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A la seño con amor: reconocimiento a una gran vocación

Enseñan y cuidan a los más chicos. En esta cuarentena los docentes tuvieron que adaptarse a la tecnología para seguir haciéndolo, a toda hora, pero con la misma pasión de siempre

A la seño con amor: reconocimiento a una gran vocación

Flor Burboa da una clase virtual a sus alumnos de primer grado

María Laura López Silva

Por: María Laura López Silva
llopezsilva@eldia.com

6 de Septiembre de 2020 | 08:42
Edición impresa

Cada 11 de septiembre los maestros del país recibían besos, abrazos, regalos, saludos, cartitas y hasta flores en reconocimiento a su vocación de enseñar a los más chicos. Las puertas de las escuelas, jardines de infantes y maternales eran el punto de encuentro inevitable para que todo eso ocurriera y los docentes sintieran el afecto de sus alumnos y la comunidad educativa en su día.

Este año, como han sido todas del 20 de marzo a esta parte, la celebración del Día del Maestro será distinta. Con las instituciones educativas cerradas y los alumnos y docentes en sus casas, la virtualidad será el medio por el cual se harán los saludos, regalos y reconocimientos a estas mujeres que además de amor pos su vocación, tienen una paciencia admirable.

“Va a ser un Día del Maestro distinto, pero hay que recalcar la labor de los docentes porque están trabajando mucho más que antes. En su mayoría tienen doble cargo y no estaban preparados para el uso de la tecnología en un contexto como este, es desgastante pero ellos quieren que los chicos se motiven y sigan con la escuela. Hay que sacarse el sombrero y se merecen un reconocimiento virtual al trabajo que están haciendo que es impecable”, destaca Adriana García Enríquez (61), auxiliar de secretaría de la Escuela Nº20 Sargento Juan B. Cabral, de Poblet que cuenta con 22 docentes y 193 alumnos en la primaria.

ALMA CORAZÓN Y VIDA

Adriana trabajó durante más de 20 años en el aula y por un problema en la voz pasó a realizar tareas administrativas en la primaria que es de ámbito rural. “Me apasiona la educación porque sé que es beneficioso para los chicos. Armé un blog oficial del colegio cuando comenzó la pandemia -escuela20poblet.blogspot.com- para dar a conocer las producciones de los nenes y que no se desgrane el año. Y los nenes se enganchan: hicimos un contador de visitas y vemos que desde las 7 de la mañana hay entradas, es una forma de motivarlos dentro de las limitaciones que sabemos que tienen”, cuenta. Y es que la mayor parte de la comunidad educativa de esta institución viven en el campo, cultivan a tierra y en muchos casos no tienen no tienen electricidad. “Con suerte hay un teléfono celular por familia. Ellos hacen lo que pueden pero no por eso dejan de mandar las tareas de los nenes”, rescata.

Y es que la dedicación full time es la moneda corriente de la docencia por estos tiempos. “Mis horarios son de acuerdo a los de los papás. Algunos están todo el día en la quinta y entonces yo trabajo los sábados con sus hijos. Otros llegan a la tardecita a su casa y es ahí cuando nos comunicamos. También hay familias con varios hijos y un solo celular. Trabajamos de lunes a lunes todo el día pendientes”, dice Alicia Zanelli (57) maestra de quinto y sexto grado de la Escuela Primaria Nº72 Hipólito Bouchard de Arana, y además es prosecretaria en la Escuela Nº8 Domingo Faustino Sarmiento.

Para esta docente, lo fundamental es no perder el vínculo con los alumnos. “Cambia todo, no tenemos el contacto con los chicos, que es para lo que nos formamos. Yo enseño matemáticas y algunos temas son difíciles de explicar sin una interacción cara a cara. Nunca me imaginé que iba a pasar algo así. La educación a distancia se trabajaba en terciarios o cursos virtuales, pero no con chicos de primaria. En muchos lugares no estamos trabajando como corresponde porque no todos están en igualdad de condiciones, y eso es un problema. Nos preocupan los casos de los chicos que puedan quedar en el camino. Vamos a tener que trabajar muchísimo para recuperar lo que perdieron los nenes. Más allá de lo que teníamos planificado, hay que priorizar a qué queremos llegar y tener en cuenta las condiciones que se viven. Uno se replantea hasta qué punto se puede hacer una evaluación porque hay cosas que se escapan a las posibilidades de las familias y de los docentes”, reflexiona Alicia que con 36 años de profesión agradece haber podido adaptarse rápido al mundo virtual que impuso el sacudón de la pandemia.

