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UNA CARICIA PARA EL OLFATO

El placer de los aromas

No hay nada mejor que regresar a casa tras una jornada de trabajo y sentir esos olores relajantes, suaves y acogedores

Hojas de eucalipto, lavanda y granos de café, algunas opciones para darle al ambiente fragancias agradables al olfato / shutterstock

Quién no disfruta de un buen aroma, sea cual sea. Y es que el olfato es uno de los sentidos que más memorias traen. A través él se puede viajar en el tiempo, traer a la memoria a personas, situaciones o épocas enteras de la vida. Es uno de los sentidos que conecta con inconsciente y puede activar todo tipo de emociones.

Los expertos dicen que los olores son una herramienta de comunicación muy potente y todos tenemos una propia huella aromática: emitimos y percibimos olores, olemos y nos huelen. También le sucede lo mismo al hogar.

Desde que nacemos empezamos a desarrollar nuestra memoria olfativa, creando asociaciones entre aromas y situaciones: seguridad-inseguridad, agradable-desagradable, bueno-malo, alegre-triste.

Por todo ello, cuidar pequeñas cosas como las fragancias que se respiran al llegar al hogar, junto con la iluminación o una buena música de fondo, ayudan a desconectar de las obligaciones diarias y conectar con un estado de bienestar.

En el día a día es muy probable que no se puedan percibir los aromas que convierten en hogar la casa. Sólo se es capaz de reconocerlos cuando se regresa después de muchas horas o días.

Para hacer que en la casa se respire un buen ambiente que llenen los sentidos de paz y bienestar al tiempo que remite a las mejores emociones que se guardan en la memoria olfativa, hay que poner en práctica pequeños detalles.

Si se quiere que la casa huela bien, lo primero que hay que hacer es ventilarla. En lugar de enmascarar los olores que resultan desagradables con otras fragancias fuertes, lo ideal es tratar de eliminarlos abriendo ventanas de par en par.

Cambiar las sábanas una vez por semana es un tip, además de higiénico, para hacer que los malos olores no se instalen en la casa.

Antes de empezar a camuflar los malos olores, hay que intentar no generarlos y sin duda la basura es una fuente de aromas indeseables. Por ello, hay que sacar la basura a diario. Muchas veces no se perciben algunos olores en la propia casa, por lo que hay que poner atención en conservar un ambiente saludable. Si se tiene un compost, se evitará tener que eliminar residuos todos los días, ya que separando lo reciclable de lo orgánico, es muy poco lo que queda para destino final de entierro.

PERFUMAR

Una vez incorporados los hábitos anteriores, se puede perfumar la casa con varias opciones. Lo que hay que evitar son velas, ambientadores e inciensos con olores muy fuertes. Una buena opción es apostar por las velas de soja de calidad.

También se pueden colocar plantas, jarrones con hojas de eucalipto o flores cortadas de temporada y cambiarlas en cuanto empiecen a marchitarse. Los aromas de la naturaleza, siempre son los mejores. Si además de las flores frescas se tienen plantas aromáticas en la cocina, el hogar se llenará de buenos aromas.

Hay olores que a casi todos fascinan y uno de ellos es el del café recién hecho. Independientemente de si se lo toma o no, su olor es delicioso.

El orden y la limpieza también pueden hacer mucho por la esencia que emane la casa, al final son hábitos que van conformando su ADN. Otro de los consejos es rociar la habitación con agua nebulizada.

Hay muchos trucos para que la casa huela siempre a limpio. Uno de los que más lindos son las bolsitas de olor. Se pueden colgar en los armarios y colocar en cajones. La lavanda es perfecta para esto.

Otra opción es crear un spray con el aceite esencial favorito y agua destilada para pulverizar en las habitaciones.

Para no crear ambientes cargados y que se mezclen los olores, otro de los consejos es utilizar productos de limpieza sin olor. Los químicos, además de que perjudican la salud, saturan y recargan los ambientes. Uno de los productos más útiles a la hora de limpiar y que además, elimina malos olores es el bicarbonato.

Quemar de vez en cuando un trocito de papel de armenia siempre genera un ambiente muy delicado y relajante. Y es que este material tiene un aroma balsámico y especiado que acompaña muy bien al otoño y al invierno.

 

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