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Decisiones difíciles: cómo involucrar a los más chicos

Antes no se consideraba consultar a los más pequeños sobre acontecimientos importantes familiares. No es que ahora la esa opinión cambie las cosas, pero es bueno tenerla en cuenta

Decisiones difíciles: cómo involucrar a los más chicos

Verse afectado por las consecuencias de una decisión importante sin poder participar de la toma de decisión genera una sensación de impotencia en los niños / DPA

20 de Junio de 2021 | 05:50
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Los niños suelen molestarse cuando sus padres toman decisiones sin consultarlos, sobre todo cuando estas decisiones afectan la vida de toda la familia.

Un ejemplo de esto es cuando se decide una mudanza a una casa más grande y económica, pero en un barrio más alejado de la escuela a la que el niño estaba acostumbrado a ir. O cuando alguno de los padres recibe una oferta lucrativa de trabajo en otra ciudad o en otro país por unos años. O cuando los padres deben reconocer que ya no funcionan como pareja y deben separarse, con las consecuencias que esto conlleva para los hijos en común.

La mayoría de los padres sopesan motivos y consecuencias durante largo tiempo. ¿Qué es más importante? ¿La propia felicidad o la de los hijos? “La mayoría de los padres quieren, en principio, lo mejor para sus hijos”, dice el psicólogo Claus Koch, quien investiga cómo se forman los lazos entre padres e hijos y qué los influye.

Entristecer a sus hijos no suele ser el deseo de ningún padre. Y sin embargo es a veces inevitable.

A LOS PADRES NO LES GUSTA TOMAR DECISIONES IMPOPULARES

Mathias Voelchert, fundador y director de un centro alemán de asesoramiento para familias, advierte que a los padres les cuesta cada vez más lidiar con este tipo de situaciones. “Tienen muchísimo miedo de volverse impopulares frente a sus hijos”, afirma.

Sin embargo, Voelchert cree que, en los temas importantes, los padres deben formar equipo. Algo comparable a un “compañero de entrenamiento que ofrece resistencia pero causa pocos daños”, explica.

Esto también significa soportar las reacciones de los niños aunque corran las lágrimas y haya portazos, y es más fácil cuando los padres son seguros y están en paz con su decisión. “Es importante que expongan sus motivos a los chicos de forma clara y optimista, destacando las buenas intenciones”, afirma Claus Koch.

Lo expuesto tampoco significa que los niños no puedan opinar al respecto. En su opinión, siempre hay margen para involucrarlos, por más que ya se haya decidido, por ejemplo, la mudanza a otra ciudad. “Se los puede involucrar en la elección de la casa en la nueva ciudad, por ejemplo”, dice Mathias Voelchert. O acordar visitas regulares durante los fines de semana a la ciudad de la que se tuvieron que mudar.

CAMBIAR DE LOCALIDAD ES MÁS FÁCIL PARA LOS MÁS PEQUEÑOS

Es mucho lo que cambia cuando se va a vivir en otro lugar, sobre todo cuando la familia se muda al extranjero y se enfrenta a una cultura diferente. La psicoterapeuta Stefanie Guth atiende de manera online sobre todo a niños y jóvenes a los que la mudanza a otro país les cuesta.

“Cuanto más pequeños los niños, más fácil les resulta mudarse de lugar, porque aún están muy unidos a sus padres”, señala. Los adolescentes, en cambio, se encuentran “en medio del proceso de desprendimiento”, añade.

Además, durante una estadía en otro país, la familia suele unirse más, ya que se vive en común la experiencia de ser extraños en otro sitio y hay que construir nuevas relaciones desde cero, lo que cuesta esfuerzo y no siempre resulta fácil.

“Los jóvenes suelen preguntarse qué les queda cuando se desprenden de la familia”, dice la psicóloga.

Algunos niños y jóvenes necesitan apoyo para lidiar con estos cambios. Las señales varían: unos se vuelven más silenciosos, otros buscan llamar la atención exageradamente o reaccionan agresivamente cuando escuchan un “no”.

Koch recomienda colocar el acento en uno mismo y utilizar mensajes en primera persona al hablar con ellos: “tengo la sensación de que estás muy triste. ¿Cómo puedo ayudarte a sentirte mejor?”. Por otro lado, afirma que no hay que esperar una respuesta inmediata. “A veces lleva un par de días hasta que los chicos se abren”, advierte.

Hay que tratar de que los chicos expresen sus sentimientos y tenerlos en consideración

LOS SENTIMIENTOS DE CULPA NO AYUDAN

Muchos padres sienten mucha culpa cuando sus hijos no se sienten bien. Stefanie Guth afirma que esto no ayuda a los hijos y que es más importante reflejar los propios sentimientos.

“Muchas veces, los padres trasladan sus preocupaciones a los chicos”, indica. Los hombres suelen ser más pragmáticos, por lo que recomienda que la pareja hable primero entre sí y llegue a un acuerdo, para luego hablar en conjunto y con una misma opinión con los hijos. Según la especialista, ver que los padres no están de acuerdo genera mucha inseguridad en los hijos.

Esto, por supuesto, es más difícil cuando se debe decidir acerca de una separación del matrimonio. “Es un cambio mucho más grave para los hijos que una mudanza”, dice Claus Koch. “Además, el deseo de que los padres sigan juntos es siempre muy fuerte”, explica.

“Es importante que los adultos expongan sus motivos a los chicos de forma clara”

 

Dado que no se puede cumplir con este deseo, destaca la importancia de “separar el ámbito de pareja del ámbito de la paternidad y seguir estando presentes como padres para los hijos”.

Para superar el shock inicial y la sensación de impotencia en los hijos, recomienda darles cierto margen de maniobra y decisión, como por ejemplo cuando hay que establecer cuánto tiempo pasarán con el padre y cuánto con la madre.

Sin embargo, también hay niños que enfrentan estos desafíos sin problemas y sorprenden a sus padres años después con numerosos reproches. “También los adultos jóvenes atraviesan etapas importantes de su desarrollo, en las que pueden aparecer sentimientos de impotencia ante determinadas situaciones”, afirma Koch.

El asesor de familias Voelchert aconseja tomarse en serio estas manifestaciones de reproches pero no tomarlas como ataques personales. En lugar de ello, es mejor decir: “Lo lamento mucho. ¿Hay algo que yo pueda hacer ahora por ti?”.

En su opinión, enfrentar distintos sentimientos y necesidades forma parte de la vida de cualquier familia. “Vivir con hijos significa crecer juntos, lo que no necesariamente será siempre armonioso”, añade. (DPA)

 

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