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Fatiga crónica: entre los pensamientos y la alimentación

Si la sensación es que se vive cansado y encima no se puede dormir bien de noche, los especialistas indican que se puede tratar de un trastorno relacionado al estrés y la mal nutrición

Fatiga crónica: entre los pensamientos y la alimentación

No es normal estar cansado todo el día. Hay que cambiar de hábitos para modificar ese síntoma

25 de Abril de 2021 | 08:54
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Cansancio. La palabra que más se escucha en pandemia. Y es que si bien la cuarentena por el coronavirus nos hizo bajar un cambio en cuanto a los ritmos vertiginosos de traslado y el sinfín de actividades que hacíamos en un día, la fatiga no merma. ¿Por qué? Porque no sólo tiene que ver con hacer menos, sino con qué y cómo hacemos.

Los especialistas indican que la fatiga crónica que se presenta por estos días, con el contexto mundial que nos atraviesa, se debe a un combo bastante perjudicial: mala alimentación y mucha información negativa.

Según los expertos en salud, la fatiga crónica se produce cuando las hormonas y neurotransmisores propios del estrés estuvieron mucho tiempo activos, acompañados de insomnio. Es crónica porque cada una de nuestras células ha sido sobrecogida por estar híperexitabilidad cerebral”, explica la María Alejandra Rodríguez Zía, endocrinóloga y médica clínica (M 70.787).

Por lo tanto, es importante incorporar nutrientes básicos para normalizar los neurotransmisores, equilibrar la deficiencia de ihinibidores, aumentar la melatonina y contrarrestar los síntomas que se ha sufrido por un tiempo prolongado la persona.

“Hay que evitar las malas noticias todo el tiempo y poner los pensamientos a la propia vida”

 

“Consumir determinados alimentos ayuda a sentirse más o menos cansados. Se debe, además de comer mal, a tener híper activo el eje que va desde la corteza cerebral hasta la supra renal, por los numerosos impactos de noticias de incertidumbre, muerte, enfermendad y de falta de trabajo a los que estamos expuestos durante todo este tiempo. Eso genera pensamientos negativos que favorecen el miedo y desencadenan todo este cuadro asociado a a cuarentena”, explica doctora.

Es por eso que las recomendaciones son generar un cambio de hábitos en nuestra vida cotidiana: “tratar de no escuchar las noticias a diario, circunscribir los pensamientos a la propia vida y cambiar la alimentación. Dejar cereales, azúcares y panes, es decir las harinas blancas. Así se logra que el paciente vuelque su mirada a hacia alimentos que verdaderamente nutren y dan estructura al regeneramiento celular, cosa que puede ocurrir a cualquier edad. Entonces, los huevos, proteínas a base de carnes, aves y pescados, en primer término, van a ser hacedoras de este cambio”, enumera la especialista, y agrega que con este tipo de alimentos, “la gente tiene más saciedad, come mas espaciadamente y mejora tanto su sistema gastrointestinal como inmunológico”.

Ahora, cuando una persona se ha estresado en demasía y no tiene reservas para que su cerebro pueda tomar decisiones, no tiene voluntad, se ha transformado en alguien muy impulsivo y su alimentación es adictiva, se colabora con nutrientes en forma farmaceútica para regular los neurotransmisores y que el paciente pueda dormir y luego tomar las decisiones que lo lleven a hacer el cambio de hábito alimenticio que debe realizar.

“Más adelante comenzará a tener mayor energía y comenzará paulatinamente a hacer actividad física que lo ayudara a restituir su aparato inmunológico y cerebral”, destaca Rodríguez Zía.

¿Pero cuál es la explicación de que una mala alimentación nos cansa? “Eso sucede siempre y cuando se origine un cuadro de inflamación silenciosa en nuestro cuerpo, porque los alimentos que inciden desde el tubo digestivo inflamando el intestino delgado, activan el sistema inmunológico y este, recorriendo todo nuestro cuerpo, consume mucha energía”, argumenta la médica y subraya: “por eso en tiempos de pandemia, las personas que han consumido alimentos muy inflamatorios son las que peor pronóstico tienen con cansancio extremo como primer síntoma”.

En este sentido, se trata de optimizar el funcionamiento de la mitocondria, que es un órgano encargado de la producción de energía mediante el consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono y agua como productos de la respiración celular. La fuente de nutrientes que aportan directamente a la mitocondria son los del B: frutas y verduras verdes, comidas crudas, porque las vitaminas B1, B2, B3, B6 y B9 se activan con la cocción. Si bien están presentes en los cereales, nadie come arroz o avena cruda, por lo que cuando se los ingiere cocidos no se incorpora el complejo vitamínico B.

“Consumir determinados alimentos ayuda a sentirse más o menos cansados”

 

La especialista recomienda que las personas que se sienten cansadas cotidianamente deben incorporar alimentos “ricos en omega 3, como pescados de aguas profundas, el consumo de grasas saludables (palta, frutos secos, yema de huevo) y vegetales crudos especialmente los verdes. Se trata de evitar lo que activa el sistema inmunológico que roba mucha energía y genera un cuadro de inflamación de bajo grado (todo aquello derivado del trigo avena, maíz, arroz, cebada, azúcar y almidón de la papa se debe suspender).

Una mala alimentación también puede generar anemia, que también se relaciona con la fatiga. “La anemia se caracteriza por falta de llegada de oxígeno a nuestros tejidos, debido a que las moléculas de oxígeno son transferidas mediante la hemoglobina. Si nos falta hierro, vitamina B6, B9 y B12 o alguno de estos elementos, no tenemos una buena calidad de formación glóbulos rojos y hemoglobina, por lo tanto sentiremos la falta de distribución y llegada de oxígeno al organismo. La llegada de hierro mejor biodisponible es la carne roja, le sigue el agua de cocción de las lentejas, dado que los minerales salen de las legumbres al agua y pueden incorporarse de esa forma. También podemos tener carencia del complejo B por no comer verduras crudas y productos cárnicos o sus derivados”, dice Rodríguez Zía.

 

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Las verduras y frutas crudas son clave para absorber los nutrientes

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