“Veníamos atrasados a los chicos respecto a la tecnología. Esto nos forzó a adaptarnos”

 

“Fue todo un desafío. Siempre se decía que los docentes veníamos atrasados a los chicos respecto a la tecnología y esto nos forzó a adaptarnos. Al principio creíamos que iba a ser por poco tiempo. Analizábamos que íbamos a hacer, y después ya tuvimos que ponernos a trabajar con cosas nuevas. A mi no me costó tanto porque tenía algunos conocimientos de cursos que había hecho. Lo bueno es que entre las maestras nos complementamos. La que puede o tiene cierto dispositivo, ayuda a las demás. Vamos aprendiendo sobre la marcha”, explica Zanelli.

HABLAME DE AMOR

Esta maestra que ya se podría haber jubilado, sigue poniéndose el guardapolvo blanco y organizando, por ejemplo, un regalo para los alumnos que este año egresan de la primaria. “Me gusta mucho lo que hago. Esto se siente, no es sólo un trabajo. Esta pandemia ha mostrado eso, porque hay que poner mucho de lo personal para poder continuar con la enseñanza. En las escuelas armamos celebraciones para los actos o fechas especiales con canciones, videos, fotos que mandaban los chicos. También tenemos una página de la escuela donde subimos todo. Seguramente para el Día del Maestro se haga algo desde el área de plástica. Entre nosotras vamos a hacer algunas sorpresas, así que mucho no puedo contar”, dice casi susurrando al final para no arruinar el festejo.

“El que ve de afuera debe pensar que no trabajamos, pero la realidad es que dedicamos más tiempo que antes a la docencia. Llegan tareas a cualquier hora, no sabemos qué pasa en cada casa, y tratamos de responder porque buscamos que los nenes se enganchen y aprendan”. La que habla es Flor Burboa (50), maestra a cargo la unidad pedagógica de primero y segundo grado, también de la Escuela Nº8 Domingo Faustino Sarmiento.

En su caso se da la particularidad de que sus alumnos recién entraban en con tacto con la escuela cuando la cuarentena comenzó: “este año hubo dos semanas de clases, apenas alcanzamos a conocernos, a mostrar los primeros hábitos de esta nueva etapa de conocimiento y hubo que cortar el encuentro en el aula. De un día para el otro tuvimos que adaptar los proyectos a la virtualidad, porque es todo nuevo: los chicos no saben leer ni escribir y los papás no saben cómo enseñarles”.

Una vez por semana Flor da clases por Zoom, pero no todos sus alumnos se pueden conectar. Hay un grupo que se maneja por correo electrónico y otro que lo hace por WhatsApp. La clave para ella es poder contar con Gabriela, la maestra de apoyo que trabaja a su par para garantizar la continuidad pedagógica. “Por suerte tengo un solo cargo, porque me demanda un montón de tiempo. Las actividades tienen que ser fáciles para que se puedan imprimir, copiar y mandar en todas las plataformas”, cuenta la docente.

Claro que adaptarse llevó su tiempo: “me costó mucho al principio y mi hija me fue ayudando con lo virtual. Estaba enojada y después no te queda otra que buscarle la vuelta y ponerle onda. Para mi era todo desconocido. Lo que noto es que los padres necesitan el contacto del docente con los chicos y hay que entender que todos tienen realidades. Un día mandé una consigna y un papá me dijo que era positivo de coronavirus, así que la tarea pasa a un segundo plano. Es fundamental el vinculo con la familia, mas este año. Hasta hago videollamadas los sábados con algunos nenes. Pero rescato lo positivo siempre. El cansancio queda a un costado cuando ves que hay frutos, que los chicos se enganchan, que van a prendiendo, que hay gestos de cariño en fotos, videos y mensajes de agradecimiento que mandan los papás. Tiene que ver con la vocación. La energía de los chicos de primer grado no la cambio por nada”.

