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130 años después...

Con variados festejos, Gimnasia conmemora hoy sus 130 años de vida. Una fuerza popular que refleja tres siglos, muy lejos del inicio patricio del Decano de América.

130 años después...

     Ninguno de los más de 50 prominentes ciudadanos de la flamante capital de Buenos Aires lo hubiesen imaginado. Seguro que no...¿Qué se iban a imaginar? ¿El festejo en la estación de trenes tras ganarle el campeonato a Boca? ¿Un alarido de gol como aquel 12 de julio? ¿Las caravanas de autos? ¿La vuelta olímpica en el Bosque contra River? ¿El festejo en el Etchart? ¿Los brazos en alto de Las Lobas? ¡Qué se iban a imaginar si el fútbol era apenas el "juego de los ingleses locos" y el básquet no se había inventado! Ni en sueños estaban el Bosque, la sede con el Poli, Estancia Chica (¡y sus carreras de autos!) ni esta pasión desbordante que a vos te quita el sueño.

     ¡Qué se iban a imaginar si iban a fundar un club de Gimnasia y Esgrima, un club patricio, con salones, sables y floretes y la expresión física era bajo techo! Un club que habían intentado fundar en 1885  -y seguramente fundaron, aunque Gimnasia como lo conocemos nació en 1887 y no necesita retrotraer su fundación para aparentar nada- , un club de prohombres, con gobernadores, intendentes y funcionarios de alto rango en sus primeros tiempos (hasta un vicepresidente de la Nación). Los reos de gorra le agregarían sangre y barro al mármol, cuando el fútbol se convirtió en una fuerza avasallante, abriendo las puertas del club a la periferia, al pueblo, a los "triperos".

     Hace 130 años, este pantano lindante con las lomas de Ensenada dormía. A sus 57 años, el contador Saturnino Perdriel no imaginaba que al día siguiente sería elegido presidente de un club, que su último año de vida lo ligaría por toda la eternidad con el el nombre de Gimnasia y Esgrima la Plata. Tampoco el impetuoso Dante Pelanda ni el periodista José María Niño, amigo de Mitre, imaginaban lo que significaba esa reunión de caballeros. Ninguno de los 52 firmantes del acta imaginaron estas bombas en la vigilia del 3 de junio, ni las banderas, ni las lágrimas de felicidad o de tristeza, ni las amistades forjadas bajo los colores azul y blanco, ni que su obra sería sucesivamente llamada "Tripero", "Lobo", "Basurero". Mucho menos que esa fuerza natural provocaría "hasta terremotos"...Aunque, seguramente, más allá de su flema gritarían un gol abrazados a un desconocido.

     Sepan, en algún lugar del universo o desde el polvo de sus huesos, que le dieron la razón de vivir a miles de personas.

     Gracias por este amor perpetuo.

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