Santos FC vivió ayer una tarde para el olvido, cuando fue arrasado por Vasco da Gama con un escandaloso 6-0 en Vila Belmiro. Se convirtió en la peor derrota en la historia del club en el Brasileirão y también en el fracaso más doloroso de la carrera de Neymar.
El impacto fue devastador. Neymar, visiblemente quebrado, se retiró del campo entre lágrimas, consolado por el técnico rival Fernando Diniz. “Imaginen todo: fue una mierda. Es una vergüenza. Todo el mundo debería irse a dormir y pensar qué quiere hacer”, se sinceró el capitán después del partido.
Apenas minutos después del pitazo final, la dirigencia tomó una decisión drástica: despedido quedó el entrenador Cléber Xavier, quien apenas llevaba cuatro meses al frente del equipo.
En el ambiente reinaba la vergüenza. El director de fútbol, Alexandre Mattos, expresó su descontento y pidió perdón a los hinchas: “Es difícil expresar lo que sentimos. Trabajaremos duro para que Santos retome aire”. La hinchada reclamaba una solución urgente.
Y ahí, nuevamente, apareció el nombre que evoca esperanza: Jorge Sampaoli. El técnico argentino, que dirigió exitosamente al Peixe en 2019 con un estilo ofensivo y agresivo, es el favorito para ocupar el banquillo nuevamente.
No es un rumor aislado: antes de la goleada, Santos ya había intentado negociar con Sampaoli, y este incluso descartó la propuesta. Sin embargo, con Neymar ejerciendo cada vez más influencia en la dirigencia, su respaldo se volvió clave. Fuentes apuntan que el club retomó negociaciones con el argentino con cierto entusiasmo interno.
Desde su regresó y pos lesión, Neymar acumula 19 partidos entre Paulista, Brasileirao y Copa de Brasil. Seis goles, con ocho partidos afuera por molestias, uno suplente y en la Copa eliminado por penales.
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