La docente cuenta que si bien cuando ocurrió lo de la Gripe A en 2009 sintieron que tener dos semanas menos de clases habías sido “lo más grave”, esto descolocó a la educación totalmente. “Fue algo muy nuevo y que nos sorprendió a todos. Con este contexto, para celebrar el Día del Maestro tenía ganas de decirle a las chicas de hacer una juntada por Zoom, por que el acto era parte del festejo, el amor de los chicos o el reconocimiento de las familias, y todo eso no va a estar físicamente”.

SEGUNDAS MAMÁS

Los jardines maternales son una unidad pedagógica del sistema educativo. Si bien no es un recorrido obligatorio, cada vez son más las familias que eligen para sus hijos de menos de tres años estos espacios de juego y aprendizaje. Obviamente, la cuarentena no los discriminó, pero sus docentes tratan de mantener la relación tanto con los bebés como con sus familias.

“De acuerdo a la normativa, cumplimos la continuidad pedagógica que está fundamentada en el derecho a la educación de los nenes y a sostener los vínculos”, subraya Emilce Argüello (42), vicedirectora y docente del Jardín Maternal Aldea Bebé y explica la particularidad del sector: “tuvimos que reinventarnos, porque es el único nivel donde todo es contacto a través del juego y el afecto. Trabajamos con nenes desde los 3 meses hasta 2 años”.

En esas edades, es muy difícil que los nenes se enganchen en clases y consignas virtuales, por lo que las docentes trabajan más para las familias. “Hubo que encontrar maneras de llegar a los papás y mamás con música, canciones, cosas que sean sencillas y puedan trasmitirle a los nenes. Grabamos videos y hacemos reuniones por Zoom donde ofrecemos espacios para charlar sobre la crianza y el desarrollo de sus hijos. Nuestra pediatra también habla con ellos. Apuntamos a sostener los vínculos”, explica Emilce que reconoce que hubo momentos de crisis: “El primero y segundo mes fueron un caos, una constante búsqueda de herramientas sencillas para poder trabajar. Aprendimos a usar desde el Google Drive hasta el Classroom. Igual parece que estamos en una película, jamás me imagine que podía pasar algo así. Reglamentariamente hay estipuladas varias contingencias, pero casi todas son por enfermedades concretas de un nene o docente. Esto nos descolocó totalmente. Ni las autoridades saben bien cómo implementar la continuidad pedagógica en un maternal”.

Pero no sólo se trata de seguir líneas educativas o asistir a los papás. Según Argüello, a los nenes también les afectó no encontrarse más con sus “seños” y compañeritos. “Cuanto más grandes son los chicos, mas herramientas tienen para exteriorizar las emociones. Los nuestros, al ser tan chiquitos, es más difícil que lo hagan y las familias contaban los primeros meses les contó que sus hijos se adaptaran a una nueva rutina. Un nene insistía con ir al maternal todos los días y hasta que lo llevaron para que viera que la puerta estaba cerrada y no había nadie, no dejó de pedirlo. En otra oportunidad nos contaron que después de la segunda semana de cuarentena una nena agarraba su mochilita y pateaba la puerta de la casa pidiendo por sus amiguitos”.

“Esto no es sólo un trabajo. Hay que poner mucho de lo personal para seguir con la enseñanza”

 

Si bien no se sabe cuándo se retomarán las clases, circulan algunas medidas que seguramente tendrán que tomarse para salvaguardar la salud y las instituciones las están analizando. “Nosotros - describe Emilce- ya estamos armando procedimientos para la vuelta a las aulas con los protocolos. Pensamos en cómo sería porque hay que modificar las rutinas y el tema de relacionarnos. Es imposible mantener la distancia en un jardín maternal, pero estamos charlando cómo se lo va a manejar desde la institución y con las familias. Seguramente haya que hacer muchos acuerdos desde las formas hasta la vestimenta. Son muchas cosas que van a requerir cambiar la cabeza. Nosotras trabajamos de a dos por la sala y todo es muy espontáneo. Los nenes buscan contención en abrazos y besos, se tiran al piso, viven con las manos en la boca... va a ser difícil”.

Y lo que también se va a dificultar, para esta maestra, es el festejo de su día. “Estuvimos charlando de hacer algo distendido con las familias, pero no lo terminamos de cerrar porque nos cuesta abordar la temática. Es pensar todo desde otro lado, y más con algo que en este caso no es para los nenes. Calculo que habrá saludos afectivos, pero va ser raro”.

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