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Gimnasia dio vuelta un partido después de un año y cortó la sangría de cinco caidas al hilo. Desahogo para los jugadores y calma para la dirigencia a la hora de reemplazar a Gustavo Alfaro.

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    "Gimnasia no es inferior a nadie y necesita tener protagonismo". La frase de Facundo Oreja tras el 2-1 sobre Colón refleja un pensamiento generalizado en el seno del plantel que no es nuevo. En este mismo blog quedó escrito: "Así como hasta ahora, Gimnasia está en deuda con Gimnasia". No es leña del árbol caído. Eso fue en diciembre del año pasado tras perder la semifinal de la Copa Argentina. "Neutralizar al rival pesa más que jugar; los tácticos defensivos más que las variantes en ataque", decía el texto. Esta ahí, en el archivo. Lo que Oreja dijo no es la prueba explícita de una "cama" que algunas mentes afiebradas imaginan. Es la expresión de algo que se dijo más de una vez en la intimidad del plantel. Y si hay alguien que dijo las cosas en tiempo y forma, fue el marplatense. Referente no por sus cualidades futbolísticas ni porque se lo hayan hecho creer, sino porque es una voz escuchada dentro del vestuario.

     ¿Gimnasia le ganó a Colón porque no está Alfaro? De ningún modo. Podría haberlo perdido tranquilamente, porque en el primer tiempo tuvo desacoples defensivos más profundos que el error individual de Coronel en el primer gol. Sin embargo, tuvo intenciones de meter pelotas profundas desde Alemán o Bonifacio para Ibáñez y Ramírez, algo que Gimnasia no hacia desde el gol de Mazzola (asistencia de Faravelli) en Tucumán. Desde esas buenas intenciones se puede construir. También, desde la naturalidad de tener a Ibáñez cerca del área rival: no jugó bien, pero estuvo donde tiene que estar y la tiranía de los goles lo convirtió en figura para los diarios.

     El Lobo no jugó un gran partido, pero mejoró. Lo hizo desde la presencia y la entrega de Fabián Rinaudo -aunque a veces quede mal parado- pasando por cierta desfachatez de Eric Ramírez y un arquero que aparece cuando lo llaman. Alexis Martín Arias no fue gran figura, "tomó mate" casi todo el segundo tiempo, pero en las últimas pelotas su seguridad sirvió para blindar el resultado. La equivocación de Maximiliano Coronel en el gol puso en evidencia su falta de fútbol y confianza. Mejorará con las fechas, porque es técnicamente el mejor defensor tripero.

     El 2-1 final fue una gran alegría para los jugadores -hoy en la primera línea de cuestionamientos- y para Leandro Martini y Mariano Messera, que se "comieron" el mazazo del 3-0 contra River. Este triunfo no les abre la puerta a una continuidad al frente del plantel, pero le brinda tiempo a Pellegrino y Depietri para contratar al DT que quieren, ese entrenador joven, ambicioso desde lo táctico ("bielsista"), que promueva juveniles y sea permeable a determinadas decisiones dirigenciales. Es como salir a buscar a una Kim Bassinger de 20 años...de ahí a conseguir lo que se busca, un abismo. Y ojo que a veces ciertos carruajes lejanos se convierten en calabaza sin que den las 12 de la noche...

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