya emprendido esta aventura porque estaba firmemente convencida que ser la esposa de un alto jerarca nazi y la hija del rey de Italia la mantendría fuera de todo peligro. Pero las cosas habían cambiado y en pocos días su mundo se había desmoronado: Felipe, desencantado con el régimen, lo había cuestionado y Hitler mismo lo había encarcelado por traidor, y su padre había abdicado y se encontraba rumbo al exilio.

Mafalda emprendió un rápido regreso a Italia para ver a sus hijos quienes estaban refugiados en el Vaticano. Estando en Roma recibió un mensaje de que se trasladara a la embajada alemana en Roma ya que su marido, de quien no tenía noticias, la llamaría. Se trataba, sin duda, de una trampa. Felipe nunca hizo esa llamada y Mafalda, aún en la inopia, aceptó la invitación de ser trasladada en ese mismo momento, sin equipaje, hacia Alemania para encontrarse con Felipe. Otra trampa, esta vez mortal: fue acusada de traición y llevada al Campo de concentración de Buchenwald donde permaneció durante un año con el mismo elegante traje que había llevado a la embajada alemana ese infausto día.

El 24 de agosto de 1944 el campo fue bombardeado y Mafalda herida. Se cree que no fue atendida con celeridad y finalmente, con una gangrena en el brazo y un cuerpo debilitado, falleció tres días después.

Son muchos los puntos oscuros de esta historia tan trágica pero para los lectores que quieran saber más, recomendamos desde estas páginas el libro Principessa Mafalda. Historia de dos tragedias en el que el autor, Ovidio Lagos, establece un paralelismo entre la vida de la princesa y del desaparecido trasatlántico.

Tal como comenzamos esta nota y tal como dijeron en sus discursos el rey Felipe y el príncipe Carlos: recordar para estar a salvo de cometer los mismos errores. De eso se tratan los homenajes que año tras año realizan los miembros de las casas reales y los estadistas del mundo a quienes murieron como héroes.

 

Seguridad, agua, electricidad. Los vecinos saben que somos la tribuna para que el reclamo sea atendido. Invertí para que la tribuna siga siendo independiente
Suscribite a uno de nuestros planes digitales.

Multimedia

Los reyes de España en Auschwitz

Los reyes de Bélgica y Holanda en Auschwitz

El rey Cristian X de Dinamarca cabalgando por Copenhage

La princesa Alicia de Grecia, Justa entre las naciones, con su hijo el duque de Edimburgo

Boda de la princesa Mafalda de Saboya y Felipe de Hesse

cargando...
Plan Básico
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$64.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $194.